jueves, 8 de junio de 2017

Pico Catoute, desde Colinas del Campo Martín Moro.


Colinas del Campo Martín Moro Toledano.

Colinas del Campo Martín Moro Toledano, es una localidad y pedanía del Municipio de Igüeña, en la comarca del Bierzo, esta situado a los píes del Pico Catoute, y es una de las dos entradas al mítico campo o campa de Santiago. El Pueblo esta catalogado como bien de interés cultural con categoría de Conjunto Histórico. Es el punto de partida perfecto para las rutas al Pico Catoute, y al Campo de Santiago, Montes de la Ermita, Ruta del Urogallo y del Oso hasta Salentinos.
Colinas del Campo Martín Moro Toledano, fue repoblado durante el Siglo IX, y sus habitantes tuvieron el privilegio de estar exentos del servicio de armas. Cuentan que el nombre del pueblo tiene su origen en la derrota del Capitán del ejercito de Almanzor, llamado Martín Moro, que con sus huestes toledanas fue derrotado por Ramiro II, con la ayuda del Apóstol Santiago, en la Campa de Martín Moro. En conmemoración de esta victoria queda la Ermita de Santiago.
Durante algunos Siglos la Ermita de Santiago también sirvió de refugio y hospital de peregrinos que cruzaban por la campa de Santiago, que recorrían el camino Omañes, y venían desde Fasgar. El abandono y los inviernos hizo que se hundiera en el año 1796. Tuvieron que pasar 60 años hasta que los vecinos de Colinas y de Fasgar la levantasen de nuevo. Sorprende al viajero la entrada al pueblo a través del atrio de la ermita del Santo Cristo, atravesamos los arcos de medio punto, un poco más adelante cruzamos el río Boeza por un puente que en su tiempo fue medieval, y entramos en el corazón de Colinas. Su arquitectura es la típica del Bierzo alto, sumergida en un paisaje de película. Para llegar hasta Colinas, hay que ir por A-6, ya se venga desde León o desde Ponferrada y tomar la salida de Folgoso de la Ribera salida - 360, desde León o salida - 361, desde Ponferrada. Desde ahí hay que tomar la carretera que va hacia Folgoso de la Ribera, Boeza e Igüeña, para por fin llegar hasta Colinas del Campo - 23 km. desde Folgoso -. Y si se viene por el lado de Omaña, puede irse desde Fasgar por una pista dirección Tremor. Colinas del Campo Martín Moro Toledano, situado en los límites de Omaña con el Bierzo. Está situado a 980 m. de altitud, y ubicado en la Sierra de Gistredo.


PR LE 45 - Ruta Catotute.
Fecha - 04/06/2017.
Hora de salida desde León " Plaza de Guzmán " - 08:00 hr.
Destino - Colinas del Campo Martín Moro Toledano.
Situación - Sierra de Gistredo.
Inicio y fin de ruta - Colinas del Campo Martín Moro Toledano.
Hora de salida, inicio ruta - 09:55 hr.
Tipo de ruta - Circular.
Tipo de camino - Camino, Senda y cresteo.
Dificultad técnica - Moderado.
Altitud mínima - 1060 m.
Altitud Máxima - 2117 m.
Desnivel ascendente - 1186 m.
Desnivel descendente - 1186 m.
Hora fin de ruta - 20:10 hr.
Kilómetros totales - 17,07 km.
Tiempo total en ruta - 10 hr. 15 mnt.
Distancia desde León - 105 km.

Recorrido.

Colinas del Campo Martín Moro Toledano " 1060 m. " - Río Boeza - Fuente el Moral - Linea cimera - Pico Catoute " 2117 m. " - Pico Cernella " 2119 m. " - Peña Rebeza - Lagunas de Rebeza " 1890 m. " - Río Susano - Colinas del Campo Martín Moro Toledano " 1060 m. ".

Recomendaciones.

Calzado apropiado para actividades de Senderismo - Montañismo - ropa de abrigo y de recambio, en caso de climatología adversa - chubasquero - gorra - comida y agua - crema solar y protector labial - linterna y pilas de recambio - móvil con la batería cargada - botiquín completo y manta térmica. 











































































 Recomendaciones Generales para todas las Rutas.

- Cuando se realiza senderismo en zonas de montaña es preciso tener en cuenta unas recomendaciones básicas que pueden ser muy importantes para la seguridad y bienestar de los visitantes.
- En invierno la nieve alcanza un gran espesor en los tramos más altos, que imposibilita una correcta percepción de las dificultades del terreno. Sea prudente, es preferible no completar la ruta si no dispone del equipo y la experiencia necesarios.
- La naturaleza geológica del terreno provoca la aparición de simas que en ocasiones son muy profundas, no se aproxime al borde de las mismas. Además en alta montaña pueden producirse desprendimientos de roca y avalanchas de nieve. Extreme las precauciones.
- Es aconsejable llevar ropa y calzado apropiados. Los cambios climáticos pueden ser bruscos, incluso en los meses más calurosos pueden alcanzarse temperaturas muy bajas.
Es aconsejable llevar agua. En los recorridos existen abundantes manantiales y fuentes, sin embargo se recomienda no beber agua sin las suficientes garantías sanitarias.
- Por respeto al entorno y a otros posibles visitantes, evite dar voces y llevar aparatos que puedan producir ruidos estridentes.
- Tenga en cuenta que la recogida de residuos resulta muy costosa en  estas zonas. Procure llevar su basura de regreso y depositarla en contenedores.
- Si hace la ruta acompañado de un perro, éste no debe estar suelto ya que podría espantar al ganado. 




Camino Santiago.

Todo comenzó a principios del Siglo IX, con el descubrimiento de la Tumba del Apóstol Santiago, noticia anunciada al mundo Cristiano por el Papa León III. Parece ser que la primera peregrinación oficial fue presidida por el Rey de Asturias, Alfonso II el Casto. En el año 829, fue a visitar el Campo de la Estrella, donde mandó construir la primera ermita, quedando así inaugurado el Primitivo Camino de Santiago. Inmediatamente comienzan a llegar peregrinos de todas partes de Europa. En el Soglo X, el Abad Fulberto de Chartres, ya relata entusiasmo, que a Santiago llegan peregrinos de todas las Naciones.
Los primeros peregrinos hacen su ruta siguiendo las vías Romanas, los viejos caminos que surcaban las tierras del Norte, por montes desafiando a los lobos y osos. Tres eran las posibilidades que se les ofrecían para poder cumplir su promesa, seguir la costa Cantábrica, utilizar los caminos que comunicaban los valles de las estribaciones de la cara sur de la Cordillera Cantábrica, o aprovechar las primeras planicies de la Meseta Castellana. La ruta de la costa era complicada, tenían que vadear las continuas rías, salvar zonas pantanosas, cruzar ríos torrenciales, faltos en muchas ocasiones de puentes o con construcciones de alto riesgo. Los caminos de la meseta, si bien eran más fáciles de recorrer por ser llanos, implicaban muchos riesgos por atravesar tierras ocupadas por Musulmanes, tierras de nadie o fronterizas. Es lo que se conoce como terror Sarraceno, recordemos los servicios alternativos de las mesnadas del Cid Campeador, segunda mitad del Siglo XI. Almanzor, en su cuarenta y cinco primera campaña, finales del Siglo X, conquista Santa María de Carrión - Carrión de los Condes -. Ya en el Siglo XII, Guillermo huye de Sahagún por la amenaza Sarracena, y se refugia en Peñaorada, como lo habían hecho en el Siglo IX, los monjes, Facundo y Primitivo. En la batalla por León hasta bien entrado el Siglo XI, Astorga es tomada por Almanzor en el año 995. Por el contrario en Camino de la montaña cruzaba por tierras vigiladas y protegidas por una serie de castillos y fortalezas. La fortificación de frías, documentada a mediados del Siglo IX, protege el paso del Alto Ebro, y garantiza definitivamente la repoblación. La Fortificación de Oña, desde mediados del Siglo VIII, sirve de baluarte defensivo de un territorio que se había convertido en refugio de los fugitivos de las zonas Musulmanas o fronterizas. El castillo de Aguilar de Campoo es una Torre defensiva Medieval de la que ya hay documentación, en el año 1039. Cervera de Pisuerga contaba con varias Torres defensivas, situadas en el Castillo de Peña Barrio, Peñas Negras y Vallejera, sobre la primera se construyó más tarde la iglesia Gótica de Santa Mª del Castillo.
En Santibáñez de la Peña, se encontraba una Fortaleza menor, Peñacastillo. El Castillo de Guardo custodiaba un importante nudo de comunicaciones. El Castillo de Aguilar, Cistierna y Sabero, edificados posiblemente en el Siglo IX, controlaban el valle del Alto Esla. El Castillo de Alba, en la Robla, cuya construcción es atribuida a Alfonso II de Asturias, en los primeros años del Siglo IX, que significó una barrera infranqueable para Almanzor. Una segunda línea la constituían los Castillos de Luna, Gordón y Arbolio. En esta línea defensiva se situaba seguramente el Castillo de Benal, que fue edificado sobre un Fortín Romano. Sólo quedaba como opción más aconsejable, una vez franqueados los pasos alto de la Cordillera Pirenaica o Cantábrica, utilizar aprovechando en gran parte las vías Romanas, el trazado de la baja montaña que aunque sinuoso y de dificultad media, era más seguro. Así nació el viejo Camino de Santiago o Camino de la Montaña. De esta antiquísima vía montañesa, poco se sabe aún, tanto por haberse ido perdiendo la tradición de su pasado por los pueblos, como por la escasez de fidedignas fuentes documentales uniéndose a esto también la carencia de restos materiales que testimonien la dirección de la calzada, aunque es de suponer que ésta no sería obra de cierta importancia, sino simples senderos abiertos al tránsito.
Como referencia de este camino tenemos la Carta de Gundisalvo a Froilano del año , que habla de un viejo Camino a Santiago que pasa por las omañas y desciende hasta llegar  a Cacabelos. Por Fasgar fuimos al paso alto entre montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los Moros. Bajamos por las Colinas del Moro y sus lomas rojas, hasta la Cruz alta donde todos los peregrinos dejaron un canto como recuerdo. A lo largo de ese camino florecieron las órdenes monásticas que huían del Al-Andalus, el valle de Mena llegó a contar con dieciséis monasterios, en las Merindades existieron aposentos manacales, donde daban a los peregrinos un guiso llamado patatas calderonas, quedándose los lugareños con el sobrenombre de calderones. Pedro de Alba relaciona al menos diez monasterios en la montañas de Boñar, la mayoría de ellos ya referenciados en el llamado Concilio de Boñar, año 929. En el tramo del Bierzo, también existió gran cantidad de monasterios y un rosario de ermitas, entre los que destaca la Virgen de la Peña - Congosto - donde aún en el Siglo XVIII, el catastro de Ensenada consigna que había un monasterio en el que suele haber diez individuos poco más o menos entre sacerdotes y legos, y su instituto de hospedar peregrinos y criar niños expósitos. Allí se podía ganar el jubileo. Entre Congosto y Cobrana, existía un hospital de peregrinos. En las cercanías de Quintana de Fueros figuraba el símbolo y divisa de este viejo Camino, La Cruz Cercenada que colocada sobre un cúmulo de piedras señalizaba un importante cruce de caminos. El camino astur-monte de Mercurio Romano y el que provenía de Igüeña. La Cruz de Fierro, erigida a orillas de la nueva ruta - camino Francés -, no es sino copia equivalente de la Cruz Cercenada. A la vera de estas calzadas se edificaron cientos de iglesias y ermitas romñanicas, algunas de gran belleza, en cuyas piedras ha quedado esculpida una rica iconografía jacobea, y permanecen habitadas por cuentos y leyendas memorables.
Se erigiron cruceros como hitos en el camino o marcas de límites territoriales. Se construyeron puentes de piedra para poder cruzar los múltiples ríos que discurren por los valles de la montaña vasca, cántabra, burgalesa, palentina y leonesa. Se levantaron hospitales para acoger y curar a los peregrinos. También aquí aparecieron topónimos y cuajaron nombres - jacobeos -, que podemos encontrar en otros caminos, la puerta del perdón - o de los peregrinos -, la fuente de los peregrinos - o del romero -, el hospital, calle Santiago, el puente del romero, la puerta de Galicia, etc. Asimismo quedaron en sus iglesias y ermitas las vocaciones tan jacobeas como San Martín de Tours - patrón de los peregrinos -, Nuestra Señora de la Guía, San Roque, La Magdalena, San Severino.
Y como natural nos encontramos con infinidad de templos dedicados a Santiago, unas veces Peregrino y otras Matamoros. Pero una vez reconquistadas establemente las tierras de la meseta norte, a finales del Siglo XI, los Reyes de Navarra, Sancho el Fuerte y de Castilla y León, Alfonso VI, desviaron la ruta más al sur por su menor dificultad y por razones de utilidad comercial. A pesar de su orografía es mucho más suave este trazado, tardó en consolidarse hasta que las fronteras se traspasaron de menera definitiva a la línea del Tajo, tal como indica J.M. Luengo, el peligro era tan manifiesto que muy valiente y temerario tenía que ser el que se arriesgara a tomar la nueva ruta. A partir de aquí comienza la superioridad del Camino Francés, superioridad que en la época moderna llegó casi a la exclusividad de marca única. Afortunadamente hoy en día se están recuperando las otras rutas, que sin ánimo de competitividad entre sí ni de enfrentamiento contra nadie sólo quieren contribuir a enriquecer este Patrimonio de la Humanidad, que es el Camino de Santiago. El trabajo e recuperación de esta ruta, seguramente la más antigua si exceptuamos el Camino Primitivo. Dos puntos de esta ruta suponen un cruce de caminos que permiten la permeabilidad de las grandes rutas, en Cistierna la ruta de Vadiniense, permitía a los peregrinos deseosos de venerar reliquias, acercarse a Liébana para rendir culto al Lignum Crucis, y otros muchos exvotos allí expuestos. Después algunos hacían el camino de vuelta para proseguir por la ruta de la montaña, a partir del Siglo XII, se incorporan en Mansilla de las Mulas al Camino Francés, mientras que otros desde Liébana accedían al Camino del Norte. Lo mismo pasa en el cruce de la Robla o Buiza si se va por Valdorria, sabido es por los amantes del Camino de Santiago, el dicho de que quien llega a Santiago sin haber pasado por San Salvador - Oviedo -, visita al Criado y no al Señor. También aquí eran un polo de atracción las reliquias guardadas en la Cámara Santa. A partir de aquí normalmente seguían el Camino Primitivo. Al trasladarse la Capital del Reino de León, ésta ciudad con su Pulchra Leonina, supuso un gran incentivo en la ruta de las peregrinaciones. También existe toda una serie de referencias, leyendas y tradiciones que nos hablan de una gran diversidad de trazados siguiendo los diferentes valles marcados por la cabecera del río Ebro y los afluentes del Duero. En Retortillo el camino conectaba con rutas que procedían de los puertos de Santoña, Santander y Suances. En Cervera de Pisuerga confluía el camino que venía desde Cantabria, por el Paso de Piedrasluengas, utilizando muchos tramos de la calzada Romana del Burejo - Monasterio de San Román de Entrepeñas -. Desde Puente Almuhey, a Cistierna otra ruta cruzaba por la Guzpeña. A partir de Boñar, siguiendo el valle del Porma según la Leyenda del Lago de Isoba subía otro camino hacia el norte. En Otero de Curueño o La Vecilla, se podía seguir por la conocida ruta de San Atilano, Ranedo, Valdepiélago, Berbula, Vegacervera, Coladilla, La Vid y compartiendo ruta con el camino del Salvador bajaba por Buiza, Beberino y Pola de Gordón, para reemprender ruta propia hasta Viñayo y empalmar con el otro trazado en Otero de Dueñas. Esta misma ruta tiene otra variante que desde Buiza por Murias de Paredes pasa a Páramo del Sil hasta bajar a Villafranca.
En Igüeña se incorporaba otra ruta que procede de Astorga, cruzada por la Cepeda, Almagarinos. También en Congosto nacía otra ruta que subiendo por el valle del Sil, remontaba para visitar el viejo Monasterio de Santa Leocadia en Castañeda, que construyera nuestro Padre Fructuoso.
Recordemos lo ya dicho, los peregrinos salían de su casa o iniciaban su caminar desde los puertos del Cantábrico y se iban incorporando por donde les era más fácil o por la ruta principal en busca de compañía y seguridad, sin importarles desviarse para satisfacer sus devociones.



Todos los caminos conducen a Santiago, pero algunos no los conoce casi nadie, Es lo que podría decirse de la llamada ruta de la Montaña o Camino Olvidado, una senda alternativa para peregrinar a Compostela que entra en el Bierzo desde las Omañas por Colinas del Campo Martín Moro Toledano, el Pueblo de España con el nombre más largo, hay que recordarlo, que hasta mediados del Siglo pasado continuaba por los dos pueblos inundados por el pantano de Bárcena, y que después se entroncaba con el Camino Real, y en Columbrianos con la ruta principal o Camino Francés. 
A Santiago, se puede caminar por varios caminos. Hay una ruta al norte que sigue la linea de la costa. Y en León, se puede entrar en el Bierzo siguiendo el Camino Francés por Foncebadón o bajando el puerto de el Manzanal por Montealegre, Bembibre, Cobrana y Cacabelos, a través del Camino Real de Carlos III. Existe también un Camino de Invierno, que sale del Bierzo por Priaranza y Puente Domingo Flórez, para evitar las nieves de Piedrafita. 



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