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viernes, 22 de mayo de 2015

LOS CALDERONES Y PEÑA PORTILLA ( PIEDRASECHA ), 19-05-2015.



Fecha - 19-05-2015.
Hora de salida - 09.00 hr.         ( desde León, salimos Alberto Lorenzo y José Luis ).
Tipo de Ruta - Circular.             Principio y fin - Priedrasecha .
Hora de salida - 10:00 hr.         ( inicio de ruta ).
Hora de llegada - 16:10 hr.       ( fin de ruta ).
Dificultad - Media - Baja.
Municipio - Carrocera.
Recomendaciones - Para hacer la ruta se recomienda ir provisto de teléfono móvil, calzado apropiado para senderismo - montañismo, ropa adecuada y de recambio en caso de climatología adversa, una linterna, así como llevar agua y alimentos.
 Los Calderones están considerados como Punto de Interés Geológico en el atlas del Medio Natural de la provincia de León. Las calizas que se pueden ver a su paso tienen su origen en sedimentos depositados desde hace 360 millones de años en un antiguo mar que cubría toda la zona. Los diferentes estratos se depositaron horizontales pero hoy se pueden ver con distintas inclinaciones. El arroyo de Los Calderones ha ido esculpiendo el desfiladero gracias a la enorme energía que desplegó en época de crecidas que fueron excavando durante miles de años el valle. Entre las paredes verticales del desfiladero anida el «treparriscos», una de las aves mejor adaptadas a estos ambientes, rebuscando con su pico largo y curvado entre las grietas y fisuras de la caliza las larvas e insectos de los que se alimenta. De tono gris ceniciento despliega toda su belleza al abrir las alas de un intenso rojo bermellón. Común a estos ambientes es la «apoyo», una de las mariposas de montaña más llamativas gracias a sus ocelos rojizos y negros muy vistosos sobre las alas blancas.

  
Piedrasecha, como cualquier pueblo de España, tiene también sus leyendas y creencias populares. El enclave de este pueblo es bello y poético, espiritual, y temeroso para algunas personas por la soledad embriagadora, donde solo en tramos se escucha el sonido del agua y el canto de los pájaros… y la grandeza de su montes, llenos de plegamientos de sus calizas, donde los fósiles duermen y han dormido millones de años, hasta que el ser humano ha excavado y se ha llevado miles de piezas variadas de éstos minerales.
Piedrasecha (pueblo que debe su nombre a dos vocablos: Piedra secta o Piedra cortada) es bello pueblo donde sus casas hechas de piedra, fuertes y duras nos hablan de su historia, de sus gentes, de sus costumbres. Piedrasecha nos recibe con la Iglesia de espadaña en cantería y multitud de arroyuelos, verdes prados y hermosos valles…
Después nos topamos con un edificio en forma de castillo, una casa rural y centro de actividades de la comarca… las casas del pueblo todo de piedra, todo en perfecta armonía con la naturaleza del lugar.
La ruta se inicia en Piedrasecha para tomar una vereda casi paralela al río. La distancia a recorrer son seis kilómetros y el trayecto tiene una dificultad media. El comienzo destaca por una gran roca silícica, muy llamativa por los líquenes amarillentos que la colonizan. Es El Serrón. Pronto se llega a la fuente del Manadero y, un poco más allá, a la Cueva de las Palomas que alberga una sencilla ermita rupestre que custodia la imagen de Nuestra Señora del Manadero. Todo el pueblo le rinde homenaje el último domingo de julio cuando se celebra su romería. Al seguir avanzando es fácil observar que el río ya no fluye en superficie sino que su circulación es subterránea, fenómeno característico de los terrenos de naturaleza caliza. Así se cruza todo el desfiladero, con paredes verticales que, en algunos puntos, casi llegan a tocarse. Al salir de Los Calderones, bosquetes de mostachos, escuernacabras y robles en las laderas, contrastan con las salmueras que acompañan al arroyo, que de nuevo vuelve a discurrir en superficie. Es el Monte de la Ribera, donde antaño se producía cal en los caleares o caleros. La ruta termina en una cancilla que separa los terrenos de Piedrasecha de una finca particular. A partir de este punto se puede optar por el mismo camino para regresar o continuar hacia Santas Martas y las Vegas del Palomar. Nosotros seguimos caminando hacia el pueblo de Santas Martas, en este punto cogemos una pista verde que sale por la parte izquierda del pueblo, desde aquí ya vemos Peña Portilla. Antes de llegar al collado decidimos atajar por entre las escobas ( camino corto pero pesado ). Después de sufrir un poco llegamos a nuestro obgetivo, Peña Portilla, donde paramos a comer y descansar un poco, para mi es la segunda vez que subo a este pico, para Alberto es la primera vez y la impresión es buena. Desde Peña Portilla, empezamos a descender para dar a una pista que une Portilla de Luna y Piedrasecha, antes de llegar a la pista cruzamos un bosque de robles, ya en la pista seguimos hacia Piedrasecha.






 

 Peña El Serrón. Es un crestón silíceo donde puede observarse la instalación de una importante comunidad liquénica propia de rocas silíceas. Entre estos líquenes destaca Acarospora oxytona (liquen amarillento de preferencia ácida, hidrófilo, que se instala en lugares resguardados y con posibilidades de conservación de agua).
Al pie de los cantiles se ubican algunas plantas propias de canchales, como el endemismo ibérico Linaria propinqua subsp. odoratissima, también llamada Linaria proxima. Destaca su fisonomía adaptada al medio en que vive: presenta raíces largas y resistentes, que se anclan en el sustrato fijo que se encuentra debajo de la pedrera; además, tiene un porte postrado, para evitar golpes de los clastos que caen por encima de ella.
Este lugar constituye un buen punto de observación para diferenciar las rocas sedimentarias detríticas “duras” (las areniscas de la Peña El Serrón) de las rocas sedimentarias carbonatadas “duras” (las calizas del inicio del desfiladero que se observan al fondo). Las rocas sedimentarias detríticas tienen a colorearse por presencia de óxidos de Fe y de diversos líquenes. La desecación de muchos de éstos genera, además, un aspecto oscuro característico que se encuentra en el origen de nombres como El Negrón o Cueto Negro. Por el contrario, las calizas suelen mostrar tonalidades grises claras y con frecuencia esta luminosidad se plasma en nombres como Picos Albos o Peñalba.




















 La tradicional romería en honor a la Virgen Divina Pastora del Manadero, en el desfiladero de Los Calderones de la localidad leonesa de Piedrasecha. Se inicia con el rezo del rosario en la Cueva de las Palomas. A la entrada del desfiladero de Los Calderones.
La historia se remonta al año 1988, cuando los peregrinos de la Virgen del Manadero llevaron en andas a la imagen de la Virgen, desde Piedrasecha a la cueva de las palomas, donde ha permanecido hasta ahora.
La ruta de Los Calderones es un precioso sendero de montaña que parte del pueblo de Piedrasecha (León) y transcurre en parte por el lecho seco del arroyo que le da nombre. Los calderones solo se pueden atravesar en verano cuando el agua baja de nivel y se sumerge bajo la piedra, porque en el deshielo baja un bravo torrente que es el que ha esculpido la ruta en la roca.
Al inicio de la ruta de los Calderones se encuentra esta ermita, donde se venera a la Virgen del Manadero, pues a sus pies hay una fuente por donde mana el arroyo de los calderones en tiempo seco.

Cueva de las Palomas. 











 Estas calizas se forman en un amplio mar que, durante los inicios de la Orogenia Hercínica, ocupaba la región más oriental de la actual Zona Cantábrica (Asturias, norte de León y norte de Palencia). La intensa tectónica generada por la orogénesis Hercínica o Varisca, además de originar un gran plegamiento a gran escala del Sinclinal de Alba, ha originado en este lugar, unos fuertes replegamientos a muy pequeña escala desarrollados sobre todo hacia en interior del núcleo del gran sinclinal y favorecidos por la presencia de delgados niveles de estratificación (calizas tableadas). Estos pliegues a pequeña escala son de singular belleza e interés educativo; la mayor parte corresponden a pliegues que se asemejan a los “chevron” y en menor medida aparecen otros que se asemejan a los “mullion”.















 
 
En este lugar estuvo emplazado el pueblo de Santas Martas, que contaba con una abadía a cuya ermita podrían corresponder los restos que hoy podemos ver. Actualmente la vega se aprovecha como pastos de verano para el ganado. Este pueblo es uno de los muchos que asocian la desaparición del mismo a historias relacionadas con animales “malditos”. En este caso una “vacaloria o vaquiruela” (una salamandra) recogida en el agua con la que se amasó el pan de la caridad dominguera, sería la responsable de la muerte de todos los vecinos, el día siguiente a haberse repartido el pan en la misa. De esta suerte solo se salvaría una anciana que, por encontrarse enferma, no pudo acudir al oficio religioso. Esta anciana sería la heredera de todos los terrenos y bienes del pueblo. La realidad parecería tener más relación con el pan de centeno, contaminado con el hongo del cornezuelo que tantas muertes causó en la época. Es interesante también apuntar que al pueblo de Santas Martas se llegaba por el Collado del Fito desde Santiago de las Villas o desde los Barrios de Gordón ya que el paso de Los Calderones no se consideraba adecuado. Este paso no fue arreglado hasta mediados del siglo XX, momento en que se construyó una calzada que permitía el tránsito de viejas camionetas empleadas por la industria maderera. Tras una tormenta y la riada que generó, el camino de Los Calderones se volvió impracticable para los vehículos, tal y como ahora podemos observarlo.

















Peña Portilla se encuentra en en la provincia de León. Es el vértice donde dobla el frente, hacia el norte, la línea de San Pedro de Luna, Rincón de Caldas, etc. y hacia el este, La Robla, Matallana, La Vecilla, etc.
A la izquierda, y entre los montes que rodean el pueblo de Mora de Luna, aparece la mole de la Peña Portilla. Aunque es una posición muy bien diseñada e incluso alambrada, pues quedan restos de estacas de hierro, más que defensiva creo que su función principal era como puesto de observación. Desde aquí se controla la carretera de La Robla a La Magdalena, de León a La Magdalena y de La Magdalena a Villablino.
  











Los bellos paisajes asturianos y del norte de León fueron, entre otros, escenario de uno de los episodios más negros de nuestra historia más reciente: la Guerra Civil (1936-1939). En estos parajes se libraron cruentas batallas, algunas de ellas decisivas para el desenlace final de la Guerra, y que dejaron, entre sus montes y prados, curiosas y valiosas edificaciones bélicas. 





Desde aqui vemos Piedrasecha.

                                                   Al fondo vemos Portilla de Luna.