sábado, 24 de septiembre de 2016

LOS TEMPLARIOS - Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón ( 3ª Parte ), El final de la Orden.

Caballeros Templarios.

El Final de la Orden.

El último gran Maestre, Jacques de Molay, se negó a aceptar el proyecto de fusión de las órdenes militares bajo único Rey soltero o viudo, a pesar de las presiones Papales. El 6 de Junio de 1.306, fue llamado a Poitiers por el Papa Clemente V para un último intento, tras su fracaso, el destino de la orden quedó sellado. Felipe IV de Francia convenció a Clemente V, fuertemente ligado a Francia, de que iniciara un proceso contra los Templarios. La Corona francesa estaba muy endeudada con la orden, entre otras cosas, por el préstamo que su abuelo Luis IX solicitó para pagar su rescate tras ser capturado en la Séptima Cruzada. Además, el Rey buscaba un Estado fuerte, con el Rey que concentra todo el poder " frente al de la Iglesia y al de las diversas órdenes religiosas, como los Templarios ".


Jacques de Molay.

Esta labor contó con la inestimable ayuda de Guillermo de Nogaret, canciller del reino, famoso en la historia por haber sido el estratega del incidente de Anagni, en el que Sciarra Colonna había abofeteado al Papa Bonifacio VIII. El Sumo Pontífice murió de Humillación al cabo de un mes. También del Inquisidor General de Francia, Guillermo Imberto, más conocido como Guillermo de París, y Eguerrand de Marigny, quien al final se apoderó del tesoro de la orden y lo administra en nombre del Rey, hasta que se transfiere a la orden de los Hospitalarios. Para ello se sirvieron de las acusaciones de un tal Esquieu de Floyran, que espía a las órdenes tanto de la Corona de Francia como de la Corona de Aragón. Se les acusó de sacrilegio a la Cruz, herejía, sodomía y adoración a ídolos paganos, de escupir sobre la Cruz, renegar de Cristo a través de la práctica de ritos heréticos, de adorar a Baphomet y de tener contacto homoxesual, entre otras cosas.


Sacrilegio a la Cruz.

Parece ser que Esquieu acudió a Jaime II de Aragón con la historia de que un prisionero Templario, con quien había compartido una celda, le había confesado los pecados de la orden. Jaime II de Aragón no le creyó y lo echó, así que Esquieu fue a Francia a probar suerte ante Guillermo de Nogaret, que no tenía más voluntad que la del Rey, y que, creyera o no creyera en el mismo, no perdió la oportunidad de utilizarlo para la operación que, a la postre, llevó a disolver la orden.
Felipe despachó correos a todos los lugares de su Reino, con órdenes estrictas de que nadie los abriera hasta el jueves, 12 de Octubre de 1.307, en la que se podría decir que fue una operación conjunta simultánea en toda Francia. En esos pliegos se ordena capturar a todos los Templarios y requisar sus bienes. De esta manera, en Francia, Jacques de Molay, último gran Maestre de la Orden, y de ciento cuarenta Templarios fueron encarcelados y sometidos a torturas, mediante la cual consiguieron que la mayoría de los acusados se declararon culpables de los cargos, inventados o no. Algunos incluso confesaron sin tortura, por miedo a ella. La amenaza fue suficiente. Tal fue el caso del mismo gran Maestre, Jacques de Molay,que luego admitió haber mentido para salvar la vida.


Juicio a Jacques de Molay y los Templarios.

Esta misma Misiva Papal de 1.308, arribó a varios Reinos Europeos, incluyendo el Reino de Hungría. Allí, el recientemente Coronado Carlos I, Roberto de Hungría, tenía problemas mayores, pues una serie de altos Nobles, no reconocían su Reinado y estaba en constante Guerra contra ellos. En el año 1.314, en el Concilio de Zagrab, el Rey Húngaro y el alto Clero decidieron finalmente disolver la Provincia Templaria Húngara. Posteriormente, se procedió a confiscar sus propiedades en Hungría y en la Región de Eslavonia, que pasaron a manos del Rey. Posteriormente, Carlos I las donó a Nobles y en su mayoría a la Orden Hospitalaria, asunto que se concretó en la década de 1.430, pues el Rey dejó asentado en uno de sus documentos que entregaba momentáneamente las propiedades Templarias mientras se aclaraba la situación y el destino de la Orden.
Llevada a cabo sin la autorización del Papa, que tenía bajo su directa jurisdicción las órdenes militares, esta investigación era radicalmente corrupta en cuanto a su finalidad y a sus procedimientos, pues los Templarios habían de ser juzgados con respecto al Derecho Canónico y no por la justicia Ordinaria. Esta intervención del poder temporal en la esfera de personas aforadas y sometidas por ello a la jurisdicción Papal, causó la protesta enérgica de Clemente V, que anuló el juicio íntegramente y suspendió los poderes de los Obispos y sus inquisidores. No obstante, la acusación había sido admitida y permane como base irrevocable en todos los procesos subsiguientes.
Felipe el Hermoso sacó ventaja del " desenmascaramiento ", y se hizo otorgar el título de " campeón y defensor de la fe " por la Universidad de París. En los Estados Generales convocados en Tours puso a la opinión pública en contra de los supuestos crímenes de los Templarios. Más aún, logró que se confirmaran delante del Papa las confesiones de sesenta y dos presuntos Templarios acusados, expresamente elegidos y entrenados de antemano. En vista de esta investigación realizada en Poitiers " junio de 1.308 ", el Papa, hasta entonces escéptico, finalmente se mostró interesado y abrió una nueva comisión, cuyo proceso dirigió el mismo. Reservó la causa de la Orden a la Comisión Papal, dejando el juicio de los individuos en manos de las Comisiones Diocesanas, a las que devolvió sus poderes.


Clemente V, interrogando a los Templarios.

La comisión Papal asignada al examen de la causa de la orden había asumido sus deberes y reunió la documentación que habría de ser sometida al Papa y al concilio convocado para decidir sobre el destino final de la orden. La culpabilidad de las personas aisladas, que se evaluaba según lo establecido, no entrañaba la culpabilidad de la orden. Aunque la defensa de la orden fue deficiente, no se pudo probar que ésta, como cuerpo, profesara doctrina herética alguna o que practicase una regla secreta, distinta de la oficial. En consecuencia, en el Concilio General de Vienne, en el Delfinado, el 16 de Octubre de 1.311, la mayoría fue favorable al mantenimiento de la orden. Pero el Papa, indeciso y hostigado por la Corona de Francia principalmente, adoptó una solución salomónica, decretó la disolución, no la condena, y no por sentencia penal, sino por un decreto apostólico.
El Papa reservó para su propio arbitrio, la causa del gran Maestre y de sus tres primeros dignatarios. Ellos habían confesado su culpabilidad y sólo quedaba reconciliarse con la Iglesia una vez que atestiguan su arrepentimiento con la solemnidad acostumbrada. Para dar más publicidad a esta solemnidad, se erigió una plataforma para la lectura de la sentencia delante de la Catedral Notre Dame de París. Pero, en el momento supremo, Molay recuperó su coraje y proclamó la inocencia de los Templarios y la falsedad de sus propias supuestas confesiones. En reparación por este deplorable instante de debilidad, se declaró dispuesto a sacrificar su vida. Fue inmediatamente arrestado como herético reincidente, junto a otro dignatario que eligió compartir su destino, y fue quemado junto a Godofredo de Charnay atados a una estaca frente a las puertas de Notre Dame en I´lll de France el día de la Candelaria 18 Marzo de 1.314.


Jacques de Molay y Godofredo de Charnay, quemados en la hoguera.

En los otros Países Europeos, las acusaciones no fueron tan severas, y sus miembros fueron absueltos, pero, a raíz de la disolución de la orden, los Templarios se dispersaron. Sus bienes se repartieron entre diversos estados y la orden de los Hospitalarios. En la Península Ibérica pasaron a la Corona de Aragón en el este Peninsular, a Castilla en el centro y norte, a Portugal en el oeste y a los Hospitalarios. Tanto en Aragón como en Castilla surgieron varias órdenes militares que tomaron el relevo a la disuelta, como la orden de los Frates de Cáceres, Santiago, Montesa, Calatrava o Alcántara, a las que se concedió la custodia de los bienes requisados. En Portugal, el Rey Dionisio les restituye en el año 1.317, como " Militia Christi " o Caballeros de Cristo, asegurando así sus pertenencias en este País. En Polonia, los Hospitalarios recibieron la totalidad de las posesiones de los Templarios.


Caballeros de Cristo.

Actualmente en los archivos Vaticanos se encuentra el Pergamino de Chinon, que contiene la absolución del Papa Clemente V a los Templarios. Aun cuando este documento tiene una gran importancia histórica, pues demuestra la vacilación del Papa, nunca fue oficial y aparece fechado con anterioridad a las Bulas Vox in excelso, Ad providam y Considerantes, donde se procedió a la disolución de la Orden y a la distribución de sus bienes. Así, según el texto de Vox in excelso.

" La Orden de los Templarios, y su regla, hábito y nombre, mediante un decreto inviolable y perpetuo, y prohibimos enteramente Nos que nadie, en lo sucesivo, entre en la Orden o reciba o use su hábito o presuma de comportarse como un templario. Si alguien actuare en este sentido, incurre automáticamente en excomunión ".


 En concreto, el Manuscrito de Chinon está fechado en Agosto de 1.308. En esas mismas fechas, el Papa emite la Bula Facians Misericordiam, donde confirma la devolución de la jurisdicción a los inquisidores y emite el documento de acusación a los Templarios, con 87 artículos de acusación. Asimismo, emite la Bula Regnans in coelis, por la que convocó el Concilio de Vienne. Por tanto, estas dos Bulas, que sí fueron promulgadas oficialmente, tienen validez desde el punto de vista Canónico, mientras que el documento de Chinon es un mero " borrador " de gran importancia histórica, pero escasa importancia Jurídica.


Concilio de Vienne.

Creencias Heréticas atribuidas a los Templarios.

Durante el proceso contra la Orden, se realizaron numerosas acusaciones, de las cuales la que incluye el culto a Baphomet, es una de las que ha adquirido más popularidad, siendo recuperada por el ocultismo a partir del Siglo XIX. También se incluían rituales de renegación de la Cruz o de Cristo.
En la lista de cargos reunidos contra los Templarios aparecen más de cien acusaciones. Las referentes a la idolatría son.
 " Adoración de un gato que se les aparecía en las asambleas, que en cada Provincia había ídolos, a saber, cabezas, alguna con tres caras, otras con una, y otras era una calavera humana, que adoraban a esos ídolos, o a ese ídolo, y especialmente durante los grandes capítulos y asambleas, que las veneraban, que las veneraban como a Dios, que decían que esa cabeza podía salvarlos o hacerlos ricos, que les dio la riqueza de la Orden, que hizo que los árboles florecieron o que la tierra germinase, que tocaban o rodeaban cada cabeza de los citados ídolos con pequeños cordones que luego se ceñían alrededor del cuerpo, cerca de la camisa o de la carne, y que actuaban así como veneración a un ídolo ".



LOS TEMPLARIOS.- Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón.



La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, también llamada la Orden del Temple, cuyos miembros son conocidos como Caballeros Templarios, fue una de las más poderosas Órdenes Militares Cristianas de la Edad Media. Se mantuvo activa durante algo menos de dos Siglos. Fue fundada en el año 1.118 o 1.119, por nueve Caballeros Franceses liderados por Hugo de Payns tras la Primera Cruzada. Su propósito original era proteger las vidas de los Cristianos que peregrinaban a Jerusalén tras su conquista.


Hugo de Payns, y dos Caballeros.

 La Orden fue reconocida por el Patriarca Latino de Jerusalén, Garmond de Picquigny, que le impuso como regla la de los Canónigos Agustinos del Santo Sepulcro. Aprobada oficialmente por la Iglesia Católica en el año 1.129, durante el Concilio de Troyes, la Orden del Temple creció rápidamente en tamaño y poder. Los Caballeros Templarios tenían como distintivo un Manto Blanco con una Cruz Paté Roja dibujada en él. Militarmente, sus miembros se encontraban entre las unidades mejor entrenadas que participaron en las Cruzadas. Los miembros no combatientes de la Orden gestionaron una compleja estructura económica dentro del Mundo Cristiano. Crearon, incluso, nuevas técnicas financieras que constituyen una forma primitiva del moderno banco. La Orden, además, edificó una serie de Fortificaciones por todo el Mar Mediterráneo y Tierra Santa. El éxito de los Templarios se vincula estrechamente a las Cruzadas. La pérdida de Tierra Santa derivó en la desaparición de los apoyos a la Orden. Además, los rumores generados en torno a la secreta ceremonia de iniciación de los Templarios crearon una gran desconfianza. Felipe IV de Francia, fuertemente endeudado con la Orden y atemorizado por su creciente poder, comenzó a presionar al Papa Clemente V con el objetivo de que tomara medidas contra sus integrantes. En el año 1.307, un gran número de Templarios fueron apresados, inducidos a confesar bajo tortura y quemados en la hoguera. En el año 1.312, Clemente V cedió a las presiones de Felipe IV y disolvió la Orden. Su abrupta erradicación dio lugar a especulaciones y leyendas que han mantenido vivo hasta nuestros días el nombre de los Caballeros Templarios.

Manto Blanco con una Cruz Paté Roja.

Historia.

Controladas las invasiones Musulmanas y Vikingas, bien por vía Militar, bien por asentamiento, en la Europa Occidental comenzó una etapa expansiva. Aumentó la producción agraria, en paralelo al crecimiento de la población. Asimismo, el comercio experimentó un nuevo renacer, al igual que las ciudades.
La autoridad religiosa, matriz común en dicha región y única visible en los Siglos anteriores, había logrado introducir en el belicoso mundo medieval ideas como La Paz de Dios o La Tregua de Dios, que dirigían el ideal de Caballería hacia la defensa de los débiles. No obstante, no rechazaba el uso de la fuerza para defender a la Iglesia.

" Ya el Pontífice Juan VIII, a finales del Siglo IX, había declarado que aquellos que murieran en el campo de batalla luchando contra el infiel verían sus pecados perdonados. Es más, se equipararían a los mártires por la Fe ".

Existía, pues, un arraigado y exacerbado sentimiento religioso que se manifestaba en las peregrinaciones a lugares Santos, habituales en la época. A principios del Siglo XI, Roma fue paulatinamente sustituido, como lugar tradicional de peregrinación, por Santiago de Compostela y Jerusalén. Estos nuevos destinos no estaban exentos de peligros y obstáculos, como salteadores de caminos o fuertes tributos para los Señores locales, pero el sentimiento religioso, unido a la esperanza de aventuras y fabulosas riquezas en Oriente, sedujo a muchos peregrinos, que al volver a sus hogares relataban sus penalidades.
El Pontífice Urbano II, tras asegurar su posición al frente de la Iglesia, continuó con las reformas de su predecesor, Gregorio VII. La petición de ayuda realizada por los Bizantinos, junto con la caída de Jerusalén en manos Turcas, propició que en el Concilio de Clemont " en Noviembre de 1.095 " Urbano II expusiera, ante una gran audiencia, los peligros que amenazaban a los Cristianos Occidentales y las vejaciones a las que se veían sometidos los Peregrinos que viajaban a Jerusalén. La expedición militar propuesta por Urbano II pretendía también rescatar esta ciudad de manos Musulmanas.

Papa Gregorio VII.

Las recompensas espirituales prometidas, aunadas al ansia de riquezas, hicieron que Príncipes y Señores respondiesen pronto al llamamiento del Pontífice. La Europa Cristiana se movió con un ideario común bajo el grito de Deus vult " Dios lo quiere ", frase que encabeza el discurso del Concilio de Clemont, en el que el Papa Urbano II convocó la Primera Cruzada.

Concilio de Clemont.
Urbano II - Proclama la I Cruzada.

Dicha expedición militar culminó con la conquista de Jerusalén en el año 1.099, y con la constitución de territorios latinos en la zona, los Condados de Edesa y Trípoli, el Principado de Antioquía y el Reino de Jerusalén, donde Balduino I asumió, ya en el año 1.100, el Título de Rey.
Apenas creado el Reino de Jerusalén y elegido Balduino I como su segundo Rey, tras la muerte de su hermano Godofredo de Bouillón, algunos de los Caballeros que participaron en la Primera Cruzada decidieron quedarse a defender los Santos Lugares y a los peregrinos Cristianos que viajaban a ellos.

Primera Cruzada.

Balduino I necesitaba organizar el Reino y no podía dedicar muchos recursos a la protección de los caminos, ya que no contaba con efectivos suficientes para hacerlo. Esto, y el hecho de que Hugo de Payens fuese pariente del Conde de Champaña, llevó al Rey a conceder a aquellos Caballeros un lugar donde reposar y mantener sus equipos, así como a otorgarles derechos y privilegios, entre los que figuraba un alojamiento en su propio Palacio, que no era sino la Mezquita de Al - Aqsa, ubicada a la sazón en el interior de lo que en su día había sido el Recinto del Templo de Salomón. Y, cuando Balduino I abandonó la Mezquita y sus alrededores como Palacio para fijar el trono en la Torre de David, todas las instalaciones pasaron, de hecho, a los Templarios, que de esta manera adquirieron no sólo su cuartel general, sino su nombre.

Torre de David.

Además el Rey Balduino I se ocupó de escribir cartas a los Reyes y Príncipes más importantes de Europa a fin de que prestaran ayuda a la recién nacida Orden, que había sido bien recibida no solo por el poder Político, sino también por el Eclesiástico, ya que fue el Patriarca de Jerusalén la primera autoridad de la Iglesia que la aprobó canónicamente. Nueve años después de la creación de la Orden en Jerusalén, en el año 1.129, se reunió el llamado Concilio de Troyes, que se encargaría de redactar la regla para la recién nacida Orden de los Pobres Caballeros de Cristo.

 Concilio de Troyes.

El Concilio fue encabezado por el legado Pontificio D' Albano, y concurrieron los Obispos de Chartres, Reims, París, Sens, Soissons, Troyes, Orleans, Auxerre y demás casas eclesiásticas de Francia. Hubo también varios abades, como San Esteban Harding, mentor de San Bernardo, el mismo San Bernardo de Claraval y Laicos como los Condes de Champaña y de Nevers. Hugo de Payens expuso ante la asamblea las necesidades de la Orden, por lo que se decidieron, artículo por artículo, hasta los más mínimos detalles de esta, desde la forma de ayunar hasta la de llevar el peinado, pasando por rezos, oraciones e incluso armamento. Por tanto, la regla más antigua de la que se tiene noticia es la redactada en ese Concilio. Escrita casi seguramente en Latín, se basaba hasta cierto punto en los hábitos y usos anteriores al Concilio. Las modificaciones principales derivan de que hasta entonces los Templarios vivían bajo la Regla de San Agustín, que en Concilio se sustituyó por la Regla Cisterciense y que profesaba San Bernardo.
La regla primitiva constaba de un Acta Oficial del Concilio y de un Reglamento de 75 Artículos, entre los que figuran algunos como -

Articulo X - Del comer carne en la semana.
En la semana, si no es el día de Pascua de Navidad, o Resurrección, o festividad de Nuestra Señora, o de Todos los Santos, que caigan, basta comerla en tres veces, o días, porque la costumbre de comerla, se entiende, es corrupción de los cuerpos. Si el martes fuere de ayuno, el miércoles se os dé con abundancia. En el domingo, así a los Caballeros como a los Capellanes, se les dé sin duda dos manjares, en honra de la Santa Resurrección - los demás sirvientes se contenten con uno y den gracias a Dios.

Una vez redactada, fue entregada al Patriarca Latino de Jerusalén, Esteban de la Ferté, también llamado Esteban de Chartres, si bien algunos autores estiman que el redactor pudo ser su predecesor, Garmond de Picquigny, que la modificó eliminando 12 artículos e introduciendo 24 nuevos, entre los cuales se encontraba la referencia a que los Caballeros solo vistiesen el Manto Blanco y los Sargentos un Manto negro.

Sargento, Templario.

Después de recibir la regla básica, cinco de los nueve integrantes de la Orden, encabezados por Hugo de Payens, viajaron primero por Francia y después por el resto de Europa, con el objetivo de recoger donaciones y alistar caballeros en sus filas. Se dirigieron inicialmente a sus lugares de procedencia, con la certeza de que serían aceptados y asegurándose cuantiosas donaciones. En este periodo consiguieron reclutar en poco tiempo cerca de trescientos Caballeros, sin contar escuderos, hombres de armas y pajes.
Para la Orden, en Europa fue importante la ayuda que les concedió el Abad San Bernardo de Claraval, quien, por sus parentescos y su cercanía con varios de los nueve primeros Caballeros, se esforzó en darla a conocer por medio de sus altas influencias en Europa, sobre todo en la Corte Papal. San Bernardo era sobrino de André de Montbard, quinto gran Maestre de la Orden, y primo por parte de madre de Hugo de Payens. Era también un creyente convencido y hombre de gran carácter, de una sabiduría y una independencia admiradas en muchas partes de Francia y en la propia Santa Sede. Reformador de la Regla Benedictina, fueron muy conocidas sus discusiones con Pedro Abelardo, brillante maestro de la época. Así pues, era de esperar que San Bernardo aconsejara a los miembros de la Orden una regla rígida y que los instó a aplicarse a ella en cuerpo y alma. Participó en su redacción en el año 1.129, en el Concilio de Troyes, durante el cual introdujo numerosas enmiendas al texto básico que redactó el Patriarca de Jerusalén Esteban de la Freté. Posteriormente, ayudó de nuevo a Hugo de Payens en la redacción de una serie de cartas en las que defendía a la Orden del Temple como el verdadero ideal de la Caballería e invitaba a las masas a unirse a ella. Las Bulas confirmaron los privilegios de la Orden. De manera resumida, otorgaban a los Caballeros Templarios una autonomía formal y real respecto de los Obispos y quedaban sujetos tan solo a la autoridad Papal. Asimismo, los excluían de la jurisdicción civil y eclesiástica, les permitían tener sus propios capellanes y sacerdotes pertenecientes a la Orden y les otorgaron el poder de recaudar bienes y dinero de variadas formas. Por ejemplo, tenían derecho de óbolo " las limosnas que se entregaban en todas las Iglesias ", una vez al año. Además, estas bulas papales les daban derecho sobre las conquistas en Tierra Santa y les concedían atribuciones para construir fortalezas e iglesias propias, lo que les reportó gran independencia y poder. En el año 1.167, se redactaron los estatutos jerárquicos de la Orden, una especie de reglamento que desarrollaba artículos de la regla y nombra aspectos necesarios que no habían sido tenidos en cuenta por la regla primitiva. Por ejemplo, la jerarquía de la Orden, detallada relación de la vestimenta, vida conventual, militar y religiosa o deberes y privilegios de los Hermanos Templarios. Consta de más de 600 artículos, divididos en secciones. Durante su estancia inicial en Jerusalén se dedicaron únicamente a escoltar a los peregrinos que acudían a los Santos Lugares, y ya que su escaso número " nueve " no permitía que realizaran actuaciones de mayor magnitud. Se instalaron en el desfiladero de Athlit, desde donde protegían los pasos cerca de Cesarea.

Desfiladero de Athlit.

Su número aumentó de manera significativa al aprobarse la regla, y este fue el inicio de la gran expansión de los Pauvres Chevaliers du Temple. Hacia el año 1.170, unos cincuenta años después de su fundación, los Caballeros de la Orden del Templo se extendían ya por tierras de las actuales naciones de Francia, Alemania, Reino Unido, España y Portugal. Su expansión Territorial contribuyó a incrementar enormemente su riqueza, la mayor en todos los Reinos de Europa. Los Templarios participaron de forma destacada en la Segunda Cruzada, durante la cual protegieron al Rey Luis VII de Francia, luego de las derrotas que éste sufrió ante los Turcos. Hasta tres grandes Maestres cayeron presos en combate en un lapso de 30 años, Bertrand de Blanchefort " 1.157 ", Eudes de Saint - Amand y Gerard de Ridefort " 1.187 ".

Segunda Cruzada.

Segunda Cruzada.

Escudero.

El Principio del Fin.

Las derrotas ante Saladino, Sultán de Egipto, los hicieron retroceder. Así, el 4 de Julio de 1.187, en la Batalla de los Cuernos de Hattin, que tuvo lugar en Tierra Santa, al Oeste del mar de Galilea, en el desfiladero conocido como Cuernos de Hattin " Qurun - hattun ", el ejército Cruzado, formado principalmente por contingentes Templarios y hospitalarios a las Órdenes de Guido de Lusignan, Rey de Jerusalén, y de Reinaldo de Châtillon, se enfrentó a las tropas de Saladino. Este les infligió una gran derrota, en la que el gran Maestre de los Templarios Gérard de Ridefort cayó prisionero y perecieron muchos Templarios y HospitalariosSaladino tomó posesión de Jerusalén y terminó con el reino que había fundado Godofredo de Bouillón. Sin embargo, la presión de la Tercera Cruzada y las gestiones de Ricardo I de Inglaterra " Corazón de León ", lograron un acuerdo con Saladino para convertir Jerusalén en una especie de ciudad libre para el peregrinaje. 

Jerusalén.

Después del desastre de la Batalla de los Cuernos de Hattin, las cosas empeoraron. En el año 1.244 Jerusalén, que había sido recuperada 16 años antes por el Emperador Federico II, por medio de pactos con el Sultán Al - Kamil, cayó definitivamente. Los Templarios se vieron obligados a mudar sus cuarteles generales a San Juan de Acre, junto con otras dos grandes Órdenes Monástico - militares " los Hospitalarios y los Teutónicos ".

Batalla Cuernos de Hattin.

Las posteriores Cruzadas " La Cuarta, la Quinta y la Sexta ", a las que también se alistaron los Templarios, no tuvieron repercusiones prácticas en Tierra Santa o fueron episodios demenciales " como la toma de Bizancio en la Cuarta Cruzada ". En el año 1.248, Luis IX de Francia, decide convocar y liderar la Séptima Cruzada, pero su objetivo ya no es Tierra Santa, sino Egipto. El error táctico del Rey y las pestes que sufrieron los ejércitos Cruzados condujeron a la derrota de Mansura y a un desastre posterior en el propio Luis IX, cayó prisionero. Fueron los Templarios, tenidos en alta estima por sus enemigos, quienes negociaron la Paz y presentaron al Monarca la fabulosa suma que componía el rescate a pagar por su persona. 

Luis IX de Francia.

En el año 1.291, se produjo la Caída de Acre, con los últimos Templarios luchando junto a su Maestre, Guillaume de Beaujeu. Constituyó el fin de la presencia Cruzada en Tierra Santa, pero no el fin de la Orden, que mudó su Cuartel General a Chipre, isla de su propiedad tras comprarsela a Ricardo Corazón de León, pero que hubieron de devolver al Rey Inglés ante la rebelión de los habitantes. La convivencia de Templarios y Soberanos en Chipre, fue incómoda hasta tal punto que la Orden participó en la revuelta palaciega que destronó a Enrique II de Chipre para entronizar a su hermano Amalarico. Esto permitió a la Orden sobrevivir en la isla hasta varios años después de su disolución en el resto de la Cristiandad " 1.310 ".


Ricardo Corazón de León.

Tras su Expulsión de Tierra Santa.

Los Templarios intentarían reconquistar Cabezas de Puente, para penetrar nuevamente desde Chipre en el Cercano Oriente. Fue la única de las tres grandes Órdenes de Caballería que lo intentó, Los Hospitalarios y los Caballeros Teutónicos orientaron sus intereses a otros lugares. La isla de Arwad, perdida en Septiembre de 1.302, fue la última posesión de los Templarios en Tierra Santa. Los jefes de la guarnición o murieron " Barthélemy de Quincy y Hugo de Ampurias ", o fueron capturados " Fray Dalmau de Rocaberti ".
A la postre, este esfuerzo se revelaría inútil, no tardó por la falta de medios o de voluntad como por el hecho de que la mentalidad había cambiado y a ningún poder de Europa le interesaba conquistar los Santos lugares. Los Templarios quedaron aislados. De hecho, una de las razones por las que al parecer Jacques de Molay se encontraba en Francia cuando lo capturaron,  su intención era de convencer al Rey Francés para emprender una nueva Cruzada. 


Jacques de Molay.



LOS TEMPLARIOS - Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón ( 2ª Parte )

Caballero Templario.


Historia de los Templarios, por Territorios.

 En Aragón.

La Orden comienza su implantación en la zona Oriental de la Península Ibérica en la década de 1.130. En en el año 1.131, el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, pide ingresar en la Orden. En el año 1.134, el testamento de Alfonso I de Aragón, cede su Reino a los Templarios, junto a otras Órdenes, como los Hospitalarios o la del Santo Sepulcro.


Alfonso I de Aragón.

Este testamento sería revocado, y los nobles aragoneses, disconformes, entregaron la Corona a Ramiro II, aunque con numerosas concesiones a las órdenes para la que renunciaron, tanto de tierras como de derechos comerciales.
Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón, pronto alcanzaría un acuerdo con los Templarios para que colaboraren en la Reconquista, la concordia de Gerona, en el año 1.143. Por ella recibieron los Castillos de Monzón, Mongay, Chalamera, Barberá, Remolins y Corbins, junto con la Orden Militar de Belchite de Lope Sanz. También les favorecía con donaciones de tierras y con derechos sobre las conquistas " un quinto de las tierras conquistadas, el diezmo eclesiástico, parte de las parias cobradas a los reinos taifas ". Según estas condiciones, cualquier paz o tregua tendría que ser consentida por los Templarios, y no solo por el Rey.


Caballeros Templarios.

Como en toda Europa, la orden se enriqueció con numerosas donaciones de padres que no podían dar un título nobiliario más que al hijo mayor, y buscaban cargos eclesiásticos, militares, cortesanos o en órdenes religiosas. En el año 1.148, por su colaboración en las conquistas del Sur del Patrimonio del Casal de Aragón, los Templarios recibieron tierras en Tortosa y en Lérida. Tras una resistencia que se prolongará hasta el año 1.153, cayeron las últimas plazas de la región y los Templarios recibieron a Miravet, en una estratégica situación sobre el río Ebro. Tras la derrota de Muret, que supuso la pérdida del Imperio transpirenaico Aragonés, los Templarios se convirtieron en custodios de Jaime I el Conquistador, heredero a la Corona, en el Castillo de Monzón. Contaría con apoyo Templario en sus campañas en Mallorca, y en Valencia. Los Templarios se mantuvieron  fieles a Pedro III de Aragón, permaneciendo a su lado durante la excomunión que sufrió a raíz de su lucha en Italia contra los angevinos de Francia. Finalmente, los Templarios se asentaron en Aragón gracias a la absorción de la Orden del Santo Redentor, de Teruel, en el año 1.196, que a su vez se había beneficiado de la disolución de la Orden de MonteGaudio en el año 1.188, fundada en Alfambra.

En Castilla y León.

Los Templarios ayudaron a repoblar zonas conquistadas por los Cristianos, creando asentamientos en los que edificaban ermitas bajo la advocación de mártires Cristianos, como es el caso de Hervás, población del Señorío de Béjar. Ante la invasión Almohade, los Templarios lucharon en el ejército Cristiano, venciendo en la Batalla de las Navas de Tolosa " 1.212 ", junto a los ejércitos de Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón. En el año 1.265, colaboraron en la conquista de Murcia, que se había levantado en armas. En recompensa, recibieron Jerez de los Caballeros, Fregenal de la Sierra, el Castillo de Murcia y Caravaca.


Pedro II, Batalla de las Navas de Tolosa.

En Portugal.


Los Templarios serían una orden bien asentada en Portugal. Entran en tiempos de la Condesa Teresa de León, de la que reciben el Castillo de Soure en el año 1.127, a cambio de su colaboración en la Reconquista. En el año 1.145, reciben el Castillo de Longroiva por su ayuda a Alfonso Henriques en la toma de Santarém. En el año 1.147, reciben el Castillo de Cera, cerca de Tomar, que se convertiría en su sede regional.

Tras la bula Papal ordenando su disolución, los Reyes Portugueses cambiaron el nombre de la Orden en Portugal, por el de Orden de Cristo, aunque con sustanciales diferencias respecto a la Orden del Templo original, sobre todo en cuanto a regla, votos y forma de elección de los cargos.


Orden de Cristo.

En Inglaterra, Escocia e Irlanda.


En Inglaterra, País muy unido a Francia dado que en esa época el Rey Inglés era a la sazón Duque de Normandía y Señor de numerosos Feudos Franceses, la Orden estuvo presente desde sus inicios. Aunque su presencia no se extendió, como en Francia, fue de vital importancia, tanto territorial como políticamente. De hecho, Ricardo Corazón de León fue un benefactor de la Orden y uno de sus magnates, hasta el punto que su escolta personal la componían Templarios y que, a su muerte, fue enterrado con su hábito. Asimismo, Guillermo El Mariscal, considerado el mejor Caballero de su época, les tuvo mucha simpatía.



Ricardo Corazón de León.

En Polonia.


Los Templarios no tuvieron presencia en Polonia hasta el Siglo XIII, cuando el Príncipe Silesio Henryk Brodaty les cedió propiedades en las tierras de Olawy  y Lietzen. Más tarde Wladyslaw Odonic les donaría My´slibórz, Wielka Wie´s, Chwarszczany y Walcz. El Príncipe Polaco Premislao II de Polonia les entregaría Czaplinek. La Orden llegaría a tener en Polonia al menos doce Komandoire " Comendadores ", A pesar de su lejanía de Tierra Santa y del Mediterráneo, que era el centro de la Orden, en Polonia llegaría a haber entre ciento cincuenta y doscientos Caballeros, mayoritariamente de procedencia Germánica. El número de Caballeros Polacos es difícil de estimar. Tras su disolución, la inmensa mayoría de ellos se pasaron a la Orden de los Caballeros Hospitalarios o a la de los Caballeros Teutónicos.



Caballeros Hospitalarios.

En Hungría.


La presencia de los Templarios en Hungría, así como en la mayor parte de Europa Oriental, se debió al afán colonizador de los Monarcas de aquella región. Los Caballeros del Temple nunca tuvieron grandes propiedades en suelo Húngaro, pues allí las Orden Teutónica y  Hospitalarios fueron las más favorecidas. Sin embargo, contaron con un mínimo de dos casas en Hungría Central, una en Esztergom y otra en Egyházasfalu, además de un Castillo en Léka. En Croacia tuvieron varias fortalezas, como las de Vrana y de Kliss, y fue esta la región donde ejercieron con más influencia. Los registros sobre la extensión de la Orden bajo el Reinado de Carlos I de Hungría son escasos, por lo que resulta difícil reconstruir lo que sucedió. Tras la disolución de la Orden, sus propiedades pasaron a manos de los Caballeros Hospitalarios, que también heredaron el Título de Ispán de Dubica, Ostentado hasta entonces por el Maestre Templario.



Orden Teutónica.

La Cruz Patada Roja.

El 27 de Abril de 1.147, el Papa Eugenio III, presente en Francia cuando partía la Segunda Cruzada, asistió al capítulo de la Orden celebrado en París. Concedió a los Templarios el derecho a llevar permanentemente una Cruz Sencilla, pero ancorada o Paté, que simboliza el Martirio de Cristo. El color autorizado para tal Cruz fue el rojo, " que es el símbolo de la sangre vertida por Cristo, así como también de la vida. Puesto que el voto de Cruzada se acompañaba de la toma de la Cruz, llevarla permanentemente simbolizaba la persistencia del voto de Cruzada de los Templarios ". 

Uso de la Cruz y los colores.

La Cruz estaba colocada sobre el hombro izquierdo, encima del corazón. En el caso de los Caballeros, sobre el Manto Blanco, símbolo de pureza y castidad. En el caso de los Sargentos, sobre el Manto negro o pardo, símbolo de fuerza y valor. Así mismo, el Pendón del Temple, que recibe el nombre de Baussant o Bauceant, el blanco y el negro.

Pendón del Temple.