lunes, 11 de diciembre de 2017

Ruta por las Fuentes Públicas de la Ciudad de León


La ciudad de León a mediados del Siglo XVIII, no era el reflejo de una urbe con un progresivo crecimiento monumental o una visible intervención urbanística en sus calles o plazas. El aspecto que presentaba era muy similar al de cien o doscientos años atrás en el tiempo, pues la urbe leonesa en esa época se materializaba básicamente en un perímetro amurallado romano y medieval. Habrá que esperar a finales del Siglo XIX, para empezar a contemplar alguna transformación en sus calles y trazado urbano, sobre todo con la puesta en marcha del plan urbanístico del ensanche, cuya ejecución trajo consigo la prolongación de las calles más allá del río Bernesga, Esta presentación de escaso progreso urbanístico y arquitectónico que se respiraba en la ciudad leonesa, se vislumbraba en otras poblaciones españolas, incluso la capital, hasta bien avanzado el Siglo XVIII, no había experimentado evolución y mejora urbanística. Cuando Carlos III, accede a la corona española, se encuentra con un Madrid que denotaba un aspecto descuidado y carente de los elementos urbanísticos más esenciales. La ausencia de monumentos, plazas, fuentes y calles no soló afectaba a lo estético sino a lo práctico.

 Fuente de Neptuno

La intervención de Carlos III en el aspecto de la ciudad, fue esencial para la apariencia que presenta la capital en la actualidad. El monarca, tomando como referencia la tendencia del neoclasicismo francés, mandó ejecutar obras de la magnitud del Museo del Prado, el Real Jardín Botánico o la Puerta de Alcalá. Carlos III mostró especial preocupación por la cuestión de las fuentes publicas en la Capital española, ejemplo de ello fueron la fuente de la Cibeles, la fuente de Neptuno o la fuente de Apolo.

fuente de Cibeles

Los motivos mitológicos fueron un recurrente en la época de los ilustrados, algo lógico si tenemos en cuenta que el neoclasicismo suponía un retorno a los valores, temas y motivos de la antigüedad clásica.

Fuente de Apolo

Las Fuentes Públicas en la Ciudad de León
La influencia de la política de obras públicas del Monarca Carlos III, fue evidente en otras ciudades españolas. El ornato y abastecimiento de aguas a la ciudad a través de fuentes modestas o monumentales, en este periodo dejó varias representaciones en la ciudad leonesa, un ejemplo de ello es la fuente de Neptuno, cuya ubicación actual se encuentra en el Jardín de San Francisco.

Fuente de Neptuno, ubicada en la Plaza de la Regla

En el año 1789, ya constaba la construcción de la fuente de Neptuno, la de San Isidoro y la de Puerta Castillo. De esta época data la construcción de la gran parte de las fuentes de la ciudad. Su función no solo era estética, de ornato y decoración pública, sino de servicio y suministro de agua a los leoneses. Por tanto, la intencionalidad de ajardinar y embellecer la ciudad con fuentes se manifestó en la ciudad de León, con algunas representaciones que fueron más allá del engalanamiento urbano, pues los asuntos de salud pública en el consumo de aguas saludables fueron prioritarios. A pesar de esta nueva fábrica en la fontanería y conducción de aguas  en puntos estratégicos de la ciudad, los orígenes del abastecimiento de aguas a la ciudad de León, se podían situar desde la época de los romana. El hallazgo arqueológico de un acueducto, obra del campamento de la Legio VII Gémina, ubicado a varios km al noroeste del asentamiento, denota la intención de los romanos acerca de la traída y abastecimiento de aguas. No es la Edad Media época de construcciones de este tipo, pues escasamente conocemos la existencia de una fuente en la plaza de la catedral. Parece ser que el abastecimiento se producía a través de la extracción de aguas potables de pozos artesianos y con el uso de diversas presas dispuestas por la urbe leonesa. La Junta de fuentes ya reclamaba desde el año 1773, que se comenzase a efectuar el proyecto del plan para la traída de aguas a las fuentes y plazas de la ciudad de León.
La Junta de Fuentes en la Ciudad de León
Desde el año 1773, se pone en marcha la creación de una Junta en donde se adopten acuerdos relativos a la construcción de la cañería y conducción de aguas a la ciudad de León. La Junta de Fuentes se constituía básicamente según lo estipulado por el cabildo de la Santa Iglesia y el ayuntamiento de la ciudad. Estaba estructurada con los siguientes miembros, el corregidor de la ciudad, dos canónigos nombrados por el cabildo y dos regidores por la ciudad, finalmente quedaba integrada por la figura del procurador personero quien había de velar por el bien público y proponer todo aquello que considere conveniente con relación a la obra de cañería y fuentes de la ciudad. Ninguno de los comisionados recibía gratificaciones por pertenecer a esta Junta ya que el trabajo que presten todos deberán hacerlo sin interés y solo por amor del bien público.
El corregidor era el encargado de convocar las reuniones por mediación del fontanero o de un ministro portero de la ciudad en la casa del corregidor. Respecto a la adopción de acuerdos, aunque todos los comisionados tenían voz y voto, excepto el personero, era el voto del corregidor el que se alzaba como decisivo. Los miembros en la celebración de las reuniones, se sentaban siguiendo un escrito orden protocolario con relación a la antigüedad y al cargo, y cada año se alternaban para evitar disputas. La gestión o administración de los fondos de la Junta era ejecutada por uno de los miembros con voto, que había de vigilar el estado de las cañerías y de las fuentes. Si el gasto en la reparación de fuentes no excedía de 300 reales, tenía autonomía para administrar sin consentimiento del resto de los componentes de la Junta. Además, a principios de año debía presentar la relación de cuentas y gastos del ejercicio anterior. Un cargo fundamental para llevar a cabo el trabajo de la conducción de aguas y construcción de fuentes en la ciudad de León, fue el de oficial fontanero. Este tenía como función la vigilancia y cuidado de las fuentes y cañerías. Realizaba alrededor de dos visitas diarias revisando toda la infraestructura de conducción de aguas a la ciudad. Estaba encargado de advertir al administrador de la Junta de los posibles desperfectos que sugieran. En cuanto a los asuntos de limpieza, informaba al corregidor del estado en el que se encontraban los pilones o fuentes, debía evitarse lavar en los pilones públicos, el agua de estos debía mantenerse limpia para que bebiese el ganado, y había que poner especial cuidado en la higiene y limpieza los días antes de las ferias. Todas las obras de fuentes o cañerías tanto de nueva creación como de reparación eran dirigidas por el oficial fontanero, sin embargo, la Junta de fuentes podía nombrar a orto facultativo para esta labor si así lo consideraba oportuno. Otro de sus cometidos era la custodia y responsabilidad de las herramientas que estaban inventariadas y se guardaban en la caseta del campo. El oficial fontanero recibía un jornal de seis reales diarios.
La Conducción de Aguas a la Ciudad de León en el siglo XVIII
En el año 1773, ya se manifestaba desde la Junta de Fuentes la falta de aguas puras que llegaban a la ciudad de León. La causa de la insalubridad se producía porque los conductos circulaban por niveles muy inferiores a lo largo de la vega, sin embargo, las aguas en su origen eran muy saludables. Para resolver esta cuestión, se propuso conducir las aguas por lugares más elevados, pues tanto médicos como cirujanos de la ciudad habían manifestado que este echo comportaría un beneficio de salud pública. El nueve de septiembre de 1773, se presentaban dos cartas en la Junta de fuentes, una por el Sr. Coronel Villafañe y otra por D, Manuel Quebedo había tratado con D. Andrés Rodríguez, fontanero de Carlos III, y habían negociado que vendría a León a ejecutar el proyecto de plan y condiciones de la traída de aguas a la ciudad y sus plazas. El 22 de noviembre de 1773, ya constaba la presencia de D. Andrés Rodríguez en la ciudad, quien recibió 6000 reales más los costos de manutención, posada y regreso.

Carlos III

Desde mayo de 1777, ya se comenzó a investigar sobre quién podía llevar a efecto la realización del proyecto de fuentes diseñado por Andrés Rodríguez. En junio de 1778, llegó a la ciudad leonesa Fray Manuel de San Francisco de la Orden de San Agustín, conventual en Nava del Rey, y enseguida dio comienzo la obra. Los Señores comisionados de la Junta de Fuentes aconsejaron al Padre Maestro agustino acerca de la canalización de la altura de las aguas para que las fuentes que se han de fabricar saliesen con mayor fuerza y valentía para su hermosura. La Junta de Fuentes pidió licencia al cabildo catedralicio para recoger las aguas que conducían a los caños de la Plaza de Regla. El permiso se concedió, y se aseguró al cabildo que no había perjuicio en el beneficio de la llegada del agua a las casa de los Canónigos. El recogimiento, conducción y distribución de las aguas potables se planificaba distribuyendo las fuentes en los parajes más oportunos, y la principal en la Plaza de la Catedral. La obra de fuentes y conducción de aguas parecía avanzar según lo previsto aunque sufrió algunas interrupciones. En algunas ocasiones fueron los factores climatológicos los que hicieron detener las obras, en otros casos el Padre Maestro había solicitado  permiso a la Junta de Fuentes para reconocer una obra de conducción de aguas en la ciudad de Toro. A pesar de estos obstáculos las obras parecían avanzar progresivamente. En mayo de 1778, llegó de nuevo D. Andrés Rodríguez, fontanero de la ciudad, para reconocer los manantiales, pavimento y sitio que iban a ocupar las fuentes. De esta situación elaboró traza y proyecto, entregándoselo al Padre Agustino. Uno de los asuntos que parecía prioritario, en la primavera de 1778, era el de la construcción del Arca o Depósito General de aguas de Puerta Castillo. La obra del Padre Agustino Fray Manuel de San Francisco, estuvo sujeta a inspección y censura por el técnico Ventura Rodríguez, quien detectó algunos errores que provocaron el desagrado y disconformidad de algunos miembros de la Junta de Fuentes con el religioso. Pero sin lugar a dudas, el asunto que desató mayor descontento fue el anuncio de su retirada antes de que la obra hubiese finalizado. El Padre Agustino reclamaba por su trabajo un total de 44 reales diarios por 16 meses de estancia en la ciudad leonesa. Después de la retirada de Fray Manuel, se ocupó de la finalización de la ejecución de las obras de las fuentes, Gaspar Pérez, quien ya había realizado alguna reparación en el asunto de conducción de aguas.
Fuentes del Siglo XVIII
Fuente de Puerta Castillo
También llamada Arca Principal. Se construye en el año 1785. Estaba adosada a un depósito de aguas y rematada con una lápida de piedra cuya inscripción alude al agua como elemento de salud pública. Desaparece en los años 70, con la apertura del pasaje de peatones. Actualmente a unos metros del lugar original, existe un pequeño caño que suministra agua a muchos leoneses.

Fuente de Puerta Castillo

Caño Badillo
Situado en las proximidades de la única Puerta conservada de la cerca medieval que se mantiene en pie, es obra de principios del Siglo XVIII. Aparenta un aspecto humilde, carente de ornamentación y una única salida de agua. Se sitúa en el tramo oriental de la muralla, su construcción data del año1788.

Caño Badillo

Fuente del Mercado
Ubicada en el centro de la empedrada Plaza de Santa María del Camino, también llamada Plaza del Grano, ha sido testigo durante siglos del mercado del pan y del grano. Más recientemente, contempla la llegada de peregrinos al albergue del Convento de las Carbajalas a su paso por el Camino de Santiago. La fuente se termina de construir en el año 1789. Destacan dos niños agarrados a una columna que alegorizan la ciudad de León, enclavada entre los ríos Bernesga y Torío, simbolizado por niños. La escultura es creación artística de Felix Cusac y la obra de la fuente es de Isidro Cruela.

Fuente del Mercado

Fuente de San Martín
La fuente que actualmente podemos observar se renovó en el año 1781, durante el reinado de Carlos IV. Así lo confirma la inscripción que aparece en la misma. El proyecto de obra es del arquitecto leones José Fernando Sánchez Pertejo. Está vinculada al entorno del Barrio Húmedo, con la iglesia de San Martín y la Plaza Mayor, cuya construcción finaliza en el año 1674.

Fuente de San Martín

Fuente de San Marcelo
Reinando Carlos III, año de MDCCLXXXVII. El común de los vecinos por la salud pública y adorno de la ciudad, es lo que muestra una de las inscripciones que se adosan a la fuente de San Marcelo. Esta construcción de aspecto sobrio, es obra de José Velasco, y ha sido desplazada de lugar dentro de la misma Plaza de San Marcelo por razones urbanísticas. El Palacio de los Guzmanes, el edificio Botines, la Casa Consistorial y la Iglesia de San Marcelo arropan a la fuente en la Plaza de las Palomas, convirtiendo este lugar en uno de los más bellos rincones leoneses.


Fuente de San Isidoro
Mirando a la Basílica de San Isidoro, se sitúa la fuente en la parte izquierda de la Plaza. Se erige en el año 1787, siendo obra de Isidro Cruela. Como elementos escultóricos más representativos se identifica un león que sujeta una cartela que alude a una inscripción de la Legio VII. La escultura original fue creación de Mariano Salvatierra aunque la que contemplamos es una reproducción de Andrés Seoane.
Fuente de Neptuno
La fuente de Neptuno aparece en el año 1789, en la Plaza de la Catedral como primera ubicación. El proyecto de obra es del arquitecto Isidoro Cruela y la ejecución del mismo se lleva a efecto por Félix Cusac y José Velasco. Probablemente, se trata de la fuente histórica más monumental de la ciudad. Representa al Dios Neptuno. En el año 1913, se aprueba definitivamente el desmonte de la fuente, argumentando que impedía contemplar la belleza de la Catedral. El proceso de desmonte sale a concurso y en su pliego de condiciones se requería que el contratista lo realizase desmontando por piezas enteras, en el plazo de treinta días y cuyo precio de obra se alzaba en 1250 pesetas, En el año 1931, es trasladada a la Plaza Mayor, cuyo presupuesto de instalación alcanzaba la cantidad de 3167 pesetas. Permanece hasta el año 1943, y finalmente es montada en el Jardín de San Francisco, donde se puede visitar en la actualidad.

Fuente de Neptuno, en el Jardín de San Francisco