jueves, 30 de noviembre de 2017

Estación del Norte, León


La Vieja Estación de tren de León, cerrada desde que se acometiera la prolongación de la Calle Ordoño II, para enlazar el centro de la Capital con la zona oeste de la ciudad. Inaugurada el 9 de Noviembre de 1863, y olvidada en los últimos años, esta Estación Ferroviaria, a la espalda de una marquesina inigualable.


Monumento insignia de la modernidad, y la llegada del ferrocarril a León. Su volumen y su servicio sorprendían para una época donde el desarrollo se veía como algo novedoso en la ciudad. León, ha despedido con un hasta pronto, a la gran marquesina que desde el año 1870, les resguardó de las inclemencias del duro clima leonés. La capucha de la vieja Estación del Norte, que fue ampliada en un tercio de su longitud en el año 1980, ha empezado a ser despegada de la fachada a la que permanecía arramada. El principio del fin de su función, llegó en marzo del 2011, con el paso de los servicios del apeadero a la provisional Estación de Adif. Ahora, se retira con un hasta luego, ya que se aprovechará la ejecución del soterramiento para restaurarla, reponer los cristales rotos y retocarla para volver a colocarla en el paisaje del Oeste de León, para obtener un nuevo uso aún por decidir.


A las 15 horas del día 9 de noviembre del año 1863, entró en la estación de León, considerada como la mejor de España, la primera locomotora, que arrastraba tras de sí varios vagones cargados de pasajeros, en el primer viaje que se realizaba por la línea de ferrocarril recién terminada entre Palencia y León. La víspera de ese gran día, el 8 de noviembre de 1863, se había inaugurado con todos los honores aquella flamante estación, cuya construcción se culminó en el mes de agosto de ese mismo año.



Ha pasado un siglo y medio desde aquel día, que sin embargo, 150 años después, ha pasado prácticamente desapercibido para la sociedad leonesa. Las instituciones no se han volcado, ni mucho menos, en la organización de actos conmemorativos para aquel hito histórico que revolucionó la ciudad y la provincia entera desde un punto de vista económico, comercial e, incluso, urbanístico.
León tomó en aquella fecha buen ejemplo de cómo la revolución industrial de mediados del siglo XIX, que se concentró fundamentalmente en el Reino Unido, se iba instalando, poco a poco, en España. En el año 1848, se inauguró en el país la primera línea de ferrocarril, que cubría el trayecto entre Barcelona y Mataró. Los industriales leoneses intentaron en un primer momento que la línea que iba vertebrando España llegara hasta la ciudad. Pero el coste económico y la magnitud de la obra hicieron que el proyecto fracasara. Pero las bondades del ferrocarril no eran ajenas a una provincia de León, que siguió intentándolo. Se adjudicaban proyectos a gente interesada y hubo varios intentos, aunque fructificó este último, explica el historiador Javier Revilla que, con motivo de la celebración del sesquicentenario de la llegada del tren a León, pronunció una conferencia en el Museo de León con lo que puede ser la teoría más actualizada y certera de la noble historia del ferrocarril en la ciudad.


Valladolid, Palencia o León 
Una realidad no sin problemas, ya que en lo que hoy se conoce como Castilla y León, dos provincias pujaban con fuerza por ser la referencia del ferrocarril en el norte. Valladolid y Palencia lo lograron años antes, mientras que en León, llegó a ser una realidad por la conjunción de varios factores y un heterogéneo apoyo. Por un lado, industriales gallegos y el mismísimo alcalde de La Coruña, Juan Flórez, que veían con la llegada del tren a León, la parada precedente antes de que hiciera entrada en su territorio. También los empresarios y políticos leoneses, como Segundo Sierra Pambley y Francisco Fernández Blanco, hicieron presión para lograr un sueño que se terminó cumpliendo con apoyo de capital extranjero. El impulso definitivo llegó con la configuración de la sociedad Ferrocarriles del Noroeste que, con dinero francés, llevó a cabo la línea férrea entre Palencia y León, con la sociedad Miranda e Hijo y el ingeniero Ruiz de Quevedo como su alma.



Estructuras con alma de Torre Eiffel
Francia tuvo presencia no sólo con el dinero, sino también aportando parte de la mano de obra, difícil de lograr en un León que dedicada buena parte de su actividad económica a la agricultura y a la ganadería. Aportaron también ingenieros y contratistas, mientras que las estructuras metálicas necesarias para la llegada del tren, incluso algunos de los puentes que se construyeron a su paso, están hechos con materiales desechados en la construcción de la Torre Eiffel de París. El boom de la revolución industrial en el Reino Unido, ligado a la magia que produjo el uso del vapor para locomoción, dejó huella también en la provincia de León. De hecho, las primeras locomotoras que transitaron por la ciudad habían sido entregadas por empresas de Escocia.
En Valladolid, chocolate, en Becerril, pedradas, y en León, bendiciones
Sobre esos mimbres se asentó una esperada realidad, el paso del tren por León. Aquel primer viaje fue una verdadera odisea, bien descrita por la prensa de la época, relata Revilla. El tren partió de la Estación del Norte de Madrid con destino a Valladolid, donde los pasajeros pararon para tomar un chocolate. El día 8 de noviembre de 1863, el convoy hizo parada en Palencia, donde el pasaje descansó, y a las 10 de la mañana, se puso rumbo a León, con cinco horas de viaje por delante, un trayecto que ahora se cubre en apenas una hora.
El tren viaja en un ambiente festivo. Los pueblos se agolpan al paso del tren y los reciben con una gran ola de calor. Sólo hay un pueblo, Becerril de Campos, en Palencia, donde no se acoge bien el ferrocarril. Consta que tienen que pasar por allí a toda máquina porque temían que los apedreasen”, explica el historiador que reconoce que, en algunos lugares, el tren mostraba una imagen de progreso y modernidad que no era bien vista por todos. De hecho, se sospecha que a las 15 horas, cuando entre albricias y aplausos llegó aquel primer convoy tirando por una máquina que humeaba vapor, la ausencia del obispo de León, Calixto Castrillo, no acudió a la recepción por ese motivo, aunque la Diócesis le exculpó y justificó su ausencia por cuestiones de salud. Los encargados de realizar las protocolarias bendiciones fueron los obispos de Astorga y de Palencia para, después, fueran los políticos los encargados de pronunciar los discursos y celebrar un gran banquete en la propia estación, que sorprendió para la época por su arquitectura.



Una fiesta por la revolución
Ni en el convite se escatimaron recursos. La comida estaba programada para 325 invitadas, aunque finalmente asistieron más de 400 personas. El ágape fue diseñado por uno de los chef más reputados de la historia de la cocina francesa y española, Lhardy, cuyo nombre todavía da vida a un afamado restaurante en Madrid. Fue llamado por los Marqueses de Salamanca, que invirtieron mucho dinero en las compañías de ferrocarril, en la de León también. Un baile en el Teatro Principal de León y un espectáculo de fuegos artificiales pusieron el colofón a aquel 9 de noviembre de 1863 que fue toda una fiesta para una provincia en alza, que vio cómo el ferrocarril cambió sus vidas. Se facilitó el comercio, sobre todo el de ganado y de recursos agrícolas, favoreció el flujo de trabajadores, acercó a las ciudades y permitió el ensanche urbanístico de León, desde su casco histórico hasta el lugar de la estación, colocada entre campos de cereal.




La última noche que se podía observar una locomotora de vapor, cruzando el paso a nivel del Crucero y en la Estación de León. Después de 148 años, hoy echarán el cierre y la Mikado pasará a las levantándose para siempre las barreras del paso a nivel.


Para realizar un final bonito y digno a la estación ayer se preparó la locomotora Mikado 2346 por los Amigos del Ferrocarril de León.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Medina de Rioseco " Valladolid "


Medina de Rioseco
Medina de Rioseco, municipio y ciudad, en la provincia de Valladolid,  posee los títulos honoríficos de Muy Noble y Muy Leal, así como el de Ciudad. Conocida también por los sobrenombres de la Ciudad de los Almirantes y la Vieja India Chica. Localidad situada en el Camino de Santiago de Madrid o Ruta Jacobea Madrileña, comienza en la ciudad que le da nombre y en sentido noroccidental, conduce a los peregrinos hacia Sahagún, donde se juntan con los que se dirigen a Santiago por el Camino Francés. Su escudo es cuartelado, con dos castillos en oro sobre fondo de gules y dos caballos en su color asomados a unas almenas, sobre fondo de plata, rodeado de una guirnalda de hojas de laurel. No tiene corona. Fue concedido por el rey Juan I de Castilla.


Historia
Los vestigios más antiguos de Medina de Rioseco, corresponden a la Edad del Hierro y la época celtibérica. Algunos autores antiguos identificaban esta zona como Forum Egurrorum o plaza de los mercados, de época visigótica, teoría que se ha demostrado errónea. De esta época son los documentos que se refieren a la Tierra de Campos, como Campos Góticos o Campii Gotorum. A mediados del siglo IX, y durante todo el siglo X, esta zona es un territorio de colonización del reino astur-leonés, al que también acuden mozárabes andalusíes. Es quizás de este momento el topónimo de la población, Medina del árabe = la ciudad. 
Reconquista
La confluencia de los límites fronterizos entre el Reino de León y el Condado de Castilla, sitúa en este espacio los conflictos bélicos entre los dos reinos. Alfonso X el Sabio, en el año 1258, fijó los límites definitivos con Valladolid, quedando para Medina los Montes de Torozos. Durante la Edad Media, estaba integrada en la Merindad del Infantazgo de Valladolid, en castellano antiguo citada como, Meryndat del Infantadgo de Ualladolid, una división administrativa de la Corona de Castilla, cuya descripción figura en el libro Becerro de las Behetrías de Castilla,​ redactado por las Cortes de Valladolid de 1351, cuando el estamento de los hidalgos solicitó al rey Pedro I la desaparición de las behetrías mediante su conversión en tierras solariegas. 
Almirantes de Castilla
Alfonso Enríquez, recibió en mayo de 1405, del rey Enrique III de Castilla el título de almirante de Castilla, tras la muerte de Diego Hurtado de Mendoza, que había sido su anterior titular. Y en eel año 1423, Juan II de Castilla le otorga el señorío de Medina de Rioseco. Su tradicional vocación comercial desde los tiempos medievales va adquiriendo carácter oficial con el paso del tiempo. Ejerciendo el señorío D. Fadrique Enríquez, segundo almirante, Juan II le concedió en el año 1423, el privilegio de realizar una feria anual de 20 días tras el primer domingo de Pascua. En el año 1427, el mismo monarca concedió una segunda feria más, con la misma duración, al comienzo de la Cuaresma. Bajo el señorío de Alfonso II Enríquez, tercer almirante de Castilla, Enrique IV de Castilla, confirmó a la villa la segunda feria anual y en el año 1465, Enrique IV le otorgaba un jueves semanal franco de impuestos. Este reconocimiento se lo repitieron monarcas posteriores, como los Reyes Católicos, Juana I de Castilla, Carlos I o Felipe II. 
Don Fadrique II, Enríquez de Cabrera, cuarto almirante, inició la construcción del palacio de los almirantes y de la iglesia de San Francisco, fundó el convento de Santa Clara y durante su señorío se construyó la iglesia de Santa María de Mediavilla.
Siglo XVI
El auge que la economía de Medina de Rioseco iba alcanzando llegó a su máximo apogeo durante el siglo XVI. Se construyen los cuatro mayores templos riosecanos, salen hacia América numerosos habitantes que dejan cuantiosos donativos y herencias a la ciudad y sus parroquias. Asimismo el municipio se convierte en el centro de distribución mundial de la plata llegada desde las Indias, a través del puerto de Sevilla y pasa a ser sede de las ferias más importantes del reino, tras las de Medina del Campo. Es el momento en que nacen las cofradías penitenciales, que elevan sus capillas, hospitales, corrales de comedias y comienzan sus procesiones de penitencia y pasión.
Guerra de las Comunidades
Fue sitiada por las tropas de don Pedro Girón y sede de los regentes del reino, don Fadrique Enríquez, Adriano de Utrech e Íñigo de Velasco, que tuvieron que refugiarse en su castillo, aunque no hay referencias históricas fehacientes de la existencia de tal castillo. Cuentan las leyendas que la situación se resolvió por la vía del entendimiento gracias a la mediación de la condesa de Modica, esposa del almirante don Fadrique II. Por haber apoyado la causa realista, el emperador Carlos V, concedió interesantes privilegios al municipio y el título de Duque de Medina de Rioseco, con Grandeza de España, al hermano de don Fadrique II, Fernando Enríquez, heredero del título de Almirante de Castilla. Le sucedió don Luis Enríquez, sexto almirante y a este don Luis II Enríquez.
Guerra de Sucesión
Durante el señorío de Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, noveno almirante, Felipe IV concedió a Rioseco el título de ciudad en el año 1632. Don Juan Gaspar Enríquez de Cabrera fue el décimo almirante y Juan Tomás Enríquez de Cabrera fue el undécimo y último. A la muerte de Carlos II, durante la Guerra de Sucesión se declaró en contra de Felipe V, el cual suprimió el Almirantazgo y en el año 1725, en que habiendo muerto éste, los títulos confiscados, bienes y herencia de los Enríquez de Cabrera, pasaron a su sobrino Pascual Enríquez de Cabrera, excepto el de almirante. Falleció en el año 1739, y se mantuvo en la familia únicamente la sucesión ducal, hasta el año 1797, en que, muerto el poseedor, revirtió a la Corona. Posteriormente el ducado de pasó a los Osuna.
Siglo XVIII
Es un momento de apogeo económico, por las novedades introducidas en las explotaciones agrícolas por los ilustrados. En Medina de Rioseco, se funda una Sociedad Económica de Amigos del País y se construye un cuartel de caballería, junto al Arco de Ajújar, a expensas de la ciudad. Se realizan plantaciones de árboles y comienza la construcción y mejora de caminos y fuentes.
Siglo XIX
A comienzos del siglo XIX, se escribieron en Medina de Rioseco las páginas de unos hechos que habían de tener gran repercusión sobre la suerte que correría el resto de España durante la guerra de la Independencia, la batalla del Moclín. Un poderoso ejército francés dirigido por el mariscal Jean-Baptiste Bessières, se enfrentó en las inmediaciones de Medina de Rioseco, el 14 de julio de 1808, a los ejércitos españoles de Castilla y de Galicia, dirigidos por los generales Cuesta y Blake. La batalla de Rioseco, fue la primera de importancia en la Guerra de la Independencia, concluyó con una terrible derrota para las tropas españolas y supuso la llave que abrió la puerta al trono español a José Bonaparte. En palabras del propio emperador Napoleón, la batalla de Rioseco es la segunda batalla de Villaviciosa, ha puesto en el trono de España a mi hermano José. El triunfo del mariscal Bessières le valió para que el emperador Bonaparte le concediera la condecoración del Toisón de Oro. En el siglo XVIII, se había construido el Canal de Castilla, uno de cuyos ramales, el llamado Canal de Campos llegó hasta la ciudad de Medina de Rioseco en el año 1849. Como consecuencia, se instalaron gran cantidad de fábricas de harina, molinos de papel, y fundiciones siderúrgicas. A la actividad generada por su construcción hay que añadir los beneficios que reportó como sistema de transporte y regadío y que se convertían en la principal fuente de ingresos, desplazando a la tradicional actividad comercial. El desarrollo del ferrocarril, vendría a sustituir el uso del canal. El que pasaba por Medina de Rioseco, era el popularmente conocido como Tren Burra, debido a la escasa velocidad de desplazamiento. La compañía que explotaba estas líneas, que unían Valladolid con Palanquinos y con Villada, era la Compañía de Ferrocarriles Secundarios de Castilla, fusión de otras como la Compañía del Ferrocarril Económico de Valladolid a Medina de Rioseco. Como curiosidad hay que decir que su inauguración fue adelantada en unos meses, por el anuncio de la actuación del torero Frascuelo en las ferias septembrinas de Rioseco.
Siglo XX
Sede de revueltas sociales continuas, "Motín del Pan", Revolución del 34.
Arquitectura religiosa
Sus importantes monumentos y colecciones de arte sorprenden al viajero que llega a esta ciudad de Tierra de Campos. Famosas son sus iglesias de porte catedralicio.
Iglesia de Santa María de Mediavilla
Situada en el centro de la ciudad, es la principal de las iglesias y se sitúa en la cota más alta de la localidad. Su construcción comenzó a finales del siglo XV, sustituyendo a otro edificio anterior, cuyos restos se conservan en la Capilla de los Palacios. Su estilo es Gótico tardío, con añadidos renacentistas y barrocos, como la torre, reconstruida en el año 1700, al venirse abajo la anterior. En su interior se conservan las firmas de los constructores que tomaron parte en la misma.
En el interior del templo, destacan la Capilla de los Benavente, derroche de exuberancia escultórica. Toda la labor de yesería corresponde a los hermanos Corral de Villalpando, y posee un complejo diseño iconográfico. El retablo de la capilla es obra de Juan de Juni, y el diseño la reja, de Francisco de Villalpando. En el resto de la iglesia, destacan la reja, obra de Cristóbal de Andino y la sillería barroca, ambas procedentes del convento de San Francisco. Sobre el cancel de entrada se encuentra una piel de caimán, donada en el siglo XVIII, desde México, por don Manuel Milán, riosecano que llegó a ser alcalde de la ciudad de Puebla. Frente a la entrada principal se encuentra un órgano del siglo XVII y unas puertas renacentistas, antiguamente colocadas en el lado exterior de la entrada norte. El retablo mayor del templo es una excepcional pieza renacentista, obra conjunta de Gaspar Becerra, Juan de Juni y Esteban Jordán.

Iglesia de Santa María de Mediavilla
Iglesia de Santiago Apóstol
Comenzó a construirse al mismo tiempo que finalizaban las obras de Santa María, en estilo Gótico, pero sus trabajos se alargaron hasta el Barroco, momento en que se cerraron las bóvedas. Comenzó a alzarse en el año 1533, bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón, pero interviniendo posteriormente diversos arquitectos de distintas épocas. Semejantes cambios en la dirección explica la diversidad de estilos de la iglesia. Como muestra están las fachadas. La portada sur es plateresca y guarda gran similitud con el diseño de la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Es obra de Gil de Hontañón, al igual que la sacristía. La fachada norte pertenece al gótico tardío, y la principal es clasicista, de fuerte impronta herreriana. El interior, con su planta de salón, y tres naves divididas por altísimos pilares, es de estilo gótico, con numerosos añadidos platerescos y clasicistas. Las bóvedas fueron realizadas con labores de yeserías policromadas, durante el Barroco, por Felipe Berrojo. Lo más sorprendente es sin duda el riquísimo y monumental retablo mayor, diseñado por Joaquín de Churriguera, con tallas de Tomás de Sierra.

Iglesia de Santiago Apostol
Iglesia de Santa Cruz
Sus obras comenzaron a finales del siglo XVI, con un diseño de Rodrigo Gil de Hontañón, que por falta de presupuesto no llegó a realizarse. Sustituyó a otro templo anterior, que poseía una torre con un reloj, del que tan sólo se conserva una de las capillas, de estilo gótico primitivo y que se encuentra hoy empotrada en una vivienda del lado izquierdo de la plaza. Sus obras su sucedieron a lo largo del siglo XVII, con numerosos avatares. Sus trazas son atribuidas a los maestros canteros cántabros Juan de Nates y Felipe de la Cajiga. La fachada es su elemento más singular, recrea el diseño del arquitecto italiano Jacopo Vignola, para la iglesia del Gesù, de Roma, aunque con influjos herrerianos que aportan cierta severidad. El interior sigue los modelos de las iglesias jesuíticas, con la nave central más ancha de toda España, y capillas laterales unidas por pasadizos. El interior se encontraba en siglos pasados ricamente adornado con retablos barrocos, una lámpara de grandes dimensiones, enterramientos, etc., convirtiéndose gracias a numerosos riosecanos desplazados a Las Indias, en la parroquia más rica de la ciudad. A finales de los años 1960, sufrió un grave incendio y en el año 1974, su fachada principal tuvo que ser sujetada con enormes contrafuertes al amenazar con venirse abajo. Esta dolencia ya la venía sufriendo desde siglos atrás, cuando tras el Terremoto de Lisboa, tuvo que desmontarse el coro, construir una nueva tribuna para el órgano y cerrar los arcos de las primeras capillas laterales. Al poco de reconstruirse esta fachada, labor durante la cual se eliminó la cruz del remate, la bóveda principal se vino abajo. Su reconstrucción fue llevada a cabo por los arquitectos José Ignacio Linazasoro y Salvador Mata Pérez. En el año 1996, se restauró el atrio y se eliminaron los antiguos leones de piedra que marcaban el límite jurisdiccional de la parroquia en épocas anteriores, colocándose una lápida con una inscripción errónea en latín. Hoy alberga el Museo de Semana Santa y conserva en su interior varios retablos procedentes del mismo templo.

Iglesia de Santa Cruz
Iglesia de San Francisco
Iglesia conventual edificada en tiempos del Almirante de Castilla, Fadrique II Enríquez, como segundo monasterio franciscano de la villa, tras el de Valdescopezo, como lugar de enterramiento para los miembros de su familia. Hoy sólo se conserva, de todo el recinto primitivo, la iglesia, dedicada a la Virgen de la Expectación, apoyada sobre los restos de la muralla medieval, algunas capillas laterales del claustro, el basamento del mismo, la Sala Capitular y el Refectorio convertido hoy en Capilla de la Residencia de Ancianos. Dentro de esta institución pueden observarse la cocina, transformada en capilla secundaria para la Residencia, parte de un segundo claustro, un ala de celdas de los monjes que posee una escalera barroca oculta tras unos servicios y restos de esculturas en piedra, madera y vidrieras, así como parte del antiguo mobiliario. Hoy en día la iglesia y los restos del monasterio han sido convertidos en un museo de arte sacro, el Museo de San Francisco. Aunque los cuatro templos mayores de Medina de Rioseco comenzaron a edificarse en intervalos de sólo cincuenta años, la iglesia de San Francisco fue la primera en construirse y puede considerarse como la más antigua. La iglesia ofrece al exterior un aspecto sobrio y sencillo, que contrasta con la magnificencia y ostentación del interior. De estilo gótico, el templo es de una sola nave con ocho capillas laterales cubiertas con crucería. De su decoración interior destacan dos retablos platerescos de piedra, las esculturas de los ángeles, las pinturas de la cúpula y dos tribunas de yeso.

Iglesia de San Francisco
Convento de Santa Clara
Se funda en el año 1491, bajo la protección del almirante Fadrique II.
Convento de San José
El convento de las Carmelitas es de estilo clasicista y debe su fundación a una provisión real del 2 de marzo de 1603.
Ermita de Castilviejo
Siguiendo por el camino de Castilviejo se encuentra esta ermita construida en el siglo XVI, remanso de paz y frescor.
San Pedro Mártir
Iglesia del convento de la Orden de los Predicadores, es de estilo clasicista, construida entre los siglos XVI y XVII, con una sencilla fachada.
Arquitectura militar
Castillo
Del antiguo castillo, que se localizaba sobre un cerro, al suroeste de la población, dominando el cauce del río Sequillo, no queda hoy ningún resto. Sus piedras fueron usadas para la construcción de algunos edificios civiles y religiosos de la ciudad.
Muralla
La muralla medieval de la ciudad, conservada en algunos tramos, pero oculta por las viviendas, contaba con un total de ocho puertas, de las que hoy sólo se conservan tres:
La Puerta de Zamora, en el camino que conduce a Toro, es una reconstrucción del siglo XVI, de planta cuadrada. Sobre cuatro arcos de medio punto se levanta un pequeño cuerpo en forma de torre.

Puerta de Zamora
La Puerta de Ajújar, es la más antigua que se conserva de la muralla original. Si bien fue construida en el siglo XIII, por sus características responde a una tipología de arquitectura militar más propia del siglo XIV.

 Puerta de Ajújar
La Puerta de San Sebastián, que no formaba parte de la muralla medieval, es una obra del siglo XVI. Por los problemas de estrechez que se generaban en la Puerta de San Miguel, que impedía el creciente tráfico de mercancías en la zona, se mandó derribar esta última y construir la nueva puerta de San Sebastián en un lugar más alejado del centro de la ciudad.

Puerta de San Sebastián
Arquitectura civil
La ciudad aún conserva un interesante conjunto de viviendas construidas siguiendo las normas de la arquitectura popular de Tierra de Campos. La mayoría construidas a base de ladrillos de adobe, que cierran los huecos del entramado de vigas de madera. Con pisos volados sobre canecillos mudéjares lobulados o aquillados, propios de las viviendas de los siglos XV, XVI y XVII. Algunas residencias de familias más pudientes y los edificios civiles, presentan fachadas de ladrillo y piedra sillar, y las menos lucen blasones en sus fachadas. Destacan las viviendas de la familia Núñez de Monroy, en la calle Misericordia, la de los Pizarro, en la Rúa, la de los Solórzanos en el Corro de San Miguel o la del obispo De Caso, en la Calle de Los Lienzos.
Muchas de ellas poseen soportales, destinados a albergar las mercancías de los mercaderes que acudían a sus famosas ferias. Los conjuntos mejor conservados se sitúan en la Calle Mayor, también conocida como La Rua, la Calle de La Sal y la Calle de Los Lienzos.
Lamentablemente, el conjunto ha entrado en los últimos 30 años en un grave proceso de desaparición y de sustitución por viviendas y construcciones contemporáneas.
Otros edificios civiles son
La antigua alhóndiga municipal, conocida como El Torno, del siglo XVI, se destinaba al depósito de trigo y se construyó sobre la muralla que unía la fortaleza con la Puerta del Carbón. Existieron, además, otros depósitos similares en la ciudad, entre ellos El Diezmo, donde se recogía el impuesto a la Iglesia, el 10% de cada cosecha, y cuyas ruinas están situadas tras el depósito anterior, así como el de Juan de Pendones, edificio de piedra, del siglo XVII, localizado tras el Teatro Principal.


Fábrica de harinas San Antonio. Se trata de una fábrica de harinas de las muchas que nacieron con el Canal de Castilla. Tras su cierre en el año 1991, alberga un museo que conserva la maquinaria original con la que durante años se elaboró la harina fruto del cereal de estas tierras.

Fábrica de harinas San Antonio
Fuentes públicas. Conjunto construido en los primeros años del siglo XIX, con ejemplos como la Fuente del Carmen, El Cañico, San Buenaventura, El Príncipe, Fuente de Los Burros, Castilviejo o Los Cuatro Caños. Tan Sólo existe una excención. La Fuente de San Sebastián, construida a finales del siglo XVI.
Semana Santa
Durante la Semana Santa de Medina de Rioseco, se celebran procesiones y actos que constituyen el acontecimiento cultural y turístico más destacado de esta ciudad. La misma fue declarada de Interés Turístico Nacional en el año 1985. En el año 2009, fue elevada a la categoría de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Cuenta, además, con otros galardones turísticos que reconocen su atractivo y la labor de los habitantes de la ciudad en la preservación de sus tradiciones.










Leyenda del Cocodrilo 
Durante la construcción de la Iglesia de Santa María de Mediavilla, un cocodrilo que surgía de las aguas del río Sequillo, aprovechando la oscuridad de la noche, el cocodrilo destruía todo lo que se había construido durante el día, tras varios intentos fallidos de capturarle, por parte del Regimiento del Almirante Enriquez, un preso que trabajaba en las obras de la iglesia, se ofreció voluntario a intentar matar al cocodrilo, pensando que no saldría con vida del envite, los soldados le dieron una lanza y haciendo burla por su osadía le abandonaron a su suerte. El preso escondido entre piedras y haciendo gala de un gran ingenio, se situó detrás de un enorme espejo, que puso de frente al cocodrilo. El animal al ver su propio reflejo, se mostró confuso y paralizado de terror, en ese momento el preso aprovecho para con todas sus fuerzas darle una certera lanzada, dándole muerte en el acto. Al enterarse de la noticia el Almirante de Castilla, Señor de Rioseco, reunió presto al Concejo que acordó conceder la libertad al valeroso hombre. Así la iglesia de Santa María de Mediavilla pudo acabarse por fin, la piel del cocodrilo fue ofrecida a la virgen como señal de agradecimiento, esta colgada desde entonces sobre la puerta de entrada de la iglesia.








jueves, 23 de noviembre de 2017

Pico Susarón 19/11/2017 " Puebla de Lillo "

Puebla de Lillo
El municipio de Puebla de Lillo, limita al norte con la Cordillera Cantábrica y mas concretamente con la parte Occidental de los Picos de Europa. Al sur, con el Pantano del PormaAl este, limita con el valle de Riosol, con el que se comunica con los puertos de las Señales y de Tarna. Acceder al puerto de las Señales, representa una de las mejores experiencias medioambientales de toda la provincia, ya que es necesario atravesar uno de los mayores bosques de Pinos autóctonos de Europa, en el que se cobijan algunos de los últimos grupos de urogallos de la península. Al oeste, linda con la montaña central y con el valle del río hermano del BernesgaPuebla de Lillo, se fundó en el año 1000, por una carta puebla, concedida por el rey. Lillo, viene de la flor de lirio, antiguamente en esta zona había muchos campos de lirios y al concederle la carta puebla paso a ser Puebla de Lirios, que con el tiempo se fue cambiando hasta llegar al actual nombre. En esta zona de León, habitaban los Condes de Luna, en el Castillo de Redipollos, hoy en día inexistente. Estos Condes mandan construir una torre de vigilancia cerca del río Siván, se construye, y da forma al actual torreón. Al tener una torre de vigilancia la población del lugar fue aumentando.  El Torreón de Puebla de Lillo, ha sido muchas cosas en su vida, torre de vigilancia, cárcel, ayuntamiento, y después de un incendio, Casa del Parque del Valle del Porma. La ermita de las Nieves de Puebla de Lillo, es del Siglo XVIII, fue construida por los mineros en agradecimiento a Dios. La Iglesia de San Vicente de la Vega es del Siglo XIX.
Fauna
Como animales silvestres destacan el rebeco, el ciervo, el jabalí, el lobo, el oso pardo, el águila ratonera, la víbora, la trucha, el barbo, la carpa, el escallo, las abejas, el gorrión, la golondrina, la cigüeña, el corzo, el zorro, el quebranta huesos y el buitre....
Flora
 Destacan los bosques de escobas, hayas, robles y pinos. El pinar de Lillo, es uno de los más importantes a nivel nacional por sus pinos milenarios. Destacan la amapola, el diente de león, la margarita, el lirio y el clavel. Por Puebla de Lillo, pasan los ríos silván y su afluente, el río celorno. El río silván, nace en el valle de Isoba, el río celorno, nace en el valle de Respina. Por Cofiñal, Puebla de Lillo, pasa el río Porma, al que más adelante el río Silván, le proporcionará una gran cantidad de agua. En cuanto a los lagos, el Lago de Isoba, el lago Ausente y la laguna de Laguezo. El Susarón, es uno de los picos más bellos del Parque Regional de picos de Europa. Un coloso del valle del Porma, cuya cara sur, lo hace casi impenetrable. Guia y referencia, cuando uno se aproxima por el valle del Porma y visible desde mucha distancia, posee unas de las mejores vistas, del parque.
A pesar de no ser un pico alto, sus poco más de 800 m de desnivel, dejan sin aliento a más de uno. La ruta normal, comienza en Puebla de Lillo, y otra alternativa muy interesante es su ascenso por la cresta este. Dentro de Puebla de Lillo, hay que tomar una calle que sale casi enfrente de la plaza del pueblo, hacia el restaurante Madrid, cruzar un pequeño puente, y tomar una pequeña calle a la izquierda, hacia la zona recreativa, desde donde se puede dejar el vehículo y comenzar esta ruta. Desde esta zona recreativa, tomamos la pista, hasta llegar a unos paneles informativos de la ruta. Hay que cruzar el puente, para continuar por la pista en dirección oeste, para remontar por una canal, hacia el collado del Susarón.




Fecha - 19/11/2017
Salida desde Plaza de Guzmán, León "  - 08:30 hr.
Destino - Puebla de Lillo " León "
Altitud - 1144 m. 
Latitud - 43ºO'23" N  Longitud - 5º16'33" O
Comarca - Montaña Oriental
Distancia desde León - 80 km.
Punto de partida - Puebla de Lillo
Ruta - Pico Susarón " 1897 m de Altitud "
Hora de inicio, ruta - 10:25 hr.
Tipo de recorrido -  lineal - ida y vuelta
Dificultad técnica - Media
Tipo de camino - Pista forestal - Senda y cresteo 
Altitud mínima - 1144 m.
Altitud máxima - 1879 m.
Desnivel ascenso acumulado - 745 m.
Desnivel descenso acumulado - 745 m.
Hora de llegada, ruta - 17:50 hr.
Punto de llegada - Puebla de Lillo " León "
Tiempo en ruta " duración "- 7 hr. 32 mnt.
Kilómetros totales " longitud "- 7,86 km.
Recomendaciones.
 - Calzado apropiado para actividades de Senderismo - montañismo - ropa de abrigo y de recambio, en caso de climatología adversa chubasquero - gorra - comida y agua - crema solar y protector labial - linterna " pilas de recambio " móvil " con la batería cargada " - botiquín " manta térmica " - 























































Recomendaciones
En invierno la nieve alcanza un gran espesor en los tramos más altos, que imposibilita una correcta percepción de las dificultades del terreno. Sea prudente, es preferible no completar la ruta si no dispone del equipo y la experiencia necesarios
En alta montaña pueden producirse desprendimientos de roca y avalanchas de nieve. Extreme las precauciones.
Es aconsejable llevar ropa y calzado apropiados. Los cambios climáticos pueden ser bruscos.
Aunque en el recorrido existen algunos manantiales y fuentes, se recomienda no beber agua sin las suficientes garantías sanitarias. Es mejor llevar agua.
 Por respeto al entorno y a otros posibles visitantes, evite dar voces y llevar aparatos con ruidos estridentes.
La recogida de residuos es costosa en estas zonas. Procure llevar su basura de regreso y depositarla en contenedores.
Si se hace la ruta acompañado de un perro, éste no debe estar suelto ya que podría espantar el ganado.