miércoles, 13 de marzo de 2019

Carnavales de Tolosa



Carnavales de Tolosa


El Jueves Gordo, la Plaza Zaharra del Ayuntamiento, se llena de gente esperando a que el reloj marque las doce del mediodía para escuchar el pregón de la falsa comitiva del Kabi Alai, el chupinazo y empezar a saltar con la primera pieza de la Txaranga Sasikoipetxu. Desde entonces, la música de las txarangas se escucha continuamente por las calles de la villa de Tolosa. Con sólo mirar a los balcones decorados de los edificios, te darás cuenta de lo que acaba de empezar, es el Carnaval de Tolosa. Los bares y restaurantes tienen la costumbre de repartir pintxos de txistorra a sus clientes. Se nota que el pueblo de Tolosa está deseando de que llegue esta semana, todo el mundo sonríe, baila, canta y disfruta. El Viernes Flaco, es un día mayormente dedicado a los niños y niñas, aunque haya vaquillas todos los días, el viernes son especialmente más pequeñas.




El Sabado Regular, nadie se disfraza en Tolosa, a excepción de los/las que se visten para salir en la Tamborrada adulta o infantil. Si vienes disfrazado, se sabrá enseguida que no eres de aquí. El turno de disfrazarse en el Carnaval de Tolosa, comienza el Domingo de Carnaval Zaldunita, para el pueblo de Tolosa. El día comienza con los sones de la diana a las ocho de la mañana, jaiki, jaiki oi hortatik gaur tolosarrak, goazen festara denok goizetik, interpretados por la banda municipal de Tolosa, que recorre todas las calles del casco Histórico.


Después de desayunar, empieza el desfile de carrozas, comparsas y disfraces, sátira y mucho humor por todos los lados. El momento donde aflora la creatividad de Tolosa en Carnaval. El siguiente día, el Lunes Astelenita, las comparsas siguen realizando desfiles con su música y bailes, entre ellos muchos niños y niñas con sus grupos de tiempo libre, quienes llevan ya meses preparándose para el gran día. Mucha gente se acerca también a los partidos de pelota que se juegan en el frontón Beotibar de Tolosa. Otros muchos asisten junto a las txarangas hasta la Plaza de Toros en Kalejira, donde hay vaquillas el domingo, lunes y martes.




Uno de los momentos en la plaza de toros, el lunes de carnaval de Tolosa es cuando la sociedad y Txaranga de Ero Etxe lanza desde el palco unas bolsas gigantes de confetis. Tanto para las personas que aguantan toda la noche despiertos, como para aquellos o aquellas que no fallan a ninguna cita carnavalera, el martes de carnaval comienza con la Alborada en la Plaza del Ayuntamiento a las seis de la mañana, donde se reparte anís con galletas mientras la banda municipal de Txistularis de Tolosa ameniza el momento interpretando distintas piezas de carnaval.




Desde esta misma plaza con una Txaranga, se llega en Kalejira hasta la Plaza de Toros, donde se celebra el Toro de Aguardiente a las ocho de la mañana. Pero por mucho que hayan sido días largos, la gente no deja de salir el martes de carnaval, Asteartita. Es el último día del carnaval de Tolosa y hay que quemar los últimos cartuchos. Es uno de los días favoritos para los y las tolosarras y ya que muchos números y disfraces son iguales que el domingo, se podrá ver aquello que en su día no dio tiempo. Por la noche, la fiesta se da por terminada con el triste entierro de la Sardina. Aunque está claro que muchos deciden después ahogar sus penas. 















Puede que el miércoles de ceniza el pueblo de Tolosa esté más triste de lo normal, no lo tengas en cuenta, es el día más triste del año para más de un ciudadano. Y tocará volver a contar los días hasta que llegue el 20/02/2020.

Mercado de Tinglado

Tolosa en la década de 1820

Historia
En el barrio de San Esteban se descubrió un asentamiento humano de 9000 años de antigüedad. Por los instrumentos y restos de talla de sílex encontrados, se trataría de un grupo cuya economía se basaba en la caza y recolección de frutos.
De la Edad del Bronce, unos 4000 años de antigüedad, son los dólmenes de Belabieta y Añi, construcciones funerarias testimonio de las primeras manifestaciones religiosas.
En la Edad del Hierro, hace unos 2300 años, surgen los primeros poblados. Se asientan en montes de altura media, como por ejemplo Intxur en Aldaba, y se protegen rodeándola de murallas. Además de conocer el hierro, eran ya agricultores y ganaderos.
Toda la Antigüedad, incluida la romanización y hasta al menos el año 1025, en que Guipúzcoa entra en la Historia, es un período oscuro del que se sabe bien poco.
Tolosa siempre ha tenido una gran importancia estratégica. Era el cruce de caminos entre Castilla, Navarra y Francia. Cuando en el año 1200, el territorio guipuzcoano fue incorporado a Castilla, el rey Alfonso X el Sabio nombró Villa a Tolosa, y más adelante, en el año 1256, otorgó el fuero a Tolosa. En este fuero se concedían a los habitantes de Tolosa unos privilegios con los que no contaban los habitantes de las aldeas cercanas, ni los de otras provincias. Igualmente dispuso la fortificación de Tolosa, Ordicia y Segura, puntos fronterizos con Navarra. La ciudad original se levanta en una isla separada por un brazo del Oria que pasaba por la actual calle de la Rondilla, anteriormente de Pablo Gorosábel, y está totalmente amurallada, con seis puertas dotadas de torreones de defensa, puertas de Castilla, Arramele, Navarra, casa de las Damas, Matadero y Nuestra Señora del Socorro.
En el año 1282, sufre un incendio que la destruye. Sancho IV de Castilla,  concede nuevos privilegios para fomentar su reconstrucción y la llegada de nuevos habitantes, entre ellos libra a quienes fueran a establecerse allí de todo tributo a la Corona Vitoria, 20 de abril de 1290, privilegios confirmados con posterioridad por Fernando IV de Castilla y Alfonso XI de Castilla. Sin embargo, el mantenimiento de estos privilegios fue problemático en ocasiones, como cuando en el año 1463, el recaudador Jacob Gaón exigió el pago del impuesto llamado pedido a los tolosanos. Estos le contestaron que estaban exentos de pagarlo, por las disposiciones aprobadas por el rey. Gaón les amenazó, y varios de ellos lo mataron, decapitaron y expusieron su cabeza en lo alto de una picota, como castigo por haber puesto a Tolosa en lo alto de su lista de recaudaciones. El rey Enrique IV de Castilla, se dirigió a Tolosa a vengar su muerte, pero los autores huyeron de la villa. El rey mandó derribar la casa en la que se había cometido el crimen. No llegó a ejecutar a los autores, ya que antes de atraparlos le llegó una petición de las Juntas de Guipúzcoa que le rogaba perdón para los tolosanos, y le exponía los argumentos de estos, y Enrique IV reconoció que estaban exentos del pago. La inseguridad reinante desde el siglo XIV, hace que durante dos siglos varias villas y aldeas se unen y separen al Concejo de Tolosa, entre ellas Abalcisqueta, Aduna, Albístur, Alegría de Oria, Alquiza, Alzo, Amasa, Amézqueta, Andoáin, Anoeta, Asteasu, Baliarráin, Belaunza, Berástegui, Berrobi, Cizúrquil, Elduayen, Estella, Ezama, Gaztelu, Hernialde, Ibarra, Icazteguieta, Irura, Lascoáin, Leaburu, Lizarza, Orendáin, Oreja y Yurre. Tolosa se compromete a la defensa de las villas, que quedan bajo la jurisdicción del alcalde, y por lo general se adscriben a los privilegios y fueros de Tolosa. Durante el siglo XIV, se producen varias desavenencias con estas ciudades, y un conflicto con San Sebastián por los casos de Andoáin, Aduna y Alquiza, que se zanja en el año 1479, con el paso de estas tres villas a la jurisdicción donostiarra. En el año 1469, sufre otro importante incendio, y otro mayor en el año 1503, que afectó incluso a la iglesia parroquial, pese a estar aislada. Se la conceden en ambos nuevos privilegios para ayudar en su reconstrucción, los Reyes Católicos, libran una orden por la que el corregidor de la provincia resida en Tolosa cuando no esté visitando otras villas. El 9 de agosto de 1794, durante la Guerra de la Convención, ( La Guerra del Rosellón, también denominada Guerra de los Pirineos o Guerra de la Convención, fue un conflicto que enfrentó a la Monarquía de Carlos IV de España y a la Primera República Francesa entre los años 1793 y 1795, durante la existencia de la Convención Nacional francesa, dentro del conflicto general que enfrentó a Francia con la Primera Coalición ). las tropas francesas ocuparon Tolosa. En la Guerra de la Independencia ( La guerra de la Independencia española fue un conflicto bélico desarrollado entre los años 1808 y 1814, dentro del contexto de las guerras napoleónicas, que enfrentó a las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal contra el Primer Imperio francés, cuya pretensión era la de instalar en el trono español al hermano de Napoleón, José Bonaparte, tras las abdicaciones de Bayona ). fue ocupada otra vez. Mientras estuvo dominada por el ejército napoleónico sufrió los ataques de las guerrillas de la zona. La disputa en torno a la capitalidad de Gipuzkoa entre Tolosa y San Sebastián se encontraba a finales del año 1821, a la espera de un dictamen de las Cortes españolas. Como es bien conocido en el sistema foral no existía capital en la provincia de Gipuzkoa, ésta se desplazaba donde se instalaba la Diputación, principalmente en los pueblos de tanda – Azpeitia, Azkoitia, San Sebastián y Tolosa- pero también en otros 15 pueblos en los que se celebraban las JJ.GG. La implantación del sistema liberal supuso la instalación de la capital en San Sebastián durante las dos invasiones francesas (1794-95 y 1808-13), y también durante el Trienio liberal (1820-23). Pero en este último periodo no se tomó la decisión definitiva hasta enero de 1822, y mientras tanto Tolosa luchó por conseguir la capitalidad alegando, entre otras cosas, su mejor situación geográfica. Para ello la corporación municipal encargó a Pedro Nolasco de Tellería, arquitecto y regidor de la villa, la elaboración de un mapa topográfico de la provincia y remitir copias litográficas a las Cortes.
Del año 1844 al año 1854, bajo el gobierno de los progresistas, Tolosa fue capital de Guipúzcoa por espacio de 10 años, volviendo más tarde la titularidad a San Sebastián, que había sido declarada capital en decretos de 1822​ y 1833​.
Tolosa fue una de las ciudades más importantes del territorio controlado por los carlistas en la guerra civil del año 1872-1876, por lo que fue una de las sedes del periódico El Cuartel Real. 


Archivo Provincial de Guipúzcoa

Archivo provincial de Guipúzcoa, construido en el año 1904, por el arquitecto Cortázar, fue uno de los primeros en construirse en hormigón en la provincia. Desde el siglo XVI Tolosa era ya sede del Archivo de la provincia, ubicado anteriormente en la parroquia.

Casa Consistorial

Casa Consistorial, construida entre 1657 y 1672, de estilo barroco, con la planta baja porticada y balcones de hierro forjado. Obra del maese cantero Juan de Arburola.
Casa de cultura (siglo XIX), edificio de planta rectangular alargada que sigue la línea de la antigua muralla, por lo que su fachada es perpendicular a las calles del casco antiguo, cegando su visión meridional. De estilo neoclásico isabelino, fue totalmente remodelado en la década de los ochenta para casa de cultura. Entre 1844 y 1854 fue sede de la Diputación Foral de Guipúzcoa.
Convento de San Francisco, situado a la salida del Camino Real a Castilla. De planta basilical, fue construido hacia el año 1676, por Nicolás de Zumeta y Agustín de Lizarraga. A resaltar el retablo de su altar mayor y la capilla de los Antia.

Convento San Francisco

Convento de Santa Clara. Cenobio barroco (siglo XVIII) de monjas clarisas. Artístico retablo mayor dorado churrigueresco-rococó.
Iglesia de Santa María, con 1630 m² de superficie en la actualidad. La iglesia original se vio afectada por el incendio de 1503 y hasta 1548, no pudieron iniciarse las obras por falta de dinero. Se levanta entonces un edificio con tres naves altas rematadas por bóvedas de falsa crucería, sostenidas por seis columnas, en la variante local del gótico llamada gótico vasco. En 1761 Martín de Carrera la dota de la actual fachada barroca con espadaña central y dos torres unidas por balaustrada, y unos años más tarde se añade el atrio. En el siglo XIX, Silvestre Pérez realiza unas reformas con corte neoclásico. Dispone de un retablo central, y en una de las capillas laterales se guarda la portada románico-gótica de la ermita de San Esteban, que resultó destruida por una inundación.

Iglesia Santa María

Iglesia del Corpus Christi.
Mercado del Tinglado
Palacio de Aramburu (siglo XVII), prototipo del barroco vasco. Edificio exento de planta irregular con tejado a cuatro aguas. Fachada austera de sillares almohadillados siguiendo los principios de simetría y centralidad propios del clasicismo. Es imponente el decorado de la puerta principal enlazando con el del balcón central. Está presente el escudo de armas del jurisconsulto Miguel de Aramburu, autor en año 1697, de la Recopilación de los Fueros de Guipúzcoa.


Palacio de Aramburu

Palacio de Atodo (siglo XVI), en el n.° 35 de la calle Mayor. De estilo renacentista, de amplias proporciones y fachada de sillares amparada por alerón doble de canes tallados. Hermosos balcones forjados en la planta noble y veinte huecos simétricos de arco rebajado en la última planta. Artístico escudo con león rampante mostrado por una pareja de infantes en gracioso escorzo. Cuna de Fermín de Atodo, conde palatino, capitán de los Tercios tolosanos en 1558 y embajador de Felipe II en Roma.
Palacio de justicia (año 1853), ocupa uno de los lados de la plaza porticada cuadrada de 50 m de lado. Conjunto neoclásico de composición unitaria, destacando el palacio por una mayor riqueza de materiales y dos plantas en lugar de tres que tienen las viviendas contiguas. El pórtico se transforma aquí en arcada. Fachada de sillares calizos en planta baja y recerco de huecos e impostas. Obra de los arquitectos locales Unanue y Escoriaza. En la cárcel de este juzgado compuso el bardo José María Iparraguirre el sentido zortziko de evocación materna Nere amak baleki (Si mi madre supiera). En 2009 sede del Centro Internacional del Títere de Tolosa TOPIC.
Palacio Idiáquez, edificado en 1605, se levanta sobre la muralla, en la zona de la antigua Puerta de Navarra. El edificio actual se estima del siglo XVIII, tras que un incendio destruyera la anterior casa-torreón. Su fachada principal es de sillería en martillo (cierra la Plaza Vieja), mientras que el posterior es de ladrillo en diente de sierra sobre el río. En 1794 lo ocupó el fabulista Félix María de Samaniego y Zabala, cuando ejerció de alcalde tolosano. El edificio es hoy la sede social del Casino de Tolosa.


Palacio Idiáquez

Plaza de toros inaugurada el 24 de junio de 1903 (estaba previsto que lo hiciera Bombita, pero por una lesión fue sustituido por Bonarillo y Guerrerito), cuenta con un ruedo de 37,5 m con un callejón de 1,8 m y 5300 localidades. Las gradas y los palcos están sobre el tendido, lo que la dota de una proporcionalidad especial. Se celebran en ella competiciones de deporte rural vasco ( korrikalaris, aizkolaris, levantamiento de piedras, etc.). Los Carnavales de la ciudad la tienen de centro neurálgico, corriendo vaquillas todas las tardes desde el día de Jueves Gordo y el toro del aguardiente la mañana del Martes de Carnaval.



Puerta de Castilla

Torre de Andía ubicada en el n.° 17 de la calle Mayor. Solo quedan vestigios del escudo y dos gárgolas, además de los cimientos, de este edificio medieval donde vivió el esclarecido Domenjón González de Andía, considerado "Rey de Guipúzcoa".

Río Oria

El río Oria es un río situado en el País Vasco, en el norte de España, en la Cornisa Cantábrica. Es el principal río de la provincia de Guipúzcoa, por longitud, cuenca y caudal. Nace en las faldas de la Sierra de Aizkorri y desemboca en el mar Cantábrico, junto a la localidad de Orio. Las localidades que atraviesa el río son Zegama, Segura, Olaberría, Beasain, Ordizia, Itsasondo, Legorreta, Ikaztegieta, Alegi, Tolosa, Anoeta, Irura, Villabona, Zizurkil, Aduna, Andoain, Lasarte-Oria, Usurbil y Orio, localidad junto a la que desemboca. Es un río que sufrió una gran contaminación debido a la fuerte industria asentada en sus orillas, especialmente industria papelera, entre los años 50 y 80 del siglo XX, especialmente. A partir de los años 90 un mayor interés por cuidar el medioambiente hizo que las industrias dejarán de verter las aguas residuales directamente al río construyendo depuradoras en distintos puntos de su cauce para este fin. Hoy en día es un río en el que en gran parte ha vuelto la vida piscícola a sus aguas, sobre todo de truchas. En el año 2013, la cuenca baja fue incluida dentro de la red Natura 2000 después de la recuperación de los humedales desecados a comienzos del siglo XX, para su uso agrícola.