miércoles, 1 de julio de 2020

Circular- Tolibia de Abajo - La Braña - Arintero - Pico Socelleron - Tolibia de Arriba - Tolibia de Abajo " 20/06/20 "


Tolibia de Abajo
Es fácil percatarse de que Tolibia de Abajo fue en el pasado un pueblo de hidalguía, del que persisten variados restos en su iglesia y en sus casas de piedra.
Asomado a una amplia terraza donde se abre el Curueño, la vega dulcifica allí el paisaje, con praderíos y frutales, después de los fragores de las Hoces.
Visitando la iglesia, se puede ver en el pavimento de una capilla lateral el escudo de las familias Orejas, Canseco y Getino, tres apellidos notorios de la zona, que labraron en diversos pueblos una importante variedad de escudos nobiliarios. Dicha capilla se corona de hermosísimo ábside gótico, y su pila bautismal parece ser del siglo XII. Datos con que la piedra certifica su antigüedad, para añadir a la mención del Becerro de Presentaciones, donde se nombra la parroquia como Toliuia de Yuso (O de abajo, según terminología medieval), y que celebra fiesta el día del Carmen, 16 de julio. Al menos tres escudos más se muestran en paredes desafiando al tiempo. El dintel de una puerta que conserva una gran losa en la que figura grabada la leyenda “Cátedra de latinidad”. No parece aventurado pensar que en este pueblo, que en el año 1900 contaba con ciento veinte habitantes, existió una "Preceptoría", o escuela preparatoria en religión y latín para los niños que deseaban emprender la carrera eclesiástica. En la salida hacia Lugueros, del que solo dista un kilómetro, se alza la estatua de un célebre maestro de principios del siglo XX: Don Pedro García de Robles, cuya huella en los habitantes de todo el concejo fue tan profunda que sus discípulos, " indianos " hicieron tallar su busto en el año 1916. Preside allí, sobre la vega, la preminencia de la cultura sobre cualquier otra manifestación humana. Tolibia convirtió su escuela en centro cívico y casa del pueblo, donde se mantiene gran actividad durante los veranos, cuando las calles vuelven a latir. Se había cerrado en el 1980, como en tantos otros pueblos del municipio. Si ascendemos por la derecha, abandonando el dulcísimo arroyo de Las Tolibias, alcanzamos en breve la cueva de Valdemaría.
Mancomunidad del Curueño










Recomendaciones.
  Calzado apropiado para actividades de Senderismo - montañismo - ropa de abrigo y de recambio, en caso de climatología adversa chubasquero - gorra - comida y agua - crema solar y protector labial - linterna " pilas de recambio " móvil " con la batería cargada  botiquín " manta térmica " 












La Braña
Medio kilómetro antes de llegar a Arintero, y en la cota 1.280 metros, se encuentra el hermoso pueblo de La Braña, diseminado entre ribazos donde se alumbran todas las posibles gradaciones del verde. Dulce acuarela la de este paisaje, que recuerda su origen pastoril, a partir de la voz prerromana de la "braña", o asentamiento de ganados durante la época estival. Si comarcas enteras de León se hacen llamar "el país de las brañas" como reclamo turístico de primer orden, no hay que forzar aquí la interpretación para concebirlo como chozo de altura donde se trasladaban los ganados y sus pastores durante el verano, para ser luego abandonado en el momento de las primeras nieves. Posteriormente, a estos primitivos asentamientos se añadirían otras edificaciones, hasta constituir el pequeño núcleo de este poblado. Un poco antes de cruzar el puente que da el acceso al pueblo, está el paraje de Las Ermitas. Allí se observan murias de piedra en desorden, diseminadas entre el verde, y no hace mucho tiempo aparecieron varios restos de esqueletos humanos y hábitos semi podridos. Eran, en opinión de los vecinos, restos de monjes de la cercana abadía medieval de San Pelayo de Tejedo, citada por los documentos leoneses en la primera época de la reconquista. Es memoria histórica de la zona, que los monjes de esta abadía benedictina, a los que llaman "Los Bernardos" atendían aquí varias ermitas diseminadas por el territorio, en los lugares donde no había parroquia constituida, atendiendo al bienestar espiritual de estos pequeños núcleos de población. La memoria popular viene aquí en auxilio de la historia, en una zona donde no se conserva crónica escrita, catalogación ni inventario de su larguísimo devenir hasta el día de hoy. Los montes de La Braña son de una impensable dulzura, en este territorio de la caliza. En su boscaje alto hay todavía hoy un cantadero de urogallos, escondido tesoro de estas alturas, estuche de colores de los pupitres escolares, cuyo supervivencia, si no se defiende decididamente, se extrañará como se evaporan los perfumes desde un frasco entreabierto….
Mancomunidad del Curueño






Arintero
Encaramado en la cabecera del valle que forma el Arroyo de Villarías, a 1.320 metros de altitud, el pueblo de Arintero se comunica con el resto del municipio por un solo acceso, "la E-321" y dista de Lugueros 7,0 kilómetros.
Pueblo de altura y extrema soledad, en el invierno apenas quedan en sus casas un par de familias. Su origen viene de un nombre propio de persona, y es tan antiguo que ya aparece en un documento leonés del año 954, donde se dice: "Ego, Godesteo, una cum oxore mea Arientea.." "Yo, Godesteo, juntamente con mi esposa Arientea.. " El mismo nombre se repite en el Becerro de la Catedral de León, del año 1245, cuya transcripción conservada es del 1468, según Fernández Flórez. Estas precisiones sobre la toponimia no nos distraen de la maravillosa situación de este solar, donde todos son hijosdalgo, acomodado en la solana de un alto valle, que cierra el Pico Santa Eugenia. Allí aún hay cuatro cruces, que según costumbre medieval, señalan términos de cuatro pueblos; Arintero, La Braña, Valdecastillo y Valdehuesa, pertenecientes los dos últimos al municipio de Puebla de Lillo. Aunque Arintero se quemó en la guerra en su totalidad, incluida la iglesia, los vecinos salvaron un hermoso pendón, los libros de la antiquísima Cofradía de Santa Susana, el Missale Romanum del año 1765, y sus antiguas Ordenanzas, que entregaron en La Vecilla, en el edificio de los Juzgados, de donde han acabado por desaparecer. Pero el tesoro más preciado de este pueblo de nobles son sus gentes. Hombres como Rodrigo, que a sus más de ochenta años se resiste a abandonar el mirador de su vivienda, que otea los valles desde la altura. Con orgullo e innata elegancia, Rodrigo demuestra una inagotable memoria para canciones, coplas, romances y leyendas. Es uno de los archivos vivientes de la ancestral oralidad del territorio. Y no olvidamos, de ningún modo, la casa solariega de doña Juana, la heroína de Arintero que dio origen a la leyenda de romances más extendida en todo el norte peninsular, la de "la doncella que se fue a la guerra", o más sencillamente "La Dama de Arintero  ". Su casa de origen, distinguida por un escudo labrado en piedra, fue reconstruida tras la guerra, y exhibe en plena calle la ejecutoria de esta labra de la Dama a caballo, que le ha concedido la historia y la leyenda. Su actual propietario, Rogelio Fernández Argüello, cuyo segundo apellido certifica el origen de su familia, recoge desde hace años todas las noticias, documentos y versiones del romance en que se glosan las andanzas de su remoto antepasado. Son más de treinta, en toda la provincia de León, sin contar con las de otras regiones de España, más las debidas a los judíos sefarditas que en los diversos países de su secular diáspora aún cantan en recuerdo de La Dama. La ordenación y glosa de este copioso y bello material es uno de los trabajos más interesantes que podrían acometerse, y que dejamos apuntado. El fallecido escritor madrileño Jesús Fernández Santos, habitante durante los últimos años de su vida en el molino de Cerulleda, dedicó una novela a esta valerosa mujer de Arintero, a la que dio el título de "La que no tiene nombre". El escritor quiso con ello dejar fe de las contradicciones de las diversas variantes del romance, aunque parece un hecho histórico que la heroína se llamó Juana. En todo caso, al disfrazarse de varón para la guerra se hizo nombrar – y así lo dice una de sus más líricas variantes – con el apellido de Oliveros
Mancomunidad del Curueño






















 Tolibia de Arriba
La medieval Toliuia de Suso, o de Arriba, situada a 1.260 m. y a tres kilómetros de Lugueros, tuvo, hasta hace muy poco, un impensable vigor. La Calzada romana que venía de Arintero, enlazaba en Tolibia de Arriba con una ruta procedente del valle de Boñar, lo que la convirtió en cruce de caminos, nudo neurálgico de comunicación de estos apartados parajes. La amplitud de sus pastos le dio una amplia vocación ganadera, con sus puertos merineros de Fornomoro y el Cudero, y además de estos pastos alquilados a la trashumancia, los vecinos del pueblo llegaron a tener hasta "seis veceras" . Dos de vacas, ovejas, corderos, terneros y caballos. Ello hizo que este pueblo fuera el más poblado de todo el municipio en el año 1900, cuando su padrón alcanzó los 187 habitantes, superando a Lugueros. En la actualidad no llegan a 30. Hace 24 años que no nace nadie en el pueblo, y uno de sus vecinos dice, quizás con sorna, que el más joven es él, que superó los 60 años. La despoblación ha sido, pues, de extremo rigor para este pueblo de montaña, en cuya iglesia, que es un verdadero monumento, pueden verse auténticas reliquias de un pasado glorioso. Pendón, estandarte, centenaria pila bautismal y una imaginería turbadora, como la inquietante figura del demonio, a quien pisa el arcángel San Miguel. Chispas de lo sobrenatural, fugaces llamadas de belleza pretérita que hunden sus raíces en el más allá. Celebra fiesta por la Asunción, el 15 de agosto.
Mancomunidad del Curueño







Recomendaciones Generales para todas las Rutas.
- Cuando se realiza senderismo en zonas de montaña es preciso tener en cuenta unas recomendaciones básicas que pueden ser muy importantes para la seguridad y bienestar de los visitantes. 
- En invierno la nieve alcanza un gran espesor en los tramos más altos, que imposibilita una correcta percepción de las dificultades del terreno. Sea prudente, es preferible no completar la ruta si no dispone del equipo y la experiencia necesarios. 
- La naturaleza geológica del terreno provoca la aparición de simas que en ocasiones son muy profundas, no se aproxime al borde de las mismas. Además en alta montaña pueden producirse desprendimientos de roca y avalanchas de nieve. Extreme las precauciones.
 - Es aconsejable llevar ropa y calzado apropiados. Los cambios climáticos pueden ser bruscos, incluso en los meses más calurosos pueden alcanzarse temperaturas muy bajas.
 - Es aconsejable llevar agua. En los recorridos existen abundantes manantiales y fuentes, sin embargo se recomienda no beber agua sin las suficientes garantías sanitarias. 
- Por respeto al entorno y a otros posibles visitantes, evite dar voces y llevar aparatos que puedan producir ruidos estridentes. 
- Tenga en cuenta que la recogida de residuos resulta muy costosa en  estas zonas. Procure llevar su basura de regreso y depositarla en contenedores.
 - Si hace la ruta acompañado de un perro, éste no debe estar suelto ya que podría espantar al ganado.