martes, 3 de octubre de 2017

La Muralla de León


La Fortificación de la Ciudad de León
 Los Romanos, edificaron esta ciudad de forma cuadrada con cuatro puertas, que se correspondían, con las calles derechas, y miraban a las cuatro partes principales del mundo. Para su fortificación levantaron unos muros altísimos de veinte pies de ancho, torres gruesas a proporción, y un fortísimo alcázar. Estas murallas son famosas en nuestra Historia, que duraron hasta los postreros años del Siglo X, en que sucedió la irrupción de Almanzor. Su fortaleza era tal, que fue siempre sumamente difícil la empresa de tomar la ciudad, y jamás la ganaron los enemigos, sino teniéndola sitiada por largo tiempo. Las puertas, según la memoria que se conserva en la edad de Don Pelayo Obispo de Oviedo, eran de mármol, y sobre ellas pusieron los romanos piedras escritas con los nombres de los primeros que poblaron la ciudad.
Los hombres han sentido siempre la necesidad de hacerse fuertes, a ello les ha impulsado el afán de independencia, de dominio, de defensa, de libertad. El miedo han obligado a los pueblos a protegerse con medios naturales o construcciones, que dificultasen a otros hombres el acceso a los poblamientos.
Los romanos establecieron su Legio Séptima Gemina Pía Félix, entre la confluencia de los ríos Bernesga y Torío, en una hermosa llanada y con el motivo de proteger el transporte de oro de las Médulas de Orellán y otros yacimientos y explotaciones acuíferas por la geografía provincial, el cobre de Cármenes y el hierro de Cantabria.
El establecimiento del campamento romano ocupaba un cuadrilátero de 570 metros de norte a sur y 380 m. de este a oeste. En un principio lo cercaron con una muralla de tapial, de palos y tierra. Por los confines del Siglo III, se construye ya la cerca con sillares. La primitiva muralla romana va a tener unos dos metros de espesor, aproximadamente, y su factura sería de cantos rodados y argamasa, con esa base de sillares como se aprecia en el basamento de la Torre de los Ponce. La cara de esa muralla se puede apreciar al lado de la escalerilla de subida a San Isidoro.

Torre de los Ponce
Por encima de esa muralla corría un paseo que daba la vuelta completa al campamento, era el adarve. En los muros se abrían unas puertas disimuladas, llamadas poternas, de las que aún nos queda una muestra en los lienzos murallones de la calle Ramón y Cajal, por la que salían los canónigos de la basílica a las paneras que tenían enfrente. 
Los cubos de reforzamiento de la muralla eran cilíndricos, 24 cubos en los lienzos grandes, y 15 cubos en los pequeños, quizá unos 80 cubos en total. El intervalo entre ellas solía medir el doble del diámetro de un cubo.
Cuatro puertas se disponían en la muralla y se decía eran de mármol cuando las destruyó Almanzor, hallándose situadas en los cuatro lienzos, al norte la Puerta Decumana o del Castillo, al sur la Puerta del Arco del Rey, al este la Puerta Obispo o Puerta Dextra y al oeste la Puerta Cores o Cauriense, que hoy sería su situaci6n entre el Palacio de la Diputación o el Palacio de los Guzmanes y el café Vitoria.


Puerta Castillo
La parte que hoy falta a la muralla antigua bajaba desde la Torre de los Ponce, pasaba por los soportales de la Plaza Vieja, seguía por la calle del Pozo, aún se halla muralla en la parte posterior de las casas, iba hacia el Palacio del Conde Luna, y desde allí aun se conserva por la calle Conde Rebolledo y La Rúa, aunque las casas adosadas a la muralla impiden apreciarla.
En la muralla se van a abrir nuevas puertas. En el reinado de Fernando II, se abrió la Rúa Nueva o Puerta de la Abadía, que daba a la calle Renueva. Otra puerta la tendríamos situada en la subida a la Plaza de San Isidoro y otra más en la Plaza del Conde, que llamaban Postigo del Oso.
Los muros se remataban con un parapeto almenado, donde todavía se aprecian las reparaciones hechas en tiempos de Alfonso IX, con cal y ladrillos.
Junto a la Puerta de Rege, se va a celebrar por la Alta Edad Media un mercado semanal todos los miércoles, cerca de donde estaba el Palacio Real de Ramiro II, Palat del Rey.


Así fueron naciendo edificaciones y talleres de obradores que se fueron haciendo definitivos, alrededor de la iglesia de San Martín y se comenzaron a establecer francos, moros y judíos. Obligado por esto hubo de construirse una tapia de protección y en tiempos de Alfonso XI, se edificó definitivamente una cerca. Esta cerca va a nacer en la Puerta de los Ponce, llamada también Puerta del Peso, donde hoy existe el paso a la Plaza Vieja, seguiría por la calle Murias de Paredes, calle de las Cercas, daría la vuelta por la calle de la Independencia a enlazar con la muralla por el solar de Botines hasta la esquina noroeste de la Diputación.


Esta cerca tiene unos ocho metros de altura, toda ella de canto rodado y argamasa y dos metros de espesor, cuyas obras se realizaron por el arcediano de Triacastela Juan Sánchez, en quince años, allí por el año 1324, y acordando el Cabildo y el Concejo que se costease con lo que rindieran las meallas y las cerrales de vino y la renta de la muralla.
Por la calle de las Cercas se conserva aún el doble recinto sobre un talud que se llama la doble braga con barbacanas de defensa y un camino de ronda entre muros de tres metros y medio de ancho, que también posee un alto andén.


Las cercas y murallas se restauraron en el año 1593, en tiempos de Felipe II, por el arquitecto Pedro Mazuecos siendo maestro de las obras Leonardo Cajiga, el mismo que construyó el puente de San Marcos y cobró por la restauración de las Cercas,  cinco mil ducados. Las puertas en las Cercas eran las siguientes, Puerta de los Ponce o del Peso, hoy paso a la Plaza Vieja, Puerta Famosa o Puerta Bonita, detrás del cuartelillo de la policía municipal, Puerta de Diego Gutiérrez o del Sol, al bajar la escalerilla de la Plaza, Puerta de Rodezneros y Puerta de Cal de Moros, las dos en la calle Murias de Paredes, Puerta Moneda, donde hoy comienza la calle de tal nombre, allí se colocaban los judíos cambistas de dinero, Puerta Gallega, hoy al final de la calle San Francisco, Puerta de Burgo Nuevo, cerca del hoy hotel Conde Luna, Puerta de Fajeros, en el nacimiento de la calle Ordoño II, donde había una torre llamada de Almanzor y el Postigo de la Ollería, donde se unía la cerca con la muralla.
Las Puertas de las Cercas
Las puertas de las Cercas eran de arcos de medio punto y bóvedas apuntadas, más elevada la que mira al campo que la del interior hacia la ciudad. Eran puertas sombrías y angostas. La torre de Almanzor se derribó en el año 1922, para construir la casa Roldan. 
La Puerta Gallega se derribó bajo el mandato de Dámaso Merino en el año 1864, al hacer el jardín de San Francisco, para que se contemplaran bien las torres del monasterio de San Claudio.
La Puerta Moneda se demolió en el año 1905, y tenía una hornacina con la Virgen de la Victoria, que pasó a la iglesia del Mercado y una estatua de Carlos III que pasó al Museo Provincial.
La Puerta de Cal de Moros se derribó en el año 1868.
 la Puerta Famosa o Puerta Bonita se tapió por el Ayuntamiento en el año 1866, aunque volvió a abrirla hace pocos años para dar salida a la casa municipal y alojar un almacén de útiles y cuartelillo de la policía municipal.
La Puerta Obispo se derribó en diciembre del año 1910, por el proyecto del arquitecto de la Catedral, Manuel de Cárdenas, en cumplimiento de la corriente arquitectónica de la época de aislar los edificios monumentales. Sobre ella corría el adarve y corredor por el que el obispo pasaba de su Palacio a la Catedral.


Puerta Obispo antes de su derribo
La significativa Puerta del Peso
Entre la Torre de los Ponce y el comienzo de las Cercas se hallaba situada la Puerta del Peso de la Harina. De ella nacía la calle de Escuderos en dirección a los soportales de la Plaza ViejaDado que el gasto del Corregimiento de la ciudad aumentaba se pensó colocar un impuesto o alcabala para la harina y el pan que entraran en la ciudad. Como los canónigos eran dueños de la mayor parte de los molinos de la Presa Vieja o del Obispo, eran quienes más contribuirían con este impuesto. La alcabala se cobraba bajo la capa de sanear la hacienda, pero la idea soterrada era que los canónigos sufrieran el peso de este saneamiento. Al morir la Reina Católica, la iglesia se encontró mas libre para pleitear, y promovían hasta excomunión contra los linajudos regidores como los Villafañe, los Villamizar y los Vaca. En esa casa donde se cobraba la alcabala es hoy el Mesón Leonés, de buena cocina, que ya le viene de Siglos. La calle Vadillo, Caño Vadillo, significó el vado o vadillo por donde se atravesaba el charcal o lodazal que resulto del antiguo foso que rodeaba las murallas, lodazal donde se encenagaron los caballos de Almanzor cuando sus huestes entraron en la ciudad en la primavera del año 996.


La casa del Peso pasó más tarde a ser el Mesón del Gallo, que pertenecía a la parroquia de San Martín, así como el Mesón del Ángel, situado enfrente, pertenecía a la parroquia de San Salvador del Nido. En el Mesón del Gallo cenó y almorzó el Rey de Cerdeña y Duque de Saboya, Carlos Alberto, vencido por los austriacos en el año 1849, que había abdicado en plena batalla en favor de su hijo Víctor Manuel II, quien con la ayuda de Garibaldi unificó los estados italianos. Se alojó en Casa de Los Cea y visitó la Catedral a la luz de las antorchas. Al día siguiente confesó y comulgó en San Salvador del Nido, era día de Pascua, y de aquí salió para Oporto donde murió a los tres meses.
El mesón pasó luego a ser posada de arrieros, allí se reunían los poetas de sus diversas escuelas para recitar sus poemas y por fin fue adquirido por don Manuel Diez García, quien remozó la instalación, le dió un aire de tipismo y rancio sabor histórico que ha vuelto a captar la categoría de hace siglos. hoy de la mano de sus hijos.


La Muralla de León
La muralla de León es la fortificación romana de la ciudad de León, que delimita el casco antiguo de la ciudad. La primera fortificación militar data de la época augusta, en torno al siglo I a. C. En ese momento la ciudad no era tal, sino un campamento militar romano. La construcción consistía en dos muros paralelos de madera rematados por un parapeto y que estaban unidos por un entarimado. Los guardias se movían sobre él para realizar los correspondientes turnos de vigilancia. En el interior del muro había tierra procedente del foso excavado en el exterior. Tenía una altura de 5 metros y una anchura de 3 metros, mientras que el ya citado foso estaba a un metro de distancia.


En los 200 años siguientes, hasta el siglo I a.C. la Dinastía Julio-Claudia, construyó una nueva muralla unos 20 metros por delante de la original, que se derribó y cuyo terreno se utilizó para albergar barracones. La nueva estructura defensiva estaba hecha en madera, revestida en ambos lados por una pendiente de tepes, bloques de tierra arcillosa colocados de manera regular y con varias almenas de defensa. Antes de ellas había dos zanjas a modo de foso, y en total tenía en torno a 6 metros de altura y 4 de ancho.


En los siglos I y II, se sustituye la pared exterior de tepes por un muro de piedra, material extraído de la cadena montañosa cercana a la ciudad. La piedra estaba colocada en opus caementicium, mezcla de fragmentos de piedra y argamasa, mortero de cal, que se colocaba en el interior y equivale al hormigón actual, y en opus vitattum, filas de piedras de unos 30 centímetros. Se erigieron cuatro accesos dobles que hoy están desaparecidos y se eliminaron los fosos. La altura era de 6,5 metros, y el ancho de tan solo 2 metros.


En un periodo indeterminado entre finales del siglo III, o quizá comienzos del IV, se alzó una nueva muralla, esta vez con cubos o torres de planta semicircular situados a cortos intervalos. Se levantó con cuarcita y sillería, su interior se rellenó con opus caementicium. Tiene unos 5 metros de grosor y una altura de 10 metros. Esta es la muralla que se puede recorrer actualmente en la ciudad. Se realizaron diversas reparaciones a lo largo de la Edad Media y Moderna a lo largo de todo el trazado, de diferente alcance, aunque en la época moderna sufrió bastante abandono, lo que motivó que a comienzos del siglo XIX, la ciudad estuviera desprotegida. Las últimas obras de refortificación importantes se debe al periodo de la primera guerra carlista, concretamente al periodo del año 1836 al 1840. El 27 de julio de 2008, parte de la muralla de León y un tapial anexo se desprendieron. El derrumbe se produjo en la calle Ruiz de Salazar, en la zona que se corresponde con el tramo final de la muralla en dicha calle, a la altura de la esquina con la calle Pilotos Regueral. El desmoronamiento llenó de cascotes no sólo la zona aledaña a la muralla, sino toda la calle, habitualmente peatonal aunque con circulación limitada a residentes y vehículos autorizados. A día de hoy la muralla se encuentra en estado de ruina consolidada, siendo restaurada periódicamente. El Ayuntamiento de León es su propietario, y la construcción está destinada a ser un elemento más dentro de la oferta turística de la ciudad. El 27 de abril de 2005, el alcalde de la ciudad solicitó al Ministerio de Cultura la cifra de 150.000 euros para nuevas tareas de restauración, las cuales se han iniciado y continúan en el año 2009. La muralla de León fue declarada Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931. Está a su vez protegida por la declaración genérica del decreto del 22 de abril de 1949, y por la ley 16/1985, sobre el patrimonio histórico español.

Parque del Cid
En Junio del año 2011, se inaugura un tramo de la muralla que pasa a ser peatonal en su parte superior, siendo la tercera muralla de España que puede ser transitada a modo de paseo superior. La zona peatonal corresponde a un pequeño tramo situado en el Parque del Cid, detrás del Edificio Pallarés, sede del Museo de León.
Puerta Castillo
Situada en el Norte de la muralla es la única puerta de la antigua muralla de León que se conserva en la actualidad. Comunica la Plaza del Espolón con la Plaza Puerta Castillo. También es conocida como Arco de la Cárcel, ya que el Castillo próximo fue utilizado como cárcel de León.

Puerta Castillo o Arco de la Carcel
Esta puerta, por supuesto, a sufrido la contaminación ambiental, que hizo desprenderse fragmentos considerables en un lapso relativamente corto de tiempo, razón por la cual, en el año 2000, el ayuntamiento decidió emprender una tarea de reconstrucción. Para conocer el origen de la Puerta Castillo, es necesario retrotraerse al origen de la ciudad de León, cuando las tropas romanas establecieron su campamento en lo que todavía no era ni siquiera un asentamiento.

Plaza del Espolón
Fieles a su costumbre, costumbre obligada, por otra parte, al tener muchos enemigos rodeandolos todo el tiempo, cuyo único objetivo era expulsar a los invasores lo más lejos posible, levantaron uno de sus tradicionales campamentos con una poderosa muralla defensiva construida en madera.
Las cuatro puertas romanas originales, según cuentan los historiadores, estaban cubiertas de marmol y tenian inscripciones en las cuales se mencionaba a los primeros pobladores del asentamiento.


Cada una de estas puertas estaba orientada hacia un punto cardinal diferente norte, sur, este y oeste.
Castillo de León
El Castillo de León, también llamado Torres de León, en la documentación medieval, es la ciudadela de la ciudad española de León. Antaño cárcel local, desde el año 1982, es sede del Archivo Histórico Provincial de León.

Castillo de León
Historia
Con sus muros de siete metros, torres de veinte y dos patios de armas, el Castillo de León forma parte del lienzo septentrional de la vieja muralla romana, incorporando dos cubos contiguos a la vieja puerta decumana, a la cual se adosó en la Edad Media una tercera torre de gran alzada, hoy medio derruida, la llamada Torre del Conde, que fuera sede del encargado de la defensa de la ciudad, rodeando todo el conjunto con un muro que definió un recinto de forma ovoidal, con un patio a cada lado de la vieja muralla. En el recinto se encontraba en tiempos la cisterna en la que desembocaba la traída de aguas que abastecía la ciudad, lo que la convertía en el lugar más indicado para ubicar la ciudadela.


 Desde el principio del siglo X, está documentada la denominación de Puerta del Conde, lo que indica que esta función militar ya existía, y comienzos del siglo XI, figura como residencia del célebre Conde Munio Fernández y su esposa Elvira. Fue restaurado como Palacio por Berenguela de Castilla, esposa de Alfonso IX de León y madre de Fernando III de Castilla. Restaurado en época de los Reyes Católicos y de Felipe II, fue abandonado en época borbónica, al eliminarse los tenientes de castillo, cuyas funciones pasaron a ser desempeñadas por los Intendentes. En el año 1800, comenzaron los proyectos para rehabilitarlo y convertirlo en cárcel, función que ya había desempeñado con regularidad, por lo menos desde el siglo X. Ordoño II de León, encerró allí a los Condes Castellanos tras la derrota de Valdejunquera (920), y Ramiro II, hizo lo propio con su hermano y predecesor Alfonso IV de León (931), y el Conde Fernán González (943-5). También se encarceló allí a Pedro de Franqueza, Conde de Villalonga, uno de los funcionarios más corruptos de la época de Felipe III, y tras sus fríos muros murió en el año 1664, Rodrigo de Silva Mendoza y Sarmiento, Duque Consorte de Híjar, que conspiró para derrocar a Felipe IV, y convertirse en el Rey de Aragón.

Cárcel de Partido
Interrumpida la vida pública con la invasión francesa, no fue hasta el año 1862, que se habilitó finalmente como cárcel de partido. Se construyó un cuerpo cuadrado de tres plantas, rematado con un reloj, que acogía las dependencias administrativas y el acceso al recinto carcelario. 


Empleado para presos políticos durante la Guerra Civil, fue abandonado en el año 1960. Las obras de rehabilitación para convertirlo en sede del Archivo Histórico Provincial comenzaron en el año 1979, y quedaron concluidas en el año 1982.