lunes, 27 de noviembre de 2017

Medina de Rioseco " Valladolid "


Medina de Rioseco
Medina de Rioseco, municipio y ciudad, en la provincia de Valladolid,  posee los títulos honoríficos de Muy Noble y Muy Leal, así como el de Ciudad. Conocida también por los sobrenombres de la Ciudad de los Almirantes y la Vieja India Chica. Localidad situada en el Camino de Santiago de Madrid o Ruta Jacobea Madrileña, comienza en la ciudad que le da nombre y en sentido noroccidental, conduce a los peregrinos hacia Sahagún, donde se juntan con los que se dirigen a Santiago por el Camino Francés. Su escudo es cuartelado, con dos castillos en oro sobre fondo de gules y dos caballos en su color asomados a unas almenas, sobre fondo de plata, rodeado de una guirnalda de hojas de laurel. No tiene corona. Fue concedido por el rey Juan I de Castilla.


Historia
Los vestigios más antiguos de Medina de Rioseco, corresponden a la Edad del Hierro y la época celtibérica. Algunos autores antiguos identificaban esta zona como Forum Egurrorum o plaza de los mercados, de época visigótica, teoría que se ha demostrado errónea. De esta época son los documentos que se refieren a la Tierra de Campos, como Campos Góticos o Campii Gotorum. A mediados del siglo IX, y durante todo el siglo X, esta zona es un territorio de colonización del reino astur-leonés, al que también acuden mozárabes andalusíes. Es quizás de este momento el topónimo de la población, Medina del árabe = la ciudad. 
Reconquista
La confluencia de los límites fronterizos entre el Reino de León y el Condado de Castilla, sitúa en este espacio los conflictos bélicos entre los dos reinos. Alfonso X el Sabio, en el año 1258, fijó los límites definitivos con Valladolid, quedando para Medina los Montes de Torozos. Durante la Edad Media, estaba integrada en la Merindad del Infantazgo de Valladolid, en castellano antiguo citada como, Meryndat del Infantadgo de Ualladolid, una división administrativa de la Corona de Castilla, cuya descripción figura en el libro Becerro de las Behetrías de Castilla,​ redactado por las Cortes de Valladolid de 1351, cuando el estamento de los hidalgos solicitó al rey Pedro I la desaparición de las behetrías mediante su conversión en tierras solariegas. 
Almirantes de Castilla
Alfonso Enríquez, recibió en mayo de 1405, del rey Enrique III de Castilla el título de almirante de Castilla, tras la muerte de Diego Hurtado de Mendoza, que había sido su anterior titular. Y en eel año 1423, Juan II de Castilla le otorga el señorío de Medina de Rioseco. Su tradicional vocación comercial desde los tiempos medievales va adquiriendo carácter oficial con el paso del tiempo. Ejerciendo el señorío D. Fadrique Enríquez, segundo almirante, Juan II le concedió en el año 1423, el privilegio de realizar una feria anual de 20 días tras el primer domingo de Pascua. En el año 1427, el mismo monarca concedió una segunda feria más, con la misma duración, al comienzo de la Cuaresma. Bajo el señorío de Alfonso II Enríquez, tercer almirante de Castilla, Enrique IV de Castilla, confirmó a la villa la segunda feria anual y en el año 1465, Enrique IV le otorgaba un jueves semanal franco de impuestos. Este reconocimiento se lo repitieron monarcas posteriores, como los Reyes Católicos, Juana I de Castilla, Carlos I o Felipe II. 
Don Fadrique II, Enríquez de Cabrera, cuarto almirante, inició la construcción del palacio de los almirantes y de la iglesia de San Francisco, fundó el convento de Santa Clara y durante su señorío se construyó la iglesia de Santa María de Mediavilla.
Siglo XVI
El auge que la economía de Medina de Rioseco iba alcanzando llegó a su máximo apogeo durante el siglo XVI. Se construyen los cuatro mayores templos riosecanos, salen hacia América numerosos habitantes que dejan cuantiosos donativos y herencias a la ciudad y sus parroquias. Asimismo el municipio se convierte en el centro de distribución mundial de la plata llegada desde las Indias, a través del puerto de Sevilla y pasa a ser sede de las ferias más importantes del reino, tras las de Medina del Campo. Es el momento en que nacen las cofradías penitenciales, que elevan sus capillas, hospitales, corrales de comedias y comienzan sus procesiones de penitencia y pasión.
Guerra de las Comunidades
Fue sitiada por las tropas de don Pedro Girón y sede de los regentes del reino, don Fadrique Enríquez, Adriano de Utrech e Íñigo de Velasco, que tuvieron que refugiarse en su castillo, aunque no hay referencias históricas fehacientes de la existencia de tal castillo. Cuentan las leyendas que la situación se resolvió por la vía del entendimiento gracias a la mediación de la condesa de Modica, esposa del almirante don Fadrique II. Por haber apoyado la causa realista, el emperador Carlos V, concedió interesantes privilegios al municipio y el título de Duque de Medina de Rioseco, con Grandeza de España, al hermano de don Fadrique II, Fernando Enríquez, heredero del título de Almirante de Castilla. Le sucedió don Luis Enríquez, sexto almirante y a este don Luis II Enríquez.
Guerra de Sucesión
Durante el señorío de Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, noveno almirante, Felipe IV concedió a Rioseco el título de ciudad en el año 1632. Don Juan Gaspar Enríquez de Cabrera fue el décimo almirante y Juan Tomás Enríquez de Cabrera fue el undécimo y último. A la muerte de Carlos II, durante la Guerra de Sucesión se declaró en contra de Felipe V, el cual suprimió el Almirantazgo y en el año 1725, en que habiendo muerto éste, los títulos confiscados, bienes y herencia de los Enríquez de Cabrera, pasaron a su sobrino Pascual Enríquez de Cabrera, excepto el de almirante. Falleció en el año 1739, y se mantuvo en la familia únicamente la sucesión ducal, hasta el año 1797, en que, muerto el poseedor, revirtió a la Corona. Posteriormente el ducado de pasó a los Osuna.
Siglo XVIII
Es un momento de apogeo económico, por las novedades introducidas en las explotaciones agrícolas por los ilustrados. En Medina de Rioseco, se funda una Sociedad Económica de Amigos del País y se construye un cuartel de caballería, junto al Arco de Ajújar, a expensas de la ciudad. Se realizan plantaciones de árboles y comienza la construcción y mejora de caminos y fuentes.
Siglo XIX
A comienzos del siglo XIX, se escribieron en Medina de Rioseco las páginas de unos hechos que habían de tener gran repercusión sobre la suerte que correría el resto de España durante la guerra de la Independencia, la batalla del Moclín. Un poderoso ejército francés dirigido por el mariscal Jean-Baptiste Bessières, se enfrentó en las inmediaciones de Medina de Rioseco, el 14 de julio de 1808, a los ejércitos españoles de Castilla y de Galicia, dirigidos por los generales Cuesta y Blake. La batalla de Rioseco, fue la primera de importancia en la Guerra de la Independencia, concluyó con una terrible derrota para las tropas españolas y supuso la llave que abrió la puerta al trono español a José Bonaparte. En palabras del propio emperador Napoleón, la batalla de Rioseco es la segunda batalla de Villaviciosa, ha puesto en el trono de España a mi hermano José. El triunfo del mariscal Bessières le valió para que el emperador Bonaparte le concediera la condecoración del Toisón de Oro. En el siglo XVIII, se había construido el Canal de Castilla, uno de cuyos ramales, el llamado Canal de Campos llegó hasta la ciudad de Medina de Rioseco en el año 1849. Como consecuencia, se instalaron gran cantidad de fábricas de harina, molinos de papel, y fundiciones siderúrgicas. A la actividad generada por su construcción hay que añadir los beneficios que reportó como sistema de transporte y regadío y que se convertían en la principal fuente de ingresos, desplazando a la tradicional actividad comercial. El desarrollo del ferrocarril, vendría a sustituir el uso del canal. El que pasaba por Medina de Rioseco, era el popularmente conocido como Tren Burra, debido a la escasa velocidad de desplazamiento. La compañía que explotaba estas líneas, que unían Valladolid con Palanquinos y con Villada, era la Compañía de Ferrocarriles Secundarios de Castilla, fusión de otras como la Compañía del Ferrocarril Económico de Valladolid a Medina de Rioseco. Como curiosidad hay que decir que su inauguración fue adelantada en unos meses, por el anuncio de la actuación del torero Frascuelo en las ferias septembrinas de Rioseco.
Siglo XX
Sede de revueltas sociales continuas, "Motín del Pan", Revolución del 34.
Arquitectura religiosa
Sus importantes monumentos y colecciones de arte sorprenden al viajero que llega a esta ciudad de Tierra de Campos. Famosas son sus iglesias de porte catedralicio.
Iglesia de Santa María de Mediavilla
Situada en el centro de la ciudad, es la principal de las iglesias y se sitúa en la cota más alta de la localidad. Su construcción comenzó a finales del siglo XV, sustituyendo a otro edificio anterior, cuyos restos se conservan en la Capilla de los Palacios. Su estilo es Gótico tardío, con añadidos renacentistas y barrocos, como la torre, reconstruida en el año 1700, al venirse abajo la anterior. En su interior se conservan las firmas de los constructores que tomaron parte en la misma.
En el interior del templo, destacan la Capilla de los Benavente, derroche de exuberancia escultórica. Toda la labor de yesería corresponde a los hermanos Corral de Villalpando, y posee un complejo diseño iconográfico. El retablo de la capilla es obra de Juan de Juni, y el diseño la reja, de Francisco de Villalpando. En el resto de la iglesia, destacan la reja, obra de Cristóbal de Andino y la sillería barroca, ambas procedentes del convento de San Francisco. Sobre el cancel de entrada se encuentra una piel de caimán, donada en el siglo XVIII, desde México, por don Manuel Milán, riosecano que llegó a ser alcalde de la ciudad de Puebla. Frente a la entrada principal se encuentra un órgano del siglo XVII y unas puertas renacentistas, antiguamente colocadas en el lado exterior de la entrada norte. El retablo mayor del templo es una excepcional pieza renacentista, obra conjunta de Gaspar Becerra, Juan de Juni y Esteban Jordán.

Iglesia de Santa María de Mediavilla
Iglesia de Santiago Apóstol
Comenzó a construirse al mismo tiempo que finalizaban las obras de Santa María, en estilo Gótico, pero sus trabajos se alargaron hasta el Barroco, momento en que se cerraron las bóvedas. Comenzó a alzarse en el año 1533, bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón, pero interviniendo posteriormente diversos arquitectos de distintas épocas. Semejantes cambios en la dirección explica la diversidad de estilos de la iglesia. Como muestra están las fachadas. La portada sur es plateresca y guarda gran similitud con el diseño de la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Es obra de Gil de Hontañón, al igual que la sacristía. La fachada norte pertenece al gótico tardío, y la principal es clasicista, de fuerte impronta herreriana. El interior, con su planta de salón, y tres naves divididas por altísimos pilares, es de estilo gótico, con numerosos añadidos platerescos y clasicistas. Las bóvedas fueron realizadas con labores de yeserías policromadas, durante el Barroco, por Felipe Berrojo. Lo más sorprendente es sin duda el riquísimo y monumental retablo mayor, diseñado por Joaquín de Churriguera, con tallas de Tomás de Sierra.

Iglesia de Santiago Apostol
Iglesia de Santa Cruz
Sus obras comenzaron a finales del siglo XVI, con un diseño de Rodrigo Gil de Hontañón, que por falta de presupuesto no llegó a realizarse. Sustituyó a otro templo anterior, que poseía una torre con un reloj, del que tan sólo se conserva una de las capillas, de estilo gótico primitivo y que se encuentra hoy empotrada en una vivienda del lado izquierdo de la plaza. Sus obras su sucedieron a lo largo del siglo XVII, con numerosos avatares. Sus trazas son atribuidas a los maestros canteros cántabros Juan de Nates y Felipe de la Cajiga. La fachada es su elemento más singular, recrea el diseño del arquitecto italiano Jacopo Vignola, para la iglesia del Gesù, de Roma, aunque con influjos herrerianos que aportan cierta severidad. El interior sigue los modelos de las iglesias jesuíticas, con la nave central más ancha de toda España, y capillas laterales unidas por pasadizos. El interior se encontraba en siglos pasados ricamente adornado con retablos barrocos, una lámpara de grandes dimensiones, enterramientos, etc., convirtiéndose gracias a numerosos riosecanos desplazados a Las Indias, en la parroquia más rica de la ciudad. A finales de los años 1960, sufrió un grave incendio y en el año 1974, su fachada principal tuvo que ser sujetada con enormes contrafuertes al amenazar con venirse abajo. Esta dolencia ya la venía sufriendo desde siglos atrás, cuando tras el Terremoto de Lisboa, tuvo que desmontarse el coro, construir una nueva tribuna para el órgano y cerrar los arcos de las primeras capillas laterales. Al poco de reconstruirse esta fachada, labor durante la cual se eliminó la cruz del remate, la bóveda principal se vino abajo. Su reconstrucción fue llevada a cabo por los arquitectos José Ignacio Linazasoro y Salvador Mata Pérez. En el año 1996, se restauró el atrio y se eliminaron los antiguos leones de piedra que marcaban el límite jurisdiccional de la parroquia en épocas anteriores, colocándose una lápida con una inscripción errónea en latín. Hoy alberga el Museo de Semana Santa y conserva en su interior varios retablos procedentes del mismo templo.

Iglesia de Santa Cruz
Iglesia de San Francisco
Iglesia conventual edificada en tiempos del Almirante de Castilla, Fadrique II Enríquez, como segundo monasterio franciscano de la villa, tras el de Valdescopezo, como lugar de enterramiento para los miembros de su familia. Hoy sólo se conserva, de todo el recinto primitivo, la iglesia, dedicada a la Virgen de la Expectación, apoyada sobre los restos de la muralla medieval, algunas capillas laterales del claustro, el basamento del mismo, la Sala Capitular y el Refectorio convertido hoy en Capilla de la Residencia de Ancianos. Dentro de esta institución pueden observarse la cocina, transformada en capilla secundaria para la Residencia, parte de un segundo claustro, un ala de celdas de los monjes que posee una escalera barroca oculta tras unos servicios y restos de esculturas en piedra, madera y vidrieras, así como parte del antiguo mobiliario. Hoy en día la iglesia y los restos del monasterio han sido convertidos en un museo de arte sacro, el Museo de San Francisco. Aunque los cuatro templos mayores de Medina de Rioseco comenzaron a edificarse en intervalos de sólo cincuenta años, la iglesia de San Francisco fue la primera en construirse y puede considerarse como la más antigua. La iglesia ofrece al exterior un aspecto sobrio y sencillo, que contrasta con la magnificencia y ostentación del interior. De estilo gótico, el templo es de una sola nave con ocho capillas laterales cubiertas con crucería. De su decoración interior destacan dos retablos platerescos de piedra, las esculturas de los ángeles, las pinturas de la cúpula y dos tribunas de yeso.

Iglesia de San Francisco
Convento de Santa Clara
Se funda en el año 1491, bajo la protección del almirante Fadrique II.
Convento de San José
El convento de las Carmelitas es de estilo clasicista y debe su fundación a una provisión real del 2 de marzo de 1603.
Ermita de Castilviejo
Siguiendo por el camino de Castilviejo se encuentra esta ermita construida en el siglo XVI, remanso de paz y frescor.
San Pedro Mártir
Iglesia del convento de la Orden de los Predicadores, es de estilo clasicista, construida entre los siglos XVI y XVII, con una sencilla fachada.
Arquitectura militar
Castillo
Del antiguo castillo, que se localizaba sobre un cerro, al suroeste de la población, dominando el cauce del río Sequillo, no queda hoy ningún resto. Sus piedras fueron usadas para la construcción de algunos edificios civiles y religiosos de la ciudad.
Muralla
La muralla medieval de la ciudad, conservada en algunos tramos, pero oculta por las viviendas, contaba con un total de ocho puertas, de las que hoy sólo se conservan tres:
La Puerta de Zamora, en el camino que conduce a Toro, es una reconstrucción del siglo XVI, de planta cuadrada. Sobre cuatro arcos de medio punto se levanta un pequeño cuerpo en forma de torre.

Puerta de Zamora
La Puerta de Ajújar, es la más antigua que se conserva de la muralla original. Si bien fue construida en el siglo XIII, por sus características responde a una tipología de arquitectura militar más propia del siglo XIV.

 Puerta de Ajújar
La Puerta de San Sebastián, que no formaba parte de la muralla medieval, es una obra del siglo XVI. Por los problemas de estrechez que se generaban en la Puerta de San Miguel, que impedía el creciente tráfico de mercancías en la zona, se mandó derribar esta última y construir la nueva puerta de San Sebastián en un lugar más alejado del centro de la ciudad.

Puerta de San Sebastián
Arquitectura civil
La ciudad aún conserva un interesante conjunto de viviendas construidas siguiendo las normas de la arquitectura popular de Tierra de Campos. La mayoría construidas a base de ladrillos de adobe, que cierran los huecos del entramado de vigas de madera. Con pisos volados sobre canecillos mudéjares lobulados o aquillados, propios de las viviendas de los siglos XV, XVI y XVII. Algunas residencias de familias más pudientes y los edificios civiles, presentan fachadas de ladrillo y piedra sillar, y las menos lucen blasones en sus fachadas. Destacan las viviendas de la familia Núñez de Monroy, en la calle Misericordia, la de los Pizarro, en la Rúa, la de los Solórzanos en el Corro de San Miguel o la del obispo De Caso, en la Calle de Los Lienzos.
Muchas de ellas poseen soportales, destinados a albergar las mercancías de los mercaderes que acudían a sus famosas ferias. Los conjuntos mejor conservados se sitúan en la Calle Mayor, también conocida como La Rua, la Calle de La Sal y la Calle de Los Lienzos.
Lamentablemente, el conjunto ha entrado en los últimos 30 años en un grave proceso de desaparición y de sustitución por viviendas y construcciones contemporáneas.
Otros edificios civiles son
La antigua alhóndiga municipal, conocida como El Torno, del siglo XVI, se destinaba al depósito de trigo y se construyó sobre la muralla que unía la fortaleza con la Puerta del Carbón. Existieron, además, otros depósitos similares en la ciudad, entre ellos El Diezmo, donde se recogía el impuesto a la Iglesia, el 10% de cada cosecha, y cuyas ruinas están situadas tras el depósito anterior, así como el de Juan de Pendones, edificio de piedra, del siglo XVII, localizado tras el Teatro Principal.


Fábrica de harinas San Antonio. Se trata de una fábrica de harinas de las muchas que nacieron con el Canal de Castilla. Tras su cierre en el año 1991, alberga un museo que conserva la maquinaria original con la que durante años se elaboró la harina fruto del cereal de estas tierras.

Fábrica de harinas San Antonio
Fuentes públicas. Conjunto construido en los primeros años del siglo XIX, con ejemplos como la Fuente del Carmen, El Cañico, San Buenaventura, El Príncipe, Fuente de Los Burros, Castilviejo o Los Cuatro Caños. Tan Sólo existe una excención. La Fuente de San Sebastián, construida a finales del siglo XVI.
Semana Santa
Durante la Semana Santa de Medina de Rioseco, se celebran procesiones y actos que constituyen el acontecimiento cultural y turístico más destacado de esta ciudad. La misma fue declarada de Interés Turístico Nacional en el año 1985. En el año 2009, fue elevada a la categoría de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Cuenta, además, con otros galardones turísticos que reconocen su atractivo y la labor de los habitantes de la ciudad en la preservación de sus tradiciones.










Leyenda del Cocodrilo 
Durante la construcción de la Iglesia de Santa María de Mediavilla, un cocodrilo que surgía de las aguas del río Sequillo, aprovechando la oscuridad de la noche, el cocodrilo destruía todo lo que se había construido durante el día, tras varios intentos fallidos de capturarle, por parte del Regimiento del Almirante Enriquez, un preso que trabajaba en las obras de la iglesia, se ofreció voluntario a intentar matar al cocodrilo, pensando que no saldría con vida del envite, los soldados le dieron una lanza y haciendo burla por su osadía le abandonaron a su suerte. El preso escondido entre piedras y haciendo gala de un gran ingenio, se situó detrás de un enorme espejo, que puso de frente al cocodrilo. El animal al ver su propio reflejo, se mostró confuso y paralizado de terror, en ese momento el preso aprovecho para con todas sus fuerzas darle una certera lanzada, dándole muerte en el acto. Al enterarse de la noticia el Almirante de Castilla, Señor de Rioseco, reunió presto al Concejo que acordó conceder la libertad al valeroso hombre. Así la iglesia de Santa María de Mediavilla pudo acabarse por fin, la piel del cocodrilo fue ofrecida a la virgen como señal de agradecimiento, esta colgada desde entonces sobre la puerta de entrada de la iglesia.