sábado, 19 de diciembre de 2015

LAS MÉDULAS.




CÓMO LLEGAR.
Desde Ponferrada, por la N-536, antigua carretera de Ponferrada - Ourense. Pasado Santalla del Bierzo, en el alto de Rioferreiros se puede tomar a la izquierda, la carretera de acceso a Villa vieja y a Paradela de Muces, que lleva hasta lo alto del Castillo de Cornatel. Para continuar hacia las Médulas debemos volver al desvío y continuar por la N-536 hasta Carucedo, allí, a mano izquierda, está señalizado el desvío hacia las Médulas. Si continuamos por la carretera por la que hemos venido N- 536, poco más adelante del desvío a las Médulas, a mano derecha, accederemos al Lago de Carucedo. También desde Ponferrada, por la A-6, primero y N-120 después, pasada la gasolinera de la Barosa se toma un desvío a la derecha para cruzar por encima de la N-120 hacia el este, por la CV-191-4 hasta el Lago Carucedo donde se toma la CL-536 hasta Carucedo. Allí se encuentra el desvío, esta vez a la derecha, hacia Orellán, Las Médulas y Lago Somido. El primer acercamiento a las Médulas debe hacerse ascendiendo al mirador, que nos proporciona la visión conjunta de todo el espacio. Para ello, una vez tomado el desvío señalizado a la entrada de Carucedo, hay que optar en el primer cruce por la vía de la izquierda, que atraviesa el Caserío de Orellán y asciende por una pista hasta el punto de observación panorámica. A espaldas del estacionamiento, se aprecia la forma de un antiguo estanque de agua, que llegaba por canales desde la Cabrera y aquí era embalsada antes de soltarla con fuerza por el laberinto de galerías para producir el derrumbe del monte y con ello el arrastre del mineral aurífero. Los paneles explicativos del aula arqueológica abierta en el pueblo de las Médulas aclaran perfectamente el proceso de explotación del oro por los Romanos. La estancia en el mirador exige algún tiempo y la ayuda de prismáticos, para avistar desde esta atalaya el paisaje del yacimiento. Al lado del mirador está señalizada la entrada a la galería de Orellán, que tiene 650 m. de recorrido y concluye en un mirador sobre una inmensa cueva rojiza. A la izquierda del mirador, ascendiendo la falda del Monte Placías, no es difícil encontrar restos tallados en la roca de los canales de conducción de agua. El recorrido por los adentros de las Médulas debe hacerse pausadamente y con los ojos abiertos a la sorpresa. De la senda principal surgen caminos a derecha e izquierda que ofrecen nuevos rincones y perspectivas insospechadas. En este ámbito, cada cual es dueño de su rumbo y de sus pasos. Aguas abajo de la explotación quedan al descubierto los arrastres de la minería del oro de los Romanos. Un paisaje de montículos, vaguadas y pequeños lagos. La senda hasta el lago Sumido está bien marcada partiendo del pueblo de las Médulas. Así como el recorrido mas largo, recomendado en paneles y desde el centro de Interpretación  que nos conduce a todos los lugares de interés de este fascinante paisaje. El camino discurre en su primer tramo junto a las huertas y con el tajo en el montículo de la Malladica a nuestra derecha. La primera vaguada muestra ya los montones de piedras o murias arrastrados en el lavado de la mina. Un indicador señala la laguna de Pinzais, ahora seca, qué lavadero antes de convertirse en canal de evacuación y finalmente en lago.




LAS MÉDULAS.
Las Médulas es un entorno paisajístico, formado por una antigua explotación minera de oro Romana situado en las inmediaciones de la localidad homónima, en la comarca del Bierzo. Está considerada la mayor mina de oro a cielo abierto de todo el Imperio Romano. El trabajo de ingeniería realizado para la extracción del mineral supuso la alteración del medio ambiente pero dio como resultado un paisaje de arenas rojizas, cubierto en la actualidad parcialmente de vegetación de castaños y robles. Se considera un paisaje cultural y tiene la denominación de Parque Cultural. " Este entorno fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 1.996, en atención a su interés arqueológico, y Monumento Natural en el año 2.002. En el año 1.997 fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
SU HISTORIA.
las Médulas fue en su origen una explotación de oro a cielo abierto romana, aunque los pueblos indígenas prerromanos ya habían explotado el yacimiento, bateando los placeres fluviales. Seguramente los romanos empezaron a trabajar en la zona en la época del emperador Octavio Augusto, quien dirigió personalmente la mayor parte de las acciones que entre los años 26 y 19 a. C. conquistaron definitivamente los pueblos del norte de la Península Ibérica. No se debe confundir el topónimo actual con el Monte Medulio, es todavía objeto de discusión. Plinio el Viejo, que en su juventud fue administrador de la minas, relata que se extraían al año 20.000 libras de oro, lo que teniendo en cuenta los 250 años de explotación, daría 5.000.000 de libras de oro. Según los datos del profesor y arqueólogo Antonio García Bellido, las tierras removidas alcanzan los 500 millones dem3, lo que calculando un rendimiento medio de 3 gramos de oro por tonelada de tierra, daría como resultado 1.635.000 Kg de oro. Sin embargo otros estudios reducen considerablemente estas cifras, considerando que durante los 200 años en que se exploraron las minas, se obtuvo una producción media anual inferior a 25 Km. siento por tanto la cifra final inferior a los 5.000 Km. En cuanto al número de trabajadores, Plinio habla de 60.000 obreros manumitidos. Estudios modernos, basados en la tierra removida, hablan de 10.000 o 20.000 hombres, contando con suministradores, guardianes, etc. Plinio comenta en sus escritos la dureza del trabajo, " es menos temerario buscar perlas y púrpura en el fondo del mar que sacar oro de estas tierras ".
ORIGEN DEL NOMBRE.
Entre los expertos hay la teoría según la cual provendría de la denominación tradicional que se le daba a los amontonamientos de paja, muy comunes en la zona. En el habla tradicional de el Bierzo, aún en uso, existen palabras como meda, " montón de forma cónica ", y medar, " amontonar la hierba ", así como medeiro, que según el catedrático Jesús García y García son " parientes " del castellano médano " duna o montón de arena ", proveniente, según él, de la voz latina meta. Otros autores lo relacionan con la voz latina metalla. Aun así, la opción de que el nombre proviene del Mons Medulius tiene muchos partidarios entre los expertos.
MÉTODO DE EXTRACCIÓN.
En el entorno que hoy conocemos como las Médulas se daban una serie de circunstancias favorables para la extracción del oro, eran tierras de aluvión con polvo de oro, había abundante agua y la suficiente pendiente como para utilizarla como fuerza hidráulica, y existían suaves pendientes hacia el río Sil para los desagües. El sistema utilizado era el llamado Ruina Montium. El agua de los riachuelos de montaña se canalizaba y embalsaba en la parte superior de la explotación, la montaña se horadaba con una cuidadosa red de galerías muy pendientes, soltando el agua a través de ellas. La fuerza del agua deshacía la montaña y arrastraba las tierras auríferas hasta los lavaderos. El sistema hidráulico de las Médulas es el más espectacular de los conocidos, por la cantidad de agua utilizada y la longitud y el gran número de ramificaciones de sus canales. Una de las muchas captaciones se hacía desde la falda noreste del monte Teleno. A una altitud de 2.000 m. donde se acumulaba la nieve que más tarde, ya convertida en agua, llegaba al río Cabo " afluente del río Cabrera ", que a su vez alimentaba los siete canales que bordeando la montaña llegaban a los estanques de la extracción. Posteriormente, el agua de los canales llegaba a unos depósitos construidos mediante el allanamiento y excavado del terreno. La tierra extraída se amontonaba alrededor, formando taludes. Estos depósitos disponían de compuertas para distribuir el agua. Abandonada la explotación en el siglo III, la vegetación autóctona fue de nuevo adueñándose del lugar, robles, escobas, carquesa, encinas y carrascas. A la vez se expandió el cultivo del castaño, del que hoy pueden verse numerosos ejemplares en el parque, algunos de ellos catalogados como árboles centenarios. Todo esto dio como resultado el surgimiento de un entorno espectacular caracterizado por las caprichosas formas del terreno, formado por arenas rojizas perfectamente integradas con la vegetación. Actualmente, en la fauna de la zona destacan el jabalí, el corzo, el gato montés, etc. En cuanto a la avifauna, existen más de cien especies, localizadas sobre todo en la vertiente del río Cabrera. En las proximidades del lago de Carucedo, del que la tradición cuenta que se formó por el estancamiento del agua empleada para la explotación, crece una variedad de orquídea cuya flor simula un abejorro para atraer de esta forma a los insectos y facilitar la polinización. En los bosques de ribera destacan las aves insectívoras.