jueves, 9 de noviembre de 2017

Hospital de la Regla " Palacio de los Marqueses de Prado "


Hospital de la Regla
La Fortaleza-Palacio de Renedo de Valdetuéjar
Renedo es villa situada en el valle del río Tuejar, Fue sede de la capitalidad municipal, que con fecha 13 de junio de 1976, por Decreto 1276/1976, Boletín Oficial de la provincia n.º 140, se integraría este municipio y ayuntamiento en el de Valderrueda. El acuerdo tomado por ambas corporaciones fue ratificado por el ministerio de la Gobernación. La extensión de esta zona de Valdetuéjar, antiguo municipio, es de 65 kilómetros cuadrados, donde se asientan. todos los nueve pueblos del Tuéjar: La Mata de Monteagudo, Ferreras del Puerto, La Red, Las Muñecas, El Otero, Villalmonte, Renedo, San Martín y Taranilla, todos ellos emparentados por analogía de vida, historia, topografía, costumbres y recursos. La zona de media ladera y fondo del valle está ocupada por escasa pradería, tierras de cultivo y bosques y en las cimas se encuentran los pastos y puertos merineros donde la nieve y el sol se disputan el horizonte.
Renedo cuenta hoy con 12 vecinos y una población de 45 habitantes. De Renedo era el padre Romualdo, franciscano y apóstol, uno de los primeros que entraron en la selva de los motilones de Venezuela, sufriendo arriesgadas aventuras misionales.


Contexto Histórico del Palacio Nobiliario de Renedo
Palacios, casonas blasonadas y Castillos con escudos nobiliarios tuvieron su origen en la Edad Media, como forma de hacer patente la hidalguía de cada familia por méritos consecuentes de servicios a los Monarcas. Los escudos y labras eran ostentosas tarjetas de visita presentes en muros y fachadas, pendones y estandartes y en todo el ajuar familiar. Este Palacio de Renedo de Valdetuéjar fue un claro testimonio de la vitalidad de su Señorío y grandeza. Su edificación corrió desde los Siglos XV al XVIII, como obra muy lujosa y ostentosa. Era quizá el Palacio más suntuoso de la provincia, pero la fatuidad Señorial de los Prado se basaba más en pergaminos que en una grandeza sólida y famosa. El derroche de dinero produjo aquella obra de ostentación y el tiempo se encargó de anular esta aureola y el peso de sus muros regios los hizo inútiles, como había sido la grandeza de los Prado. Eran descendientes del infante Nuño de Prado, hijo del Rey Bermudo y el Palacio ya estaba casi derruido en fosos, muros y torres cuando Antonio de Prado lo reedificó en el año1625. Entre los años 1588 y 1627, trabajaron en él los arquitectos Baltasar Gutiérrez y Juan de Rivero. Otra inscripción en la Capilla se refería a Don Francisco de Prado, Señor de esta casa y gentilhombre del Rey don Felipe III, gobernador de Aranjuez y de Cuzco, quien murió a los 38 años en Panamá trayendo su cuerpo su hermano Don Antonio y sepultado aquí en el año 1625. Gomez Moreno encontraba desajustado el Palacio en seguridad y traza, que aunque de líneas herrerianas no lo encontraba con armonía. Constaba de dos fachadas en ángulo, una para la capilla y otra de gran fausto y tres órdenes de ventanas. El interior era menos ostentoso que la fachada, quizá para conservar la edificación antigua, grandes salas y muchos escudos. Las pilastras exteriores eran toscanas en puertas y un frontón alto recogía un enorme León rampante. La Capilla era de amplio vestíbulo, arcos, bóvedas, pilastras toscanas, nichos, ábside. Los sepulcros de la familia cubrían el muro con abundancia de nichos, muy simétrico todo y muy uniforme. El retablo mayor de la iglesia de Renedo se trajo de la Capilla del Palacio, es barroco y policromado, de fines del Siglo XVII o comienzos del Siglo XVIII, tiene un buen sagrario con hermosa talla de la Resurrección en relieve. Se trajeron también del Palacio los retablos laterales de esta iglesia, con sus tablas talladas en relieve y las imágenes de la Virgen del Rosario y San Antonio. Son también provenientes del Palacio del Marques los tres evangelistas de gran bulto, San Juan con el águila, San Lucas con el toro y San Mateo con el ángel. Son tallas de la escuela de Gregorio Fernández, perfectas en su realismo. San Marcos con el león comentan que se rompió en pedazos cuando se les cayó al bajarlo de su peana en la Capilla del Marqués y no restauraron esta imagen. Todo el conjunto del Palacio-fortaleza estaba cercado por gruesa muralla con cubos cilíndricos, que aún quedan varios, y un gran trozo amurallado de lienzo a lo largo de la carretera. Otros retazos describen el Palacio del Marqués de Prado bajo el lema de horca y cuchillo. Los Marqueses de Prado, eran muy ostentosos, basta leer las inscripciones a modo de sentencias que campaban en los ventanales, y aún están ahí, en Nuestra Señora de Regla de la capital.
He aquí la sede primera de la familia regia de los Prados.
He aquí la casa antigua dominadora por muchos años.
Honor al príncipe en la multitud.
La gloria no muere.
Todas ellas se cincelan en latines. Los Marqueses de Prado compraron a Don Felipe II y a Don Felipe IV, las alcabalas de casi toda la montaña leonesa y multitud de señoríos de villas y lugares. El dinero que amasaron en América les dio pie para comprar grandes extensiones de tierra. Los Marqueses de Prado, ya tenían demostrado su fortaleza de carácter, su egoísmo, la dureza de sus actuaciones para con los pueblos del entorno. Jamás ofrecieron una ayuda para el Santuario del Valle, poner en e1 silla y estrado para echar pecho, eso sí, pero generosidad y largueza, no. Hemos visto y leído en Ferreras del Puerto uno de los primeros libros impresos que recoge multitud de pleitos de pueblos de la Comarca contra los Vizcondes y Marqueses de Prado, desde últimos del Siglo XV y a lo largo del Siglo XVI, todo por riegos, pastos y pagos de derechos de Señorío.
Se habla de que en la fuente de la Loma, en La Llama de la Guzpeña, solo podía beber el caballo del marqués, los vecinos se beneficiaron del agua pero tuvieron que suscribir un foro perpetuo de siete cargas de trigo al año, así lo recoge el Catastro de la Ensenada confeccionado el 7 de noviembre de 1752, ante el Juez Sebastián de Bustillo, según las declaraciones de los regidores de La Llama, Juan del Blanco y Juan de Juara, el fiel de fechos Lorenzo Guerra y el párroco Antonio García Melo. En este Palacio se alojó la famosa comediante cortesana Pepita Tudó, amiga de los Señores de Prado, que huyó de Madrid por miedo a los gabachos y de aquí se trasladó en el año 1809, por miembros de la Junta de Defensa de León al Convento de las Carbajalas, para mayor disimulo y seguridad.



Vicisitudes de la agonía del Palacio de los Marqueses de Prado
Un industrioso nativo montañés, Don Felipe Fernández, reunió fuerte capital en tierras mejicanas a fuerza de trabajo y economía y negoció con el industrial leonés Don Agustín Alfageme, la compra del Palacio de Renedo y otras propiedades en la localidad. La familia Alfageme fue administradora de los Marqueses y habían adquirido el Palacio el año 1905. Al correr de los años los herederos de Don Benjamín Fernández, hijo de Don Felipe, recibieron una proposición del prelado de la diócesis, monseñor Almarcha, de adquirirles el Palacio ruinoso de Renedo. El obispo había trasladado recientemente la fachada del monasterio de San Pedro de Eslonza, para levantar la iglesia de San Juan y San Pedro de Renueva. Esa misma idea de aprovechar unas piedras nobles, quizá el Palacio más suntuoso de la provincia, la acarició para acomodarlas en el nuevo Santuario de la Virgen del Camino y la Fundación dominicana en la paramera del Camino Jacobeo. El mecenas de la construcción, Don Pablo Díez de Vegaquemada, adquirió la fachada del Palacio de Renedo, por indicación del prelado. Los propietarios del Palacio entendieron que era una empresa noble ceder las piedras del Palacio para el Templo Mariano de la patrona leonesa, y con tal condición formularon la venta.
Pero las obras técnicas hicieron brotar ciertas discrepancias en la forma de concebir esta magna obra, y la dirección del arquitecto Torbado chocaba con la idea vanguardista del arquitecto dominico portugués Fray Coello. No se obtenía una armonía arquitectónica entre un estilo vanguardista que se quería imprimir al santuario con una fachada herreriana de la ostentosa mansión de los Señores de Valdetuéjar y La Guzpeña.
Las piedras quedaron sin destino y fueron adquiridas por la Diputación con la idea de emplearlas en el nuevo proyecto de una casa de Cultura y Conservatorio de Musica. Dos proyectos hizo el arquitecto Felipe Moreno, uno de estilo herreriano donde encajar esta fachada palaciega y otro de estilo funcional y moderno, que así fue aceptado y triunfante. Las piedras de Renedo quedaron dormidas y el obispo Almarcha, que para todo lo que tuviera sabores de arte era un lince mirando por incrementar el patrimonio artístico de la diócesis, al fin de León, compró las piedras por un precio irrisorio, unas ochocientas mil pesetas, y quedaron recogidas en el solar del obispado en el barrio de El Egido.



La Obra Hospitalaria de Nuestra Señora de Regla
Por tales fechas la Diputación convino con el obispado en hacerse cargo del hospital de San Antonio Abad, aunque la Fundación seguía perteneciendo al Cabildo Catedralicio. Ya desde tiempos medievales el hospital de San Antonio Abad, que se ubicaba donde hoy está la Casa Roldan junto a San Marcelo, pertenecía al Cabildo catedralicio y trasladada esta Fundación al edificio en los altos de Navatejera quedaba el Cabildo con la institución teórica pero sin realidad práctica para cumplir el compromiso que de tiempos antiguos tenía con León. En tales momentos el obispado hubo de ceder al Ministerio de Turismo, la gran obra renacentista de San Marcos y quedarse sólo con la iglesia, que daría en administración y servicio a los jesuitas. El ministerio quiso hacer de esta casa de la Orden de Santiago un gran hotel turístico entre los mejores de Europa. El ministerio compensó al obispado con unos once millones de pesetas. En el desván de las ideas de monseñor Almarcha no se le extraviaba nunca el más mínimo proyecto. Los tiempos eran propicios para amparar cualquier empresa de cariz religioso. Entonces conjugó las ideas de un nuevo hospital del Cabildo con el compromiso medieval de esta dotación, y con el dinero que le dieron por la cesión de San Marcos y algo más que arañó por altas esferas, levantó la Obra Hospitalaria de Nuestra Señora de Regla, como clínica de lo más moderno y con la mejor dotación sanitaria de entonces, dejando una planta para albergue del clero y señoras benefactoras impedidas por edad. Trajo religiosas sanitarias para atender la clínica, fue clínica abierta para los médicos de León y construyó su fachada empleando las piedras del palacio de los Marqueses de Prado de Renedo de Valdetuéjar.



La fachada del palacio de la Obra Hospitalaria
El encajar una fachada tan grande en espacio reducido fue un problema técnico. Hubo que romper la muralla para dejar calle intermedia entre el claustro de la catedral y la Obra Hospitalaria. Hubo oposición contra esta decisión del obispo, pero el rompió la muralla con una bella y adecuada portada de piedra con una hornacina con la imagen mariana idéntica a la de Santa Maria de Gradefes y se construyó la fachada de la clínica. A solucionar el problema técnico de encaje, contribuyó con su gran experiencia el magnifico escultor Don Andrés Seoane y fueron aceptadas sus ideas, y practicados ciertos entrantes se puede apreciar toda la fachada del Palacio en no amplio espacio. Su portada de gran alarde decorativo con columnas toscanas y el orden jónico del cuerpo superior, los ocho grandes escudos de león rampante hacia la izquierda, y otro León de gran bulto en el centro adornan este enorme enteso de belleza arquitectónica. Los leones están coronados con distintas coronas de florones,  otros dos más quedan sobre ventanas, más pequeños. Y ahí están estas vetustas piedras embelleciendo una gran obra de un gran obispo para una gran ciudad. La familia Fernández Casquero, propietaria que fue de esta joya arquitectónica, ya puede permanecer tranquila por su desprendimiento en un precio casi simbólico para lo que es su valor real e histórico, pero han contribuido a que la ciudad por mano de un obispo destinara la joya pétrea a un fin noble y bello. El conjunto monumental de León se vio enriquecido por la nobleza y desprendimiento de esta familia montañesa del Tuéjar, descendientes de Don Felipe Fernández.







miércoles, 8 de noviembre de 2017

Pico Gallo " Cármenes "


Cármenes
Blasones escudos de armas y casas solariegas conviven con las casas campesinas tradicionales, viviendas de veraneo y establecimientos hosteleros en una mezcla equilibrada de tradición y modernidad.
Fue territorio realengo, propiedad de los reyes, que todos sus habitantes eran de condición noble y que el territorio recibió de la Corona los amplios privilegios contenidos en el “Fuero de Arbolio”, desde los albores de la reconquista. El territorio Municipal se extiende entorno al curso del Río Torío.
Mantiene intacto su territorio desde plena Edad Media. De entonces data su sobrenombre de la Mediana por formar parte media del Antiguo Concejo de Arbolio, ahora llamado Los Argüellos


Fecha - 05/11/2017
Salida desde León " Trobajo del Camino - 08:30 hr.
Destino - Cármenes
Municipio - Cármenes
Comarca - Montaña Central
Punto de partida - Cármenes
Hora de inicio, ruta - 10:00 hr.
Tipo de recorrido - Circular
Dificultad técnica - Media
Tipo de camino - Pista forestal - Senda 
Altitud mínima - 1160 m.
Altitud máxima - 1560 m.
Desnivel ascendente - 446 m.
Desnivel descendente - 446 m.
Hora de llegada, ruta - 16:15 hr.
Punto de llegada - Cármenes
Tiempo en ruta " duración "- 6 hr. 33 mnt.
Kilómetros totales " longitud "- 12,06 km.
Recomendaciones.
 - Calzado apropiado para actividades de Senderismo - montañismo - ropa de abrigo y de recambio, en caso de climatología adversa - chubasquero - gorra - comida y agua - crema solar y protector labial - linterna " pilas de recambio " móvil " con la batería cargada " - botiquín " manta térmica " -
Recorrido
La ruta comienza en la iglesia de San Martín en Cármenes, y continua por sus calles. El pueblo se deja atrás por un antiguo camino que discurre paralelo a la carretera, y a sólo unos cientos de metros se toma una pista. A partir de ahí, abedules y pinos son la nota dominante en el camino. Desde las Regás se tienen espectaculares vistas del Valle de Almuzara con el Bodón al fondo, y del valle que culmina en la Collada de Valdeteja. Al llegar a Trasnorios es posible desviarse de la ruta para acceder al Pico Gallo, de 1.557m.
La ruta sigue las veredas del ganado entre los pastos y afloramientos calizos, hasta el hayedo del Monte Fricción. Será necesario descender entre las hayas para llegar a Cármenes. 


Pico Gallo
Los imponentes paisajes, amplios valles y escarpadas montañas marcan el carácter de La Mediana. Estas tierras altas del Torio, centro geográfico de la comarca de los Argüellos, han sido siempre encrucijada de caminos entre León y Asturias, entre las tierras del Curueño y las tierras de la Tercia. Los verdes pastizales de altura fueron tradicional agostadero de las merinas trashumantes. Cada año la llegada del verano se acompañaba del tintineo de esquilas y cencerros que solo enmudecían cuando las primeras nieves obligaban a los pastores a iniciar su retorno a tierras castúas.
Aves de presa
Pocos sitios de Europa tienen una población de aves de presa tan diversa. Al menos trece rapaces diurnas sobrevuelan los cielos de Cármenes y su entorno. Entre ellas algunas de las más emblemáticas de la fauna Ibérica, como el buitre leonado, el águila real o el águila culebrera.


Monte Brición 
Recorridos unos dos tercios del camino, la ruta conduce hasta los pastizales de la cima del monte Brición. En ellos crecen algunas hayas aisladas del bosque, que resiste y prospera en sus empinadas laderas calizas. Las hayas cimeras copudas u corpulentas, hunden sus potentes raíces en la roca, mientras que las del interior del bosque son esbeltas y con ramas muy altas. Sin duda, los hayedos son uno de los bosques más frescos que existen. Crecen allí donde las lluvias u las nieblas son frecuentes, mayoritariamente en las laderas orientadas al norte.








  



  















































  


































Un bosque muy umbroso
Encaramado en la pendiente, donde la roca caliza modela la silueta del monte Brición, el hayedo se desploma sobre el valle del Torio, en difícil equilibrio entre la ausencia de suelo y la fuerza de la gravedad.
Un árbol con carácter
El haya es una especie de crecimiento rápido, y aunque sus primeros años discurren con frecuencia bajo la sombra y el abrigo de otras especies, rápidamente desarrolla una copa muy espesa, que impide el paso de los rayos de sol al suelo. En estas condiciones, los árboles que quedan bajo su sombra no pueden competir, como tampoco las semillas que necesitan de la luz para germinar. Por si eso fuera poco, es el árbol de hoja caduca que crece en nuestras latitudes con menor luminosidad, aunque también puede desarrollarse a plena luz. Es tan eficaz en condiciones de umbría y de alta humedad, que carece realmente de competidores.
El fruto de las hayas, el hayuco, es comestible y esta protegido por una cúpula leñosa armada de pequeños ganchos.
 Fauna forestal
El hayedo posee un fauna propia muy interesante difícil de observar en otros tipos de bosque, como el pequeño agateador norteño y el carbonero palustre. También hay aves rapaces, como el azor, el gavilán y el singular halcón abejero, comunes con otras masas forestales.
El hayedo, un recién llegado
Hace 10.000 años, con la retirada de los hielos glaciares y una acusada mejoría climática, las coníferas, árboles dominantes hasta entonces, fueron refugiándose en las zonas más continentales. Los bosques colonizaron progresivamente zonas con suelos ricos y profundos como los de los fondos del valle. La hegemonía de estos bosques mixtos y su dominio perduro hasta hace 4.000 años, fecha en la que un nuevo competidor, el haya, aparece en escena. Sin menos preciar las habilidades del haya, su avance se vio favorecido por un inesperado aliado, el hombre neolítico, que ya manifestaba su capacidad de trasformar el paisaje talando y quemando los bosques para obtener pastos y tierras de cultivo. La expansión de las hayas en la Península Ibérica se considera muy reciente, ya que tiene lugar en los últimos 3.000 años, y aún continúa, frenada solo por las heladas tardías y la de forestación.
Agolpe de hacha
El aprovechamiento de la madera de las hayas del monte Brición, siempre se realizó de forma muy controlada. El monte se encontraba acotado y solo se iba a leña una vez al año. Cada vecino podía bajar un carro, o bien se repartía lo que se cortaban entre todos. El cercano monte la Braña se respetaba aún más, y se reservaba para casos especiales, como la reconstrucción de una casa arruinada, por ejemplo, a causa de un incendio. En ese caso se permitía la tala de los árboles necesarios para obtener ocho o diez vigas.
Flores tempranas
Bajo la sombra implacable del hayedo, las plantas deben buscar estrategias para sobrevivir. Además de algunas especies de árboles adaptadas a la escasa luz, como tejos y acebos, las llamadas plantas nemorales florecen en los albores de la nueva primavera, cuando los días ya crecen, y por supuesto, mucho antes de que las hayas comiencen a brotar. Otras especies que subsisten en el hayedo pero que no toleran la sombra, deben crecer en los claros del bosque, en los crestones rocosos bien iluminados, o en las margenes aclaradas. Unos son árboles como los mostajos y otros son arbustos o arbolillos que configuran las llamadas orlas espinosas del bosque, representadas por los majuelos, agracejos y rosales silvestres, vitales para la fauna pues proporcionan frutos y refugio. Las hayas cimeras aisladas tienen la copa globosa y acampanada, con ramas muy bajas, mientras que en el interior del bosque las copas son más reducidas y con ramas más altas. Los troncos pueden adoptar curiosas curvaturas a causa del peso de la nieve en invierno y de los corrimientos de tierra en las laderas.
Recomendaciones
En invierno la nieve alcanza un gran espesor en los tramos más altos, que imposibilita una correcta percepción de las dificultades del terreno. Sea prudente, es preferible no completar la ruta si no dispone del equipo y la experiencia necesarios
En alta montaña pueden producirse desprendimientos de roca y avalanchas de nieve. Extreme las precauciones.
Es aconsejable llevar ropa y calzado apropiados. Los cambios climáticos pueden ser bruscos.
Aunque en el recorrido existen algunos manantiales y fuentes, se recomienda no beber agua sin las suficientes garantías sanitarias. Es mejor llevar agua.
 Por respeto al entorno y a otros posibles visitantes, evite dar voces y llevar aparatos con ruidos estridentes.
La recogida de residuos es costosa en estas zonas. Procure llevar su basura de regreso y depositarla en contenedores.
Si se hace la ruta acompañado de un perro, éste no debe estar suelto ya que podría espantar el ganado.